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miércoles 28, febrero 2024

Los comunistas cancelan la cabalgata de Reyes en Langreo

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A media mañana, camino de la Plaza de Abastos, me abordó una vecina: “Oye, tú que tienes influencies, ¿ye verdá que nun hay Cabalgata?” ¡Santa inocencia! Todavía hay quien se cree que porque uno sale de vez en cuando en los papeles puede influir en algo. Amablemente le respondí que no lo sabía oficialmente, pero que no me extrañaría tal y cómo se estaba poniendo el día, frío y con chaparrones, amenazando empeorar.

A la hora ya se confirmaba la noticia, los participantes avisaban del peligro para sus instrumentos, para los ropajes y para el atrezzo en general, que significaba una borrasca. El alcalde declaraba cancelado el desfile, -al igual que lo hicieron otras localidades, como Pola de Laviana o Caborana-, debido a los riesgos de lluvia y de propagación de la gripe; sería sustituido por un encuentro con los magos en el Teatro de La Felguera.

Yo había quedado para tomar un vino con una amiga, nada sospechosa de candidez, y se me ocurrió, juro que únicamente con ánimo jocoso, inventarme la nueva: “Los comunistas cancelan la Cabalgata”. La reacción fue inesperada: “¡Probes neños! ¿Entós?” Y seguí con la broma: “Nada, como ellos son republicanos y ateos…” “Home, ¿qué tendrá que ver? Y eso que el alcalde ye cura” “¡Un apóstata!”

Inmediatamente me vinieron a la cabeza todos los titulares manipuladores que usa cierta prensa y sus efectos dañinos entre la población que se queda sólo con la superficie de la noticia. Envié la misma frase a otras amistades y todas entraron al trapo; incluso un asesor municipal quiso repartir culpas, “fue decisión de todos”. Pocas personas no cayeron en la trampa; un joven biólogo de Lada que investiga en Monza, “¡Menos mal que no culpan a Pedro Sánchez!”; un redactor jubilado que, como es debido, acudió a las fuentes y me respondió que la causa no era ideológica, sino climatológica.

Se me ocurrió, juro que únicamente con ánimo jocoso, inventarme la nueva: “Los comunistas cancelan la Cabalgata”. La reacción fue inesperada: “¡Probes neños! ¿Entós?” Y seguí con la broma: “Nada, como ellos son republicanos y ateos…” “Home, ¿qué tendrá que ver? Y eso que el alcalde ye cura” “¡Un apóstata!”

Paralelamente, se estaba produciendo en las redes sociales una ebullición digna de estudiar. Si bien hubo posturas que claramente hablaban de prudencia, la inmensa mayoría cargaba contra la medida. Previamente, la oposición se apartaba de un posible consenso, “nosotros sólo hemos sido avisados”; a continuación, se abría la veda.

Unas centraban las críticas en que la lluvia y el frío son naturales en esta tierra y los neños no son de paja. Otros recomendaban ir al distrito de Lada, que mantenía un desfile en el que se reparten toneladas de caramelos. Había quien daba otra alternativa, celebrar Reyes en agosto. También se ponía el foco en el segundo argumento del alcalde, los virus; los contagios son más probables en el recinto cerrado del teatro. Y no faltaban las razones económicas, las pérdidas de la hostelería en un día tradicionalmente de buenas cajas; curiosamente, el presidente de la patronal de bares se mostraba comprensivo con la cancelación.

Desafortunadamente también estaban quienes llevaban las aguas hacia su molino político, girando el argumento de la prudencia a culpar de mala fe y ataque a las inveteradas tradiciones patrias. Cito literalmente: “Politicuchos de tres al cuarto. Langreo se hunde”. “Tamos gobernados por los rojos, to lo que nos pase ye poco”. “Son comunistas laicos. No quieren que se quejen los moros de La Joécara”.

El barrio de La Joécara, en Sama, acoge a una importante población de magrebíes y saharauis, los comentarios despectivos a su presencia vienen de los mismos sectores que han exhibido componentes racistas en otras cabalgatas. Las caras pintadas de negro en Sevilla y Chamartín reflejan una costumbre antes usual, incomprensible hoy, en tiempos de diversidad racial; se llevan la palma els negrets de Alcoi, decenas de ciudadanos blanquitos untados de betún.

Els negrets d'Alcoy

Entre tanto ruido, dos elementos positivos: En Sotrondio, había figurantes de color negro de verdad, jóvenes que se jugaron la vida en pateras y ahora están acogidos en el antiguo Colegio San José. Unas semanas antes, a su llegada, cuatro xenófobos quisieron alarmar a la población, que se manifestó claramente a favor de los desfavorecidos. Como contrapunto, los inmigrantes colaboraron alegremente en la Noche de Reyes, bailaron al son de la gaita, aplaudidos por el público, que se fotografió con ellos. Fue Aliatar un senegalés, al igual que el rey Baltasar, quien, en señal de respeto hacia ideas ajenas, participó en al acto de la Adoración, se arrodilló ante el Misterio, absolutamente extraño a sus creencias.

La Adoración en Sotrondio

El otro factor positivo es que ya asoma la nieve en las crestas de la Cordillera; según el refranero popular nos traerá año de alegrías; cuando menos que se llenen los acuíferos, si bien llevo avisando de que igual hay que reconstruir las casamatas de Tarna, de cuando la República, no sea que nos invadan de Murcia para llevarse el agua.

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