Polígono industrial de Ferreros (Oviedo). Vida de barrio

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Polígono Industrial de Ferreros. Oviedo
Foto: Fusión Asturias
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Es uno de los pocos ejemplos que quedan de polígono industrial integrado en la estructura urbana. Con sus pros -la cercanía a servicios y clientes- y sus contras -el tráfico se resiente con el movimiento de vehículos de gran tonelaje-, el polígono de Ferreros mantiene una actividad estable, en el corazón del Principado.
Está en el centro, pero no lo está. La vía del tren hace de frontera más psicológica que física, ya que en la práctica desde el barrio de Ferreros se tardan cinco minutos en llegar a la calle Uría. Sin embargo, el ritmo aquí es de barrio, con pequeños comercios que comparten espacio con pymes y empresas de distinto tipo. Junto a ellas conviven zonas residenciales de nueva construcción y casas con pequeños huertos, todo ello lidiando con unas cuestas que son a la vez marca de la casa: hay que tener en cuenta que estamos en la falda sur del Naranco. Destaca también la proliferación de centros educativos, tanto privados como públicos, que aseguran la vitalidad de un barrio que poco a poco va derivando a la vertiente más residencial.

Ferreros era un antiguo pueblo nacido a la sombra de la Cárcel Modelo, inaugurada en 1907, hoy declarada Bien de Interés Cultural y reconvertida en Archivo Histórico.

Ferreros es precisamente el origen de Ciudad Naranco, antes Ciudad Astur, uno de los barrios residenciales más conocidos de Oviedo. Era un antiguo pueblo nacido a la sombra de la Cárcel Modelo, inaugurada en 1907, hoy declarada Bien de Interés Cultural y reconvertida en Archivo Histórico. La llegada de los trenes, que descargaban alimentos básicos como vino y aceite en la calle Almacenes Industriales, trajo un nuevo impulso a una zona: el polígono industrial y la actividad ferroviaria daban trabajo, y por tanto atraían a la gente, que se instalaba a vivir lo más cerca posible.

El ritmo aquí es de barrio, con pequeños comercios que comparten espacio con pymes y empresas de distinto tipo; junto a ellas conviven zonas residenciales de nueva construcción y casas con pequeños huertos.

Hoy el polígono es más empresarial que industrial, ya que las actividades contaminantes y que requieren más espacio tienden a llevarse a las afueras. Aún así viviendas y empresas conviven con relativa normalidad, aceptando los problemas de tráfico como un inconveniente asumible. A cambio, los clientes llegan sin grandes desplazamientos y las empresas tienen todos los servicios a un paso: gestiones ante la administración, oficinas bancarias, hostelería, etc. Las infraestructuras y el mantenimiento son competencia municipal, y el Ayuntamiento se encarga de temas básicos como la recogida de basuras, limpieza, iluminación o seguridad.

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