Decir Sí

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La Espada
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¿Por qué cuesta tanto decir ? Vivimos la cultura del No. La civilización actual se ha levantado sobre la base del No, la educación religiosa, social, familiar, etc. se ha basado en el No, en la negación de lo posible, de lo experimentable. Se han querido consolidar y mantener unos principios morales, legales, éticos, principios que pudieron servir en su tiempo pero que deben ser renovados con el y no mantenidos a toda costa con el No.

La esencia del No está por todas partes. La convivencia ciudadana, la que se practica cada día en la calle, está basada en el principio de la desconfianza, del No a la comunicación, de negar la posibilidad de que el otro pueda ser de fiar, alguien que también necesita el pero que está bajo el No.

El recelo, el ver a los demás como posibles “enemigos”, gente que no conoces, gente que no sabes cómo piensa, gente que no tiene por qué ser de fiar. Eso es lo primero. Luego, tal vez, a lo mejor puedes abrirte un poco y dar un margen de confianza a esa persona que te busca, que te necesita, que está sola en la telaraña del No.

La sociedad es la jungla del No, donde el que practique el es un pobre ingenuo que no llegará muy lejos, que será pasto de las fieras.
Y aunque nadie sabe quiénes son exactamente las fieras, todos dan por hecho que existen y que están ahí para tragarse a los que se niegan a vivir bajo el No.

La sociedad es la jungla del No, donde el que practique el es un pobre ingenuo que no llegará muy lejos, que será pasto de las fieras.

Decir No se ha convertido en el primer impulso, en el primer saludo, en el primer reflejo.
Luego viene el razonamiento justificante del por qué, pero es sólo eso, una justificación para mantener la puerta cerrada, el acceso cortado, la mirada huidiza.

¡Cuántas oportunidades se pierden por no saber decir a tiempo! ¡Cuántas opciones nuevas, cuántas posibles experiencias, cuánta vivencia!
Deberíamos practicar más el , porque decir significa mucho más de lo en principio imaginable.

Decir a una posible amistad significa entrar en un mundo nuevo de relación en el cual todo es posible, todo está por descubrir.

Decir a alguien que te pide ayuda es tender la mano a la humanidad, a su sufrimiento, a su necesidad.

Decir a la vida es comprenderla y aceptarla, recoger el guante que te arroja cada día, entrar en su movimiento rítmico y, por tanto, vivir.

Los vivos dicen , los muertos dicen No.

Decir a alguien que te pide ayuda es tender la mano a la humanidad, a su sufrimiento, a su necesidad.

Decir es apertura, comunicación, sonrisa abierta, confianza, aceptación.

Decir No es miedo, limitación, recelo, desconfianza, soledad, rutina.
¿No os dais cuenta de que al decir se esboza una sonrisa y al decir No se le pone a uno cara de palo?

Es cierto que el implica riesgos. Siempre nos han enseñado que no debemos ser confiados, pero esa es la cultura del No, lo que hay que romper. Porque, aunque sí es cierto que implica riesgo, también es cierto que es mucho más lo que aporta de belleza, de descubrimiento, de experiencia.

Abramos el tiempo del , inauguremos la cultura del , dejemos que el brote de nuestro interior como un chorro de agua fresca que relaje nuestras vidas, que contagie con su pureza, que vaya por la calle impregnando a los demás de alegría, de frescura, de renovación.

Porque decir es afirmar la vida sobre la muerte, la verdad sobre la mentira, el bien sobre el mal.

Abramos el tiempo del , inauguremos la cultura del , dejemos que el brote de nuestro interior como un chorro de agua fresca que relaje nuestras vidas.

Necesitamos aire fresco, ideas nuevas, nuevos horizontes, abrirnos al cosmos que nos rodea, a la naturaleza que nos compenetra, al ser humano, ese gran desconocido, a Dios, del que todo el mundo habla y nadie sabe quién es.

Más allá de lo cotidiano está lo posible, lo que rompe la rutina, pero su puerta sólo se puede abrir con la llave del Sí, de la afirmación.

Únete a nosotros en el a la Vida para que los que viven el No empiecen a darse cuenta de que su tiempo se acaba.

El futuro ya está ahí y viene lleno de cambios.

Dile que .

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