Xana, el neuroestimulador inteligente creado por una empresa asturiana

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Neuroestimulador inteligente Xana, de Walden Medical (Gijón)
Neuroestimulador inteligente Xana / Foto: Walden Medical
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El asturiano Miguel López, cofundador y CEO de Walden Medical y doctor en Neurociencia por la Universidad Complutense de Madrid, acaba de presentar junto con su equipo a Xana: un neuroestimulador inteligente del nervio vago que ayuda a reducir el estrés.

Miguel López, cofundador y CEO de Walden Medical y doctor en Neurociencia por la Universidad Complutense de Madrid
Miguel López / Foto: Walden Medical

Cree en la ciencia como una forma de transformar el mundo y es un apasionado del cerebro, ese órgano misterioso, complejo y repleto de secretos. En su afán de aportar su granito de arena, centra su carrera investigadora en el estudio de los mecanismos cerebrales que activan el estrés en el organismo. “Siempre quise buscar una aplicación práctica y empresarial a lo que había aprendido a nivel laboratorio”, confiesa.

-¿Por qué el estrés?
-Porque es el causante de casi el 70% de patologías físicas que padecemos, desencadena un montón de enfermedades como migrañas, epilepsia, depresión, ansiedad, estrés postraumático. Somos un amplio equipo de investigadores dentro de la compañía entre los que se encuentran neurólogos, cardiólogos, neurofisiólogos, y eso nos permite tener abiertas varias líneas de investigación sobre distintas patologías, pero digamos que mayormente estudiamos trastornos relacionados con el estrés.

-Aunque hayamos oído hablar del nervio vago sigue siendo un gran desconocido para la mayoría. ¿Qué importancia tiene en nuestro día a día?
-Es desconocido, aunque cada vez tiene más relevancia por la importancia que tiene en nuestro bienestar general y en la prevención de patologías. De forma resumida, y hasta un poco simple, el nervio vago es el mayor nervio craneal que tiene el ser humano y se proyecta en multitud de órganos: corazón, pulmones, estómago… La activación de este nervio mediante impulsos eléctricos activa una rama del sistema nervioso que se llama parasimpático que es la responsable de los procesos de recuperación o de homeostasis después de que el individuo haya afrontado una situación de estrés o de esfuerzo físico. El sistema simpático es el que dota de energía aportando niveles de adrenalina a la sangre, una vez que ese acontecimiento ambiental cesa, es fundamental que el organismo empiece un proceso de recuperación y el responsable de ello es el nervio vago. Ayuda a que permanezcamos en calma, respiremos de forma profunda, desvía el flujo sanguíneo hacia los órganos internos, permitiendo que el cuerpo se recupere tanto a nivel físico como mental. Eso tiene infinidad de aplicaciones en distintas áreas terapéuticas.

“El estrés es el causante de casi el 70% de patologías físicas que padecemos, desencadena un montón de enfermedades”

-Esa es precisamente la labor de Xana…
-Xana estimula el nervio vago y lo hace de forma no invasiva. Desde los años 80 se ha estimulado este nervio mediante proceso médicos de forma quirúrgica -marcapasos-, pero este sistema que por ejemplo está certificado para la epilepsia y la migraña tiene sus riesgos y además es costoso. En los últimos años se han creado dos formas de estimular el nervio vago de forma no invasiva, aplicable para trastornos neuropsiquiátricos que es bien a través del cuello -estimulación cervical no invasiva- o a través de la oreja. Xana, partiendo de la estimulación auricular del nervio vago, mejora todas las técnicas que existe en el mercado. Hay uno ahora que está funcionando que requiere 4 horas al día de uso. Eso es poco práctico. Xana genera efectos en solo 20 minutos. Hemos aplicado a las tecnologías médicas de estimulación, las tecnologías digitales y con ello hemos conseguido monitorizar la actividad del nervio vago, tener datos empíricos para así poder personalizar el tratamiento. Eso nos diferencia de cualquier neuroestimulador que existe en el mercado y por supuesto de los fármacos.

Nervios craneales
Nervios craneales / Foto: wikimedia.org

Xana es un neuroestimulador del nervio vago para aumentar el rendimiento físico y mental.

-No todos tenemos el mismo tiempo de recuperación…
-Al monitorizar al usuario podemos cuantificar el nivel de estrés, de rendimiento físico y mental: somos capaces de ver que tiempo de estimulación necesita cada uno y chequear en tiempo real la eficacia.

-¿Xana es única en el mercado?
-Sí, no existe nada igual. La estimulación eléctrica se realiza a través de un pequeño auricular como los que se utilizan para escuchar música, que cabe en una oreja. Otros que hay en el mercado incorpora petacas, cables, nosotros hemos podido miniaturizar toda la electrónica, la ingeniería, y lo hemos reducido de tamaño. Al estimular más número de células nerviosas potenciamos su efecto.

-Tenemos definido el producto, ahora, ¿quiénes serían vuestros potenciales clientes?
-Para el primer proyecto que estamos desarrollando, que tiene que ver con la reducción del estrés y el aumento del rendimiento físico y mental, nuestros clientes serán mayormente entidades deportivas, clubs y deportistas de élite a nivel mundial con los que ya estamos en contacto. También corporaciones y empresas interesadas en reducir los niveles perjudiciales de estrés, principal motivo de baja laboral y luego, cara al futuro, iremos poco a poco buscando aplicaciones clínicas concretas como, por ejemplo, estrés postraumático, nuestros clientes serían psiquiatras; migrañas, nuestros clientes serían neurólogos y así una larga lista.

“La activación del nervio vago mediante impulsos eléctricos activa el sistema parasimpático, responsable de los procesos de recuperación después de que el individuo haya afrontado una situación de estrés o de esfuerzo físico”

-¿Quiénes formáis parte de este equipo tan multidisciplinar?.
-Walden Medical nace en junio de 2016 en el Parque Tecnológico de Gijón bajo el amparo de Gijón Impulsa y recientemente hemos creado una segunda filial en Suiza en el Biopôle, un campus de Ciencias de la Vida en Lausana. Creemos que estamos en el mejor sitio porque Suiza es un poco el Silicon Valley de la sanidad. El equipo que formamos es bastante amplio y heterogéneo. Originariamente éramos tres socios fundadores: Pedro Bermejo, neurólogo; Iñaki Larraya, bioingeniero y yo en el campo de las neurociencias. A nosotros se ha sumado un grupo de doce personas que incluye a médicos de diferentes especialidades, cardiólogos, neurofisiólogos, atomistas, audiólogos, profesionales de laboratorio, financieros y profesionales del negocio con más de veinte años de experiencia en multinacionales del sector sanitario y sector servicios porque al final es lo que hace aterrizar a la empresa. En definitiva, un equipo bastante completo a nivel nacional e internacional.

-¿Por qué elegisteis Gijón como sede?
-La sede está en Gijón y luego la filial de Suiza nos permite poder relacionarnos con las mayores farmacéuticas del mundo. ¿Por qué Gijón? Al margen de que yo sea de aquí (risas), porque en su día me lo recomendaron y he de decir que acertaron de pleno. El Parque Tecnológico a través de Gijón Impulsa ayuda mucho a empresas que están empezando, apoyan con ayudas financieras públicas, sobre todo al principio, algo muy meritorio porque en España es muy difícil que la gente crea en proyectos como el nuestro, ambicioso y a largo plazo. El Ayuntamiento creyó en nuestra empresa de biotecnología desde el principio. Aquí hay un caldo de cultivo muy potente en I+D+i, nuestra idea es seguir manteniendo la sede mucho tiempo. De hecho, nuestro equipo de I+D+i está aquí.

“Para el primer proyecto que estamos desarrollando, que tiene que ver con la reducción del estrés y el aumento del rendimiento físico y mental, nuestros clientes serán mayormente entidades deportivas, clubs y deportistas de élite a nivel mundial”

-¿En qué fase os encontráis ahora?
-Hemos finalizado la fase de ingeniería, tenemos tres estudios clínicos hechos, pero queremos hacer otros tres estudios clínicos porque somos muy rigurosos científicamente hablando. Queremos salir al mercado con datos muy fiables, contrastados, que garanticen la fiabilidad de nuestro producto. Empezamos una fase de validación clínica que abarca tres estudios con distintas entidades deportivas y centros médicos. Una vez hecho esto lanzaremos el producto, calculo que a mediados del año que viene.

-¿Os afectó de alguna manera la crisis del coronavirus?
-En todo caso para bien. Nosotros ya veníamos teletrabajando en remoto, somos socios que estamos deslocalizados, así que en el día a día no nos afectó. Luego, los proyectos en los que estábamos inmersos de ingeniería, seguimos adelante con ellos e incluso en ese tiempo fuimos capaces de captar fondos de inversión. A nivel profesional ha sido una buena época. Aun así, ahora espero que sea mucho mejor y que se potencie la inversión en el ámbito salud.

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