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Juan Menéndez Granados (Juan Sin Miedo). Aventura en el continente australiano

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"Encantado de volver a verte, Uluru" / Foto: Juan Menéndez Granados
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Partió en bicicleta de Perth, en el suroeste de Australia, el 15 de octubre de 2019. Llegó a Darwin, en el extremo norte del continente, el 17 de diciembre. En su última aventura el asturiano Juan Menéndez Granados, Juan Sin Miedo, pedaleó 4.805 kilómetros en solitario y sin asistencia por las zonas más remotas del interior de Australia.

"¡¡Ojo, porque han salido 4805Km!! La revisión de los datos gps han revelado una cifra “estratosférica”. Una travesía larga y complicada. Han sido dos meses de expedición, en verano austral, y pasando por zonas verdaderamente remotas. Muy contento con la línea tan bonita que ha quedado al final" / Foto: Juan Menéndez Granados
«¡¡Ojo, porque han salido 4805Km!! La revisión de los datos gps han revelado una cifra “estratosférica”. Una travesía larga y complicada. Han sido dos meses de expedición, en verano austral, y pasando por zonas verdaderamente remotas. Muy contento con la línea tan bonita que ha quedado al final» / Foto: Juan Menéndez Granados

Cuando comienza a contar su aventura lo hace de manera tan normal que parece que no ha hecho nada del otro mundo. Enumera las temperaturas, la deshidratación, los kilómetros en zonas de arena con la bici o las enfermedades de manera natural sin hacer demasiado hincapié en nada en especial. Juan Sin Miedo es un hombre tranquilo, de los que piensa y mide cada paso antes de darlo. De los que deja poco a la improvisación porque ha entendido que en las expediciones uno tiene que programar, estudiar, organizar y que después la vida ya se encarga de dinamitarlo todo y añadir el ingrediente de la aventura.

-¿Cómo resumirías el diario de tu última expedición por Australia?
-Lo primero que te tengo que comentar de esta expedición es que ha sido muy difícil y complicada por las situaciones. Todo el mundo se acordó de mi por lo mediático que ha sido el tema de los incendios, pero afortunadamente no me tocaron cerca porque se produjeron a unos 2.500 kilómetros de donde estaba. Lo que sí soporté fueron temperaturas muy altas, cosa que creo que influyó bastante en el tema de los incendios. En las horas centrales del día tenía 43, 44 e incluso 45 grados a la sombra, medidos además con un termómetro de precisión. Las consecuencias fueron que tenía que beber doce litros de agua al día y aun así eran pocos. Tenía la sensación de estar constantemente deshidratado, de hecho, los mayores problemas que tuve de salud estuvieron derivados de la deshidratación y un amago de infección de orina. Estas travesías son difíciles, reales, no como muchas que se venden por las redes de gente que hace unas fotos bonitas, fingen que han atravesado el universo y en realidad todo es un montaje fotográfico precioso. Yo voy en solitario y las fotos que puedes ver por ahí están sacadas con trípode, disparador automático o bien tipo selfie.

“En las horas centrales del día tenía 43, 44 e incluso 45 grados a la sombra, medidos además con un termómetro de precisión”

-¿Cuál fue la gran dificultad de la travesía?
-Las poblaciones me las iba encontrando cada 200, 250 kilómetros o incluso más. El tramo entre localidades más distante yo creo que fue de 500 kilómetros y entre medias, a lo mejor, tenía un pozo donde conseguir agua. El gran reto de esta travesía, a parte de la soledad, era cargar con toda el agua necesaria porque necesitaba doce litros diarios, más una pequeña reserva que siempre tienes que tener. En varias ocasiones llegué a cargar hasta con treinta y ocho litros de agua que son directamente treinta y ocho kilos de más que se suman a lo que llevas normalmente. Es una zona bastante desértica que engaña porque hay algunos arbustos, un poco de vegetación pequeña e incluso árboles medianos y eso te quita esa sensación, pero es mentira. Es totalmente psicológica porque no hay nada de agua, las temperaturas son altísimas y es un sitio totalmente remoto.

¡Bienvenidos al outback! Hasta ahora he recorrido unos 940km. Los campos de trigo alrededor de Perth ha ido dando paso al outback australiano. Las comunidades están ya a distancias considerables, y el agua es un bien escaso (ya no la encuentro en cientos de kilómetros - 225km en el último tramo) / Foto: Juan Menéndez Granados
«¡Bienvenidos al outback! Hasta ahora he recorrido unos 940km. Los campos de trigo alrededor de Perth ha ido dando paso al outback australiano. Las comunidades están ya a distancias considerables, y el agua es un bien escaso (ya no la encuentro en cientos de kilómetros – 225km en el último tramo)» / Foto: Juan Menéndez Granados

-Hiciste otra travesía por Australia en el 2011. ¿Qué diferencias encontraste en el continente años después?
-Aparte de las dificultades de los distintos itinerarios, aquella travesía fue muy difícil porque iba con bastantes menos medios, de hecho, en varias ocasiones me he preguntado cómo narices pude haber atravesado por algunos sitios. Lo que noté principalmente fueron las estaciones adelantadas y preveía que iba a hacer menos calor, como un par de grados menos. Puedes pensar que no son mucho pero sí lo es, fíjate lo que están sufriendo los polos. Me gustaría que la gente se diese cuenta de que esos dos grados son una auténtica barbaridad.

-¿Qué encuentras en la soledad de esos recorridos extremos?
-La soledad es una compañera complicada. No es fácil de gestionar, pero por fortuna tengo bastante experiencia en solitario en este tipo de expediciones y la sé sobrellevar bien. A veces es difícil sobre todo porque exige mucha concentración, tomar decisiones con un cierto grado de conservadurismo por lo que pueda pasar, pero básicamente me encuentro bien solo, aunque todo tiene sus pros y sus contras. Sin ninguna duda, lo más seguro es hacerlo con alguien, pero por unas u otras razones desde hace unos años, no hay nadie que quiera venir conmigo y por eso me lancé a hacer las expediciones en solitario. Aunque es más arriesgado lo llevo bien, siempre realizo una buena planificación y atiendo a las medidas de seguridad dentro de que las condiciones me lo permitan. Llevo un teléfono satelital, un dispositivo de localización y de socorro, y hay una persona siguiendo mis movimientos desde España en tiempo real cada diez minutos. Yo creo que tengo las zonas de confort un poco cambiadas, donde me encuentro bien y a gusto es en estos sitios a pesar de la dureza y la dificultad y sin embargo aquí me cuesta un poco. Valoras mucho más el estado de bienestar que tenemos y te das cuenta de que necesitamos menos cosas de las que tenemos hoy en día. Sé que no es comparable porque ahora estamos viviendo una situación de emergencia, pero la estamos viviendo con ciertas comodidades como que abres un grifo y sale agua, le das a un interruptor y enciendes la luz, puedes cocinar, ir al supermercado a por víveres… No hay tantos motivos reales para quejarse. Esto lo digo con mucha prudencia porque estamos en una situación de emergencia y hay otros temores que son los que de verdad nos incomoda antes que este aislamiento/aburrimiento que podamos tener en casa.

“La soledad es una compañera complicada. No es fácil de gestionar, pero por fortuna tengo bastante experiencia en este tipo de expediciones y la sé sobrellevar bien. A veces es difícil porque exige mucha concentración, tomar decisiones con un cierto grado de conservadurismo, pero básicamente me encuentro bien solo”

"Muy contento después de completar 500km sin civilización. Un camino difícil, remoto y solitario. Ahora mismo mismo estoy en Warburton, en pleno Outback. Justo en el centro de Australia". Juan Menéndez Granados
«Muy contento después de completar 500km sin civilización. Un camino difícil, remoto y solitario.
Ahora mismo mismo estoy en Warburton, en pleno Outback. Justo en el centro de Australia» / Foto: Juan Menéndez Granados

-¿Cuáles son a tu entender esos temores?
-Lo que nos inquieta, seamos conscientes o esté en el subconsciente, es el miedo a que se infecten personas, a que el sistema sanitario se colapse… No son campos fáciles de gestionar y aunque haya analogías con las expediciones, cada uno es un mundo. Animo a la gente a que se mantenga disciplinada, a que busque nuevos objetivos dentro de la cuarentena. Si lo pensamos bien, con la vida tan ajetreada que llevamos no es tan fácil, bien estemos solos o con nuestros familiares, tener tiempo para algunas cosas como estar con nuestros seres queridos, dedicarnos a nosotros, a viejas aficiones, aficiones pendientes, a estudiar… De todas formas, reconozco que no es fácil de gestionar sobre todo cuando uno sale de su zona de confort.

-¿Te llevas bien contigo mismo?
-Sí, absolutamente. Sino no podría hacer todas estas cosas. Tienes que tener la cabeza muy bien amueblada porque si no te puedes volver literalmente loco en estos sitios porque te enfrentas a situaciones realmente complicadas.

"Me gustaría teneros más informados, pero no hay mucha cobertura por el “Red Centre” (...) Las moscas siguen sin dejarme en paz, aunque a veces hasta puedo quitarme la mosquitera (como en la foto). Juan Menéndez Granados
«Me gustaría teneros más informados, pero no hay mucha cobertura por el “Red Centre” (…) Las moscas siguen sin dejarme en paz, aunque a veces hasta puedo quitarme la mosquitera (como en la foto)» / Foto: Juan Menéndez Granados

-La palabra imposible, ¿está contemplada en tu vocabulario?
-Hay que ser realistas y es una palabra que existe, pero hay cosas que creemos que lo son y resulta que no lo son. Llegas a ello después de mucho trabajo y mucha planificación. Me gusta utilizar términos más realistas como que trabajando muy duro se puede llegar a sitios que nunca hubieras imaginado. Si hablamos de objetivos, todos son a priori imposibles o prácticamente imposibles pero al final, paso a paso, pedalada a pedalada, lo acabas consiguiendo. Esta es una de las cosas que me genera más satisfacción porque por ejemplo en esta travesía de Australia, lo tuve muy complicado, a veces estaba en zonas arenosas que avanzaba menos de lo que quería, no tenía agua, poca comida, temperaturas altas, había riesgo de animales salvajes como algunas serpientes… y cuando al final llegas a Darwin tras dos meses de travesía y después de haber recorrido casi 5000 kilómetros sientes una satisfacción enorme porque has superado todas esas dificultades. Si te pones a pensarlo en el punto de partida es realmente abrumador, pero como en todas las grandes travesías y en las grandes decisiones, es muy importante ponerse y marcarte la pedalada a pedalada.

“Viajar es una universidad en sí misma, pero estas experiencias son todavía un punto más que viajar de una manera convencional. Son vivencias muy extremas, bajo tu propia fuerza, con tus propios medios y este tipo de entornos y la poca gente que te encuentras te enseñan muchísimo”

-¿A qué tiene miedo Juan Sin Miedo?
-Yo creo que en realidad debería ser “Juan con miedo” porque gracias a él estamos hablando ahora mismo. Si no lo tuviera sería un descerebrado y esos nunca vuelven. Fueron unos fans los que me empezaron a llamar así y se me quedó, aunque siempre hago hincapié en que, lógicamente, debería ser al contario. Lo que te produce el miedo es la necesidad de sobrevivir porque temes quedarte sin agua, sin comida, sufrir un incidente con una caída, romperte algo y no poder valerte por ti mismo, mordeduras de animales, averías mecánicas, no tener fuerzas para seguir… Todo esto te ayuda a estar más concentrado y seguir adelante. Mi estado mental cuando me meto en alguno de estos retos es superar los obstáculos sea como sea porque cuando estás en pleno recorrido, hay que tenerlo todo muy bien organizado, estar muy mentalizado, saber lo que puede fallar y no dejarte arrastrar por un falso positivismo. Seguro que estando allí van a surgir cosas con las que no contabas y de las que vas a tener que salir como sea.

-¿En qué te apoyas para superar todas las situaciones que te encuentras?
-Sobre todo en la fuerza de voluntad que tengo. Siempre me gusta recurrir a cosas que me hagan gracia, pensar en los seres queridos, en cosas que voy a hacer cuando regrese, también en comida, en agua fresca… Son una serie de recursos que unidos a toda la experiencia que tengo en otro tipo de condiciones, me ayudan a seguir adelante. Pero sobre todo es fuerza de voluntad.

"Muy triste por todo lo que está aconteciendo en Australia con los incendios. Las altas temperaturas, junto con una sequía extrema (en algunos puntos del país hace más de 2 y hasta 3 años que no llueve), han provocado que se haya quemado una extensión de 10 millones de hectáreas. En la foto, durante mi travesía, unos canguros tratan de beber agua en lo que solía ser una “piscina”, ahora totalmente seca". Foto: Juan Menéndez Granados
«Muy triste por todo lo que está aconteciendo en Australia con los incendios. Las altas temperaturas, junto con una sequía extrema (en algunos puntos del país hace más de 2 y hasta 3 años que no llueve), han provocado que se haya quemado una extensión de 10 millones de hectáreas.
En la foto, durante mi travesía, unos canguros tratan de beber agua en lo que solía ser una “piscina”, ahora totalmente seca» / Foto: Juan Menéndez Granados

-¿La fuerza de voluntad se entrena?
-Tendríamos que echar mano de un psicólogo para que nos respondiera, pero creo que está muy relacionada con la motivación, con la disciplina, y mentalmente me apoyo en la visualización. Pensar en lo que puede fallar, en las sensaciones que puedo tener para que, una vez que ya estoy metido en eso, me salga todo de manera más automática que es lo que realmente me interesa.

-¿En quién te han convertido todos estos viajes?
-En la persona que soy hoy. Sin duda estas experiencias me han servido para forjarme en unos valores de los cuales estoy realmente orgulloso. Me permiten también tener una visión un poco diferente a la de una persona normal que vive su día a día. Creo que viajar es una universidad en sí misma, pero estas experiencias son todavía un punto más que viajar de una manera convencional. Son vivencias muy extremas, bajo tu propia fuerza, con tus propios medios y en este tipo de entornos y la poca gente que te encuentras te enseña muchísimo. Te forja en unos valores que de otra manera no tendrías. Estas experiencias son realmente provechosas y reconozco que me cuesta volver. Mi cuerpo está aquí pero mi mente todavía está en el desierto. De hecho, el viaje termina cuando consigo que mi mente llegue al lugar donde estoy.

“Estas experiencias me han servido para forjarme en unos valores de los cuales estoy realmente orgulloso”

-¿Te has sorprendido de ti mismo?
-Absolutamente. Y sé que si el año que viene voy a otra expedición me sorprenderé de varias cosas más que me encuentre. Siempre aprendes. Me ha sorprendido la gran fuerza de voluntad que hay que tener para llevar a cabo este tipo de cosas en solitario. Es lo que más me ha llamado la atención.

"¡¡DARWIN!! Muy contento de terminar una travesía tan larga y complicada. El calor, la soledad, la falta de agua, las deshidrataciones, las moscas, la arena, las corrugations... todo ello, junto o por separado, me lo ha puesto muy difícil. No fue el itinerario deseado, pero oye, después de todo no ha estado tan mal. Siento mucho orgullo y gratitud, y no sé si se me nota en la cara, pero le he puesto mucha pasión para superar todas las adversidades". Juan Menéndez Granados
«¡¡DARWIN!! Muy contento de terminar una travesía tan larga y complicada. El calor, la soledad, la falta de agua, las deshidrataciones, las moscas, la arena, las corrugations… todo ello, junto o por separado, me lo ha puesto muy difícil. No fue el itinerario deseado, pero oye, después de todo no ha estado tan mal. Siento mucho orgullo y gratitud, y no sé si se me nota en la cara, pero le he puesto mucha pasión para superar todas las adversidades» / Foto: Juan Menéndez Granados

-¿Qué valores te definen como persona?
-Yo creo que la humildad porque este tipo de experiencias te ponen los pies en la tierra, la constancia, la disciplina y el equilibrio entre lo físico, lo mental y lo emocional.

-¿Qué significa para ti la palabra supervivencia?
-Tiene el significado más puro que pueda existir porque en estos sitios, la mayor parte de las veces el día a día es supervivencia pura y dura con los medios que tienes. Es en estos sitios en los que te sientes lo más libre que te puedes sentir, porque no hay más preocupaciones que aquellas que son reales como la supervivencia, el comer, beber y el no enfermar.

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