San Martín de Oscos. Ecos ancestrales

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Vista general del pueblo de Mon. San Martín de Oscos
Vista general del pueblo de Mon / Foto: Juanjo Arrojo
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Resuenan en los paisajes y construcciones arquitectónicas las voces de un rico pasado. Hoy se puede recrear a través del senderismo, el turismo rural y la visita a palacios y casas campesinas.

San Martín de Oscos estuvo siempre vinculado a la ganadería. Esta actividad aportó riqueza a sus habitantes, que encontraron en la sencillez su modo de vida. Las casas características de la zona son de piedra y están techadas con pizarra, aprovechando los recursos del lugar. Las ventanas son pequeñas para reducir al mínimo la entrada del frío y el calor. Además de la estancia principal, normalmente había otros espacios para el día a día. Aunque las nuevas edificaciones se han modernizado, para conocer una antigua casa campesina se puede visitar la Casa del Marco. Ubicada en Villarquile, está equipada con los enseres y aperos que se empleaban hasta los años 50 del siglo pasado. Estancias de muebles recios y pocos adornos, cocina acogedora, desván, bodega, horno, pajar, telar, gallinero, cuadras, leñero o patatero, nos trasladan fácilmente a un característico modo de vida. El 11 de noviembre se sigue celebrando en San Martín de Oscos una Feria de Ganado en el Recinto Ferial, y un mercado, uno de los recuerdos vivos del pasado del concejo.
En cambio, para conocer la vida señorial, el mejor ejemplo en pie es el majestuoso Palacio de Mon, cuya titularidad ostenta actualmente el Principado de Asturias. Se llega en carretera o siguiendo una ruta de senderismo que parte del pueblo de A Revoqueira y que discurre entre bosques autóctonos, pasando entre corripas para guardar castañas, la capilla de Santa Marina y el mazo de Mon.
Más antiguo es el característico Castro de San Isidro, el único de Asturias que dispone de piedras hincadas a modo de sistema defensivo.
Otra de las actividades económicas que durante años sostuvo a San Martín de Oscos fue la minería, que se inició en el siglo I d. C. y se retomó a mediados del siglo XX con explotaciones de plomo, zinc, hierro y cobre. Hoy estas minas están abandonadas y pueden visitarse siguiendo rutas de senderismo que llevan a la Mina Carmina. De ella se extraía galena, y hoy cuenta con dos galerías visitables con guía; la visita incluye además la forja, la cuadra, la tolva donde se basculaban los vagones y la caseta del antiguo transformador. Otro paseo lleva hasta la Mina Peña Teixeira a cielo abierto; la Mina Excomulgada está en la Sierra de la Bobia y la Mina Arruñada es un antiguo yacimiento de oro en el que los romanos agujerearon el monte al hacer pasar agua por túneles para sacar el metal.
Actualmente la despoblación rural se palia con la esperanza que representa el turismo, siempre en busca de reductos de naturaleza. San Martín de Oscos recibe senderistas que desean recorrer su suave orografía, que se aprecia en la Ruta del Monte Marón y Ascuita, en la Senda Verde y en la Ruta de Piorno a Os Fornos, que además de paisaje de ribera y vegetación autóctona permite apreciar en el pueblo de Piorno excelentes muestras de arquitectura tradicional de los Oscos. Pinche aquí para ver más reportajes de esta comarca

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