Rubén Lavandera. Comercial en estado puro

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Productos de Licores y Aguardientes Hijoputa
Productos de Licores y Aguardientes Hijoputa / Foto: Rubén Lavandera
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Rubén Lavandera, Licores y Aguardientes Hijoputa
Rubén Lavandera / Foto: R. Lavandera

A primera vista Rubén Lavandera puede parecer un provocador. Sus licores se llaman Hijoputa, Orujo pa pecadores, Don Pedo…; su crema catalana, Artículo 155; sus galletas, Dulces Orgías y Chochinos; sus conservas, Orgías del mar… Una vez analizada la trayectoria, lo que queda claro es que Rubén es un empresario de los pies a la cabeza que sabe explotar a la perfección la línea comercial. Ahora acaba de sacar a la venta un nuevo licor llamado Quemavirus: Virus descoronado.

Rubén ya llevaba muchos años trabajando en el sector cuando decidió apostar por sus ideas para no depender de nadie. En el año 2002, cuando todavía estaba trabajando con un socio, sacó el licor Hijoputa, pero no lo quería nadie, tampoco los más próximos. A su socio no le inspiraba confianza la marca, los comerciales decían que eso no se iba a vender nunca y las tiendas miraban con recelo a un producto con ese nombre. Un día visitó una tienda en Ribadesella y le presentó sus licores. El dueño le dijo que eso no se iba a vender, pero llegaron a un acuerdo: Rubén le dejaba la mercancía en depósito. Si la vendía no le cobraba nada y si no la vendía, él recogía el producto y tan amigos. “Poco a poco se empezó a vender y empezaron a llamarme de otras tiendas de Ribadesella y de otros ayuntamientos. Pasó de ser un producto que no se vendía a ser un bombazo. Fíjate que la distribuidora con la que trabajaba para el norte de España llevaba marcas muy buenas como Codorníu o Martín Códax, pero la nuestra llegó a ser su producto estrella”.

“La crema catalana Artículo 155 no deja de ser una etiqueta. Ese artículo lo sacó el Gobierno, con lo cual las críticas deberían ser para ellos”

Con el tiempo rompió la relación con su socio, comenzó a trabajar de manera independiente y lanzó al mercado marcas que han ido cosechando popularidad a pasos agigantados. Tal vez la más sonada fue la crema catalana Artículo 155, que salió justo un día antes de que el artículo entrara en vigor. Dice que los independentistas comenzaron a meterse con él pero que también recibió muchos pedidos de Cataluña, Rubén zanja la polémica de manera sencilla y contundente: “lo del nombre del licor no deja de ser una etiqueta. Ese artículo lo sacó el Gobierno, con lo cual las críticas deberían ser para ellos. Yo estoy contento porque no me quería meter con nadie, conseguí la publicidad y la verdad es que no me arrepiento de nada. Lo volvería a sacar porque tengo que mirar por mi negocio”. Pero el auténtico bombazo llegó cuando le llamaron de El Hormiguero para salir en el programa. La aparición fue algo muy sencillo: llegar con la furgoneta y hacer una pequeña entrevista en plena calle Alcalá en Madrid, en la que hablaba sobre la crema catalana. Nada más llegar a casa ese mismo día, en su web recibió más de mil pedidos y empezó a tener cincuenta mil visitas diarias. Después llegaron las llamadas de los informativos de Antena 3, los periódicos de toda España y por supuesto los locales.

Licores Quemavirus
Licores Quemavirus / Foto: R. Lavandera

“Cuando empezó lo del coronavirus a mí ya se me ocurrió la idea de hacer algo, pero no quise hacerlo porque me parecía pasarse. Siempre digo que con lo del 155 no se murió nadie, ni tampoco mató a nadie, pero esto ya es más serio. Como seguía dándole vueltas, un día pensé que si sacaba algo más suave la cosa cambiaba. Se me ocurrió lo de Quemavirus. Hice unas etiquetas, las puse en internet, las moví por WhatsApp y vi que la repercusión era similar o incluso superior a lo de 155, la diferencia es que esta vez no me llovieron los pedidos porque todo está más parado. Pero lo bueno es que el nombre llama la atención, la gente lo considera simpático y entiende que ni mucho menos tiene la intención de meterse con nadie ni nada parecido. Esta es una cosa muy seria, no es para reírse, está hecho desde el respeto”. La idea ha calado tan bien que un almacén de Santander se ha puesto en contacto con Rubén para estudiar la posibilidad de sacar al mercado un vino que comparta el nombre con el licor. Cuando la situación se regularice un poco más comenzarán a estudiar cuál es la mejor forma de hacerlo.

“Lo extraño es que la gente se escandaliza, pero después compran los productos porque les hacen gracia”

Tras más de treinta y cinco años pateando las calles, a Rubén todavía le sorprende la doble moral de la gente frente a estas cosas. “Tengo alguna tienda en Cangas de Onís que cuando saqué el Hijoputa o los Chochinos me dijeron que esas marcas no entraban en su tienda. A partir de que la gente empezó a pasar por allí y a preguntar si tenían mis productos la cosa cambió. Al cabo de dos meses la dueña del negocio llamó para pedirme galletas. Primero no le gustó el nombre porque le parecía inapropiado, pero cuando hubo dinero por medio la cosa cambió porque el negocio es el negocio. Lo extraño es que la gente se escandaliza, pero después lo compra porque les hace gracia. Cuando no quieres una cosa, no la compras o no la regalas. No tiene sentido, pero a mí me va bien”. Rubén mantiene que hay que sorprenderse a uno mismo y sorprender a la gente, atreverse y lanzar marcas diferentes que cambien las cosas para que no todo el mundo acabe vendiendo lo mismo de la misma manera. El futuro es para los que apuestan por lo diferente.

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