La Capilla de los Doce y los Dólmenes de Monte Areo

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Dolmen de Monte Areo
Dolmen de Monte Areo / Foto: Fusión Asturias
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El Monte Areo, situado en el conceyu de Carreño, es un territorio funerario neolítico correspondiente a los milenios V a III antes de nuestra era.

Fue catalogado por primera vez en 1801 por el historiador candasín Carlos González de Posada y Menéndez aunque el yacimiento ya era de sobra conocido por los paisanos del contorno que atribuían los túmulos a tumbas de los moros, y decían que en uno de ellos estaba enterrada una gallina con su pollerada, toda de oro, y muchos intentaban encontrarla lo que ocasionó el expolio de algunos túmulos. Una leyenda local, actualmente casi olvidada habla de un mendigo que pidió albergue a una familia de Valle. De noche, mientras el hombre de la casa atendía al ganado, sorprendió al mendigo mirando al Monte Areo, por aquel entonces llamado Iroba, y diciendo: “Monte Iroba, Monte Iroba, tierra rica y xente boba”. Al preguntarle el porqué de aquellas palabras, el mendigo explicó que bajo uno de los túmulos había un tesoro compuesto por una gallina, doce polluelos y doce barras, todo de oro. Además explicó que él solo no podía buscar el tesoro, así que bajo sus indicaciones hallaron el tesoro. La familia pobre de Valle pasó a ser muy rica, compró grandes extensiones de tierra y construyó dos palacios que todavía existen, uno en Valle y otro en Candás, en este último existía una capilla adosada conocida como “La capilla de los doce”, donde hicieron pintar en los dos laterales del altar una gallina, doce polluelos y doce barras. Sus descendientes llegaron a ser “Señores de Pendón y Caldera” pero por reveses de la historia fueron perdiendo sus riquezas, los palacios pasaron a otras manos y el altar de la Capilla de los Doce fue totalmente retocado, desapareciendo las alusiones al mítico tesoro hallado en los dólmenes del Monte Areo.

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