Castropol Orientación. Buscando el norte

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Rincón del concejo de Castropol, señalizado por una baliza
Rincón del concejo de Castropol, señalizado por una baliza / Foto: Joaquín Bustelo
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La orientación es un deporte que en Castropol se practica desde el colegio. Exige conocimientos para leer un plano, preparación física para llegar el primero a la meta y concentración para no dejarse llevar por la adrenalina del momento.

Aunque tienen experiencia previa a sus espaldas, Castropol Orientación no nació como club hasta hace dos años, integrado en el Club de Vela. Celebran pruebas oficiales de la Liga Asturiana; una nocturna, otras para entrenar a los niños y varias que acompañan a los cursos extras que convocan. El organizador de la pruebas, Joaquín Bustelo, comenta los entresijos de este deporte que en el Occidente asturiano sólo se practica en Castropol.

-¿En qué consiste una prueba de orientación?
-En cada carrera oficial hacemos siete u ocho circuitos distintos, dependiendo de la dificultad. Normalmente hay circuitos de iniciación, preparamos seis para recorrer a pie y uno en bici. La diferencia entre los circuitos es que están pensados para todos: desde el más pequeño o alevín, hasta el mayor que es la élite. A medida que aumenta la distancia, lo hace la dificultad para encontrar las balizas de control. Un minuto antes de la salida, damos un mapa que, dependiendo de la categoría o dificultad en la que quieras participar, va de uno a ocho kilómetros. Tienes que pasar por unos puntos de control obligatorios, que son balizas con una especie de grapadora con dientes metálicos con la que perforar tu tarjeta, que se comprueba al llegar a meta.
-¿En qué lugar de Castropol hacéis las pruebas?
-Tenemos ocho planos de Castropol de distintas zonas. Lo que más trabajamos es la rasa costera, toda la costa desde Penarronda a Vilavedelle, pasando por Arnao, Figueras y Castropol por la costa hasta casi Vegadeo.
Y en el interior vamos por la zona más llana, que es la más fácil para hacer carreras: Tol, Brul, Las Campas, Piñera, Lantoira, zona alta de Castropol. El interior del concejo no lo trabajamos.
-No se emplea la brújula…
-En estas carreras nuestras donde apenas hay cosas boscosas, sólo usa la brújula la gente que quiere hacer rumbos, que quiere atajar, ir de punto a punto en línea recta.

«En las carreras de orientación no gana el más rápido, sino el que tiene visión periférica y encuentra el rumbo correcto.»

-Hay gente con especial capacidad para orientarse, ¿eso se puede despertar?
-Hay que perder el miedo a la orientación. El problema básico por el que no tenemos a mucha gente corriendo es que participar en carreras de orientación suena muy radical, pero no es tanto como parece. Lo principal es saber dónde estás y dónde quieres ir, y estar mínimamente entrenado.
-La gente se fía mucho de los GPS, ¿eso se puede considerar orientación?
-Ahora se emplea el GPS y el navegador del coche; el primero te da una situación en un plano y el navegador te dice cómo ir de un punto a otro. Un GPS sin un plano no te sirve de nada, porque te da unas coordenadas, mientras el navegador te permite permite unir el punto en el que estás con tu destino siguiendo planos de carretera. Eso para nosotros no facilita nada la orientación, nos limita muchísimo porque perdemos autonomía. Lo más importante que tiene la orientación, sobre todo en la gente joven y los críos, es que les da autonomía a través de la posibilidad de elegir el rumbo, la ruta que ellos quieren hacer. Eso contrasta con que ahora los padres los tienen demasiado atados o no les permiten desarrollarse solos. La orientación les da un aliciente más, porque muchas veces consiste en una lucha contra uno mismo.
-¿En qué sentido?
-Cuando compites a nivel nacional o internacional no es lo mismo leer un plano a 60-70 pulsaciones por minuto que hacerlo y tener un control específico de la situación cuando estás a 190 pulsaciones y bajo una temperatura de 40 ºC. En la orientación lo que más sorprende es que no gana el que corre más sino el que más desea aprender. Es una mezcla entre un cuerpo preparado y una mente que actúa fríamente. Tenemos aquí buenos corredores de atletismo que no son precisamente los que ganan. Gana el que tiene una visión periférica de todo y entiende que para llegar al objetivo debe encontrar un rumbo o una trayectoria correcta.

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