Recuerdos terapéuticos (del reportaje Para una tercera edad de primera)

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Sala de la reminiscencia
Sala de la reminiscencia /Foto: Plaza Real
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Como si de una máquina del tiempo se tratase, la experiencia de crear una ‘sala de la reminiscencia’ le ha valido a una residencia gijonesa ganar un premio Nutrisenior.

Las historias con buenos finales tienen a veces comienzos insospechados. En el caso ocurrido en la residencia Plaza Real de Gijón, todo se inició cuando un residente regaló al centro una mecedora antigua, que al ubicarse en una sala destinada a residentes con demencia se convirtió en el centro de atención. «Al ponerla allí, observamos que algunos pacientes que tienen lo que se llama una deambulación errática y caminan todo el día sin parar, cuando la veían se sentaban» explica Ana Madrazo, neuropsicóloga. La situación llevó a los profesionales del centro a crear una ‘sala de reminiscencia’ y de esta forma hacer un tipo de terapia que ya funciona en otros países. Se trataba de crear un ambiente significativo para los pacientes recreando un espacio al estilo de los años sesenta o setenta que les hiciese sentir ‘como en casa’. La directora del centro, Paloma Ordieres explica que «al equipo responsable del proyecto les llevó casi un año encontrar un montón de elementos y objetos, entre otras cosas visitaron varios mercados».

Una vez en marcha, se hicieron las obras necesarias hasta tener una sala con cuatro rincones: una cocina, una biblioteca, un salón y un comedor. El resultado no se hizo esperar y la estancia ambientada de época influyó muy positivamente en los pacientes que la convirtieron en su sala estrella. Ante el éxito obtenido, meses más tarde, habilitaron también una habitación en la zona residencial con muebles antiguos. La neuro-psicóloga explica que «en casos de demencia, la memoria inmediata es la primera que se pierde mientras que las memorias episódicas autobiográficas, las antiguas, son las últimas que se pierden. Ellos no reconocen ahora un teléfono móvil pero cuando les ponemos un teléfono antiguo saben marcar perfectamente, y cuando les enseñamos un molinillo antiguo saben para qué sirve. Esto lo que hace es vincular y estimular otras memorias».

La existencia de una cocina en la sala de la reminiscencia también posibilita preparar con los residentes platos típicos asturianos que degustan sabores de siempre como arroz con leche o frixuelos en un entorno familiar y acogedor. La iniciativa gijonesa obtuvo también un reconocimiento público al conseguir con su proyecto ‘Sabores de Vida’ el premio Nutrisenior, un galardón que se concede a las buenas prácticas alimentarias en residencias y centros para personas mayores.

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