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viernes 12, julio 2024

Yoga Summer Camps. Un turismo diferente

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Una experiencia perfecta para desconectar de la vida diaria que combina yoga y meditación con el surf, la escalada o el barranquismo. Una oportunidad para experimentar lo que es ir hacia dentro y también hacia fuera; conocer y compartir con gente nueva y afín y disfrutar de unas vacaciones distintas. Yoga Summer Camps para un verano diferente.

La fisioterapeuta y profesora de yoga, Patricia Pérez, (Patri para los amigos), dirige Patricia Holistic Yoga y es la creadora de esta experiencia con la que pretende acercar la filosofía yogui a la sociedad de una forma “divertida y disfrutona. Aquí no tienes que elegir, lo tienes todo”.

Patricia Pérez, fisioterapeuta y profesora de yoga
Patricia Pérez, fisioterapeuta y profesora de yoga.

-Explícame en qué consiste el Yoga Summer Camps.
-Es un retiro de tres días donde el yoga, la sostenibilidad, el contacto con la naturaleza, la aventura y los deportes al aire libre -mar y montaña- van unidos. Es un viaje hacia el interior de uno mismo, pero desde la diversión, el disfrute, el compartir con gente nueva, afín a ti con la que vas a gozar. Y todo esto en el marco de este paraíso que es Asturias. Son tres días de actividades y talleres que se salen de las típicas vacaciones.

-Eso de combinar experiencias internas con actividades deportivas en la naturaleza parece que es unir mundos distintos, ¿hay tanta diferencia como a priori se ve?
-A priori pueden parecer cosas distintas, pero al enfocarlo todo desde ese lugar de exigencia, de superación, ves que se trata de un mismo lenguaje. Para mí la montaña -escalada, barranquismo- y el mar -surf-, son actividades que entrañan cierto riesgo y te conectan con la adrenalina que surge precisamente cuando te enfrentas a una barrera y la superas. Estas actividades para la mayoría de la gente son nuevas y les da respeto, algunas incluso dicen que les da miedo y no lo harían. El hecho de lanzarte a hacerlo es mandar a tu cerebro una información que hace que el ‘no puedo’ de hace un momento, al ‘yo puedo’ de ahora. Es una manera de superar los diferentes miedos. Recuerdo a una alumna que vino el año pasado que tenía un miedo atroz al mar. Me dijo: ‘Patri, yo esto del surf como que no’. Luego, cuando vio disfrutar al resto de gente que también lo hacía por primera vez, quiso probarlo. Se sintió acogida, protegida, y luego los profes que son unos profesionales la acompañaron y guiaron en todo momento. Al final se lo pasó muy bien y rompió sus miedos. Esa actitud es aplicable a todas las cosas de la vida.

-Contáis con monitores en las distintas actividades que organizáis…
-Sí, yo me encargo de la parte del retiro, las clases de yoga, meditación, del grupo y demás. Luego, todos los talleres que hacemos de actividades son de la mano de gente profesional preparada. Yo no soy experta en nada de eso.

-¿Qué importancia tiene el juego en todo ello?
-Toda. En el caso de la chica que te comentaba antes, se metió en el mar a modo de juego y lo que consiguió fue desterrar una creencia o pensamiento que la estaba limitando durante años. Se pueden trabajar procesos internos desde el juego, la risa. Eso nos ayuda a sacar el niñ@ que tenemos dentro, que disfruta con los pequeños detalles, libre de condicionamientos, de exigencias, que observa el mundo con sorpresa.
Hacemos unos talleres de Acroyoga que son muy divertidos. Es una modalidad del yoga que combina respiración, equilibrio y acrobacia; se realiza en parejas y exige confianza en la otra persona, comunicación, conexión y mucho juego. Cada movimiento repercute en el movimiento del otro así que aprendes a mantener cuerpo, mente y espíritu alineados.

Taller de Acroyoga
Taller de Acroyoga

-¿Qué parte pones tú en estos campamentos y qué tiene que hacer la persona que decide apuntarse a esta experiencia?
-Yo diseño el viaje, coordino el grupo, velo por que haya afinidad, me encargo de toda la parte de gestión por así decirlo, así como todo lo relacionado con el yoga y las diferentes dinámicas de grupo que hacemos durante el retiro. Aporto mi experiencia.
La mayoría de las personas que se apuntan a esta experiencia no han vivido un retiro de este estilo y lo mejor es que vengan abiertos de mente, con disposición para experimentar cosas nuevas, sin expectativas, sin listado previo sobre lo que quiere conseguir. Lo importante es descubrir qué parte del puzle soy y disfrutarlo. A veces, cuando escuchas a alguien compartir una vivencia personal, resulta que algo resuena dentro de ti, algo hace clic y dices ‘ostras, lo que buscaba hace tiempo lo he encontrado aquí’.

-¿Cuánto hay de improvisación y cuánto de organización en estas jornadas?
-A nivel de organización está todo más o menos organizado. Ahora bien, como la mayor parte de las actividades se realizan al aire libre, la climatología puede condicionarnos en algún momento. Los planes se pueden mover sobre la marcha. Es toda una aventura que nos obliga a estar abiertos en todo momento. Los imprevistos te ayudan a poner en práctica la flexibilidad fuera de la esterilla. Es un aprendizaje vital en toda regla. A veces nos gusta tener todo atado y organizado, y al final la vida pasa delante de ti y no te has enterado.

-Patri, ¿cómo se te ocurrió esta idea?
-Todo lo que hago es porque antes lo he experimentado. Unir el camino del yoga que tanto me da y me ha dado, con el juego -como el Acroyoga-, con la naturaleza tan impresionante que hay aquí en Asturias que es un auténtico paraíso, lo he vivido en propia piel y me ha parecido maravilloso. Me ha ayudado a crecer como persona. He descubierto que el surf y la escalada son actividades muy afines al yoga, no tanto a nivel físico como sí mentalmente. Todos te exigen concentración, estar en ese presente, no con la cabeza en otras cosas; requiere equilibrio, flexibilidad y cuando estás concentrada ves que has dejado de lado los miedos, esas voces que te dicen que te vas a caer o que esa ola es muy grande. Detrás de todo esto he encontrado más paz interna. De estas experiencias nace este formato que además quise desarrollar en Asturias que es mi segunda casa.

Descenso de canoas
Descenso de canoas

-¿Qué propósito quieres conseguir con este proyecto?
-El yoga no solo se practica en una esterilla, es una forma de vida que lo impregna todo, se puede practicar de muchas maneras. Esta es la idea que me gustaría trasladar. Quiero proponer una experiencia diferente: descubrir lo que es conectar con uno mismo a través del disfrute y la naturaleza.

-¿Hace falta tener algún tipo de experiencia previa?
-Está abierto a cualquier tipo de personas porque todas las actividades las hacemos multinivel. Lo que sí hay que tener es un mínimo de preparación física.

-Eres catalana de nacimiento, ¿qué te ha atado a esta tierra?
-La naturaleza, el verde… a veces la lluvia tantos días seguidos se me hace un poco más cuesta arriba porque allí no llueve tanto. Vine unas vacaciones a escalar a Quirós, a hacer surf en Llanes y vi que podías disfrutar de todo porque no había distancias. Lo tenías todo a un paso. Esto es mágico.

-Antes, ya habías dado un giro a tu vida de 180 grados…
-Hace siete años despertó en mí la necesidad de tener una vida diferente, necesitaba volar, crecer. Estaba haciendo cosas, pero no me llenaban. Primero hice un viaje con mi familia, luego decidí ir sola. Dejé mi vida y me fui al sudeste asiático con lo que me cabía en una mochila. Eso me hizo romper un montón de miedos: a viajar sola, a que me pasara algo, a no saber cuidar de mí, a conducir de noche, tenía pánico a la soledad. Todo esto pasaba por mi mente como un bucle. Este viaje revolucionó mi interior, rompió mis miedos y comprobé que ‘sí podía’. Soy una apasionada del autoconocimiento, soy autodidacta y me encanta leer, pero todo eso si no lo pones en práctica no vale para nada. De mi propio proceso personal nacen muchas de las cosas que comparto y hago. Si en mi ha funcionado, también lo puede hacer en los demás.

-A nivel personal, ¿te encuentras a gusto contigo misma?
-Sí, es que yo andaba muy perdida. Me formé como fisioterapeuta, pero fue estudiar por estudiar, no me gustaba. Te enseñan a llegar a meta, ir por la vida cubriendo expectativas. Sentía que tenía que haber algo más, que no había sólo una forma de vida. Hay muchas, cada uno tiene que encontrar la suya. Ahora siento mucha más coherencia interna entre lo que pienso, digo y hago.

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