San Martín del Rey Aurelio. El otoño en los fogones

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Cebollas, pimientos y nabos.
Fotos: Fusión Asturias
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Sin florituras. Los platos cocinados con las recetas que han gustado durante años: las cebollas rellenas, los pimientos rellenos y los nabos, son un éxito seguro. En este concejo del Valle del Nalón, las jornadas dedicadas a estas tres especialidades son un aliciente en cuanto empiezan los primeros fríos.

Son tres las localidades que forman el conjunto del municipio, tres núcleos, Sotrondio, El Entrego y Blimea, unidos bajo una sola denominación: San Martín del Rey Aurelio. Tres poblaciones que tiran en la misma dirección pero que mantienen costumbres y tradiciones particulares y que basan una de sus principales bazas para atraer visitantes en tres platos sencillos, nutritivos e íntegramente elaborados con productos locales. Sotrondio se ha especializado en la preparación de los nabos; el Entrego ha perfeccionado, con pequeñas variaciones, las cebollas rellenas; y Blimea ha apostado con acierto por los pimientos rellenos. Son tres jornadas que se celebran en fines de semana de otoño.
Cualquiera de estas tres razones constituye en sí misma motivo suficiente para visitar la zona y conocer un concejo de marcado pasado minero. De hecho, durante el siglo pasado fue uno de los que más actividad extractiva concentró, y también uno de los que sufrió con más dureza la reconversión del sector. La clave de sus posibilidades turísticas la ha encontrado precisamente en la riqueza de su patrimonio industrial, heredada de la época más activa. Para ayudar a la memoria a comprender mejor una época clave en la historia de nuestra región, en el concejo se creó hace unos años el Museo de la Minería, o MUMI, que se considera uno de los más visitados de la región. Es una visita más que recomendable para conocer detalles sobre la revolución industrial en Asturias, la evolución de las técnicas extractivas y muchos otros aspectos de la cultura y de la sociedad creada en torno a la actividad minera.
Además, aún se conservan los castilletes como los de Sorriego, El Entrego o Villar, instalaciones relacionadas con el ferrocarril y otras infraestructuras relativas a la industria, que hoy han quedado como testigos de otra época y relatan su historia al visitante que la quiera escuchar.
Entre una cosa y otra, sentarse a la mesa y degustar los sabores naturales, preparados con sencillez y paciencia, es el premio que todo visitante merece.
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