Sin haberlo practicado nunca, el hockey sobre patines ha sido una de sus grandes pasiones. Enrique Espina recogía recientemente y rodeado de los suyos el galardón Mierense del Año por su dedicación al Club Patín Mieres.
En Mieres siempre hubo mucha afición al hockey sobre patines. El Club Patín Mieres se formó en el año 1955 con la sección de hockey del grupo empresa Fábrica de Mieres, gracias al administrativo y coordinador de la sección de deportes Alfredo Visiola. Aunque él no tenía ni idea de este deporte asumió el reto y no solo consiguió sacar al equipo adelante sino que creó una afición en Mieres que llega hasta nuestros días. «Aquí siempre hubo mucha afición a este deporte –comenta Enrique-. En los primeros años que estuve en el club el pabellón con capacidad para novecientas personas se llenaba y tenías que ir una hora antes para poder coger un sitio y ver bien los partidos. Ahora no, ahora caben todos sentados y como mucho van cerca de cien personas».
«En los primeros años del Club se llenaba el pabellón que tiene capacidad para novecientas personas»
La entrega de este premio a Enrique Espina tiene un componente especial. Durante quince años ha formado parte de la Asociación que organiza la entrega de los premios Mierense del Año, pero esta vez él fue el galardonado. Sus compañeros consiguieron mantener el secreto hasta el final y, aunque hubo cosas que le extrañaron en la organización de este año, nunca sospechó el motivo. «Todos los años llevo el tema de las candidaturas pero esta vez no me dejaron tocar nada. También, cuando el jurado popular que decide los premiados está deliberando, los miembros de la asociación estamos fuera y hacemos una porra con quienes nosotros creemos que van a salir, y tampoco me dejaron participar en la porra de este año. Estuvieron tres o cuatro meses escondiéndome la sorpresa y, cuando me lo dijeron, me puse muy contento. Fue el reconocimiento a todo el trabajo que se hizo». Enhorabuena.