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lunes 20, mayo 2024

Sara Montoya. Mujer, gitana y boxeadora

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Dicen que las batallas más duras de la vida las enfrentamos en nuestra propia mente. De eso sabe mucho Sara Montoya cuando a los 22 años decide ponerse los guantes y dedicarse al boxeo. Su lucha, a partir de ahí, no será sólo dentro de este deporte sino también de su etnia y dentro de una sociedad que aún mira con reticencia a la mujer dentro del cuadrilátero. A veces luchar fuera de las lonas puede resultar más duro que hacerlo dentro de ellas.

Su historia llama la atención del director de cine Emilio Ruiz Barrachina que ve en su vida el guion perfecto para una película. Golpe a golpe se acaba de estrenar en Madrid y ha sido calificada por el Instituto de la Cinematografía y de las Artes Audiovisuales del Ministerio de Cultura con el distintivo de “Especialmente recomendada para el fomento de la igualdad de género”. Ha sido también seleccionada para participar en el Festival de Cine de Nueva York que se celebrará a finales de año. En Asturias podremos verla a partir del próximo 13 de abril en el Centro Niemeyer.

-El 22 de marzo se presentó la película en el Cine Capitol de Madrid. ¿Cómo fue la experiencia?
-Pues muy bien, me lo pasé genial. Al principio tuve muchos nervios, pero luego todo salió muy bien y lo disfruté muchísimo.

-En la película te interpretas a ti misma. ¿No te dio cierta impresión ver tu vida reflejada en la gran pantalla?
-Pues sí, no te lo puedes imaginar. Me quedé muy sorprendida por todo aquel despliegue de medios, no me imaginaba que fuera tan a lo grande. Fue una experiencia brutal. Tengo ganas de que llegue a Asturias que será el día 13 en Avilés en el Centro Niemeyer, coincidiendo con la semana en la que se celebran los actos del Día del Pueblo Gitano.

“La película Golpe a Golpe llega a Asturias el 13 de abril en el Centro Niemeyer, coincidiendo con la semana en la que se celebran los actos del Día del Pueblo Gitano”

-¿Cómo surge la idea de hacer una película/documental sobre tu vida?
-La Asociación de Mujeres Profesionales del Deporte, a través del Secretariado Gitano, me invitaron a participar en una charla con motivo del Día de la Mujer. Fue la TPA a grabarlo y Emilio Ruiz Barrachina -el director- cuando me escuchó, le gustó mi historia y cómo la contaba. Contactó conmigo, me propuso la idea de contar mi trayectoria vital y profesional para el cine y le dije que me parecía bien. Así que fuimos para adelante. El rodaje duró algo más de un año.

-La película acaba de ser seleccionada para participar en el Festival de Cine de Nueva York. Menuda trayectoria en tan poco tiempo.
-Estoy muy ilusionada de que llegue hasta allí. En ningún momento pensé que mi historia llegara tan lejos. Lo de Madrid me pareció una pasada, lo de Nueva York va a ser más todavía. No me lo imagino.

Izda., cartel promocional de la película "Golpe a golpe". Dcha., Emilio Ruiz Barraquina, director del film (a la derecha) junto con Sara Montoya en un momento de la grabación de la película.
Izda., cartel promocional de la película «Golpe a Golpe». Dcha., Emilio Ruiz Barraquina, director del film (a la derecha) junto con Sara Montoya en un momento de la grabación de la película.

-¿Qué fue lo que te atrajo de este deporte que no tuvieran otros?
-La sensación que te da ponerte los guantes y sentir que todo lo externo se desvanece, no hay preocupaciones, no hay nada, sólo está el boxeo. El boxeo me aporta tranquilidad, autocontrol, disciplina, confianza en mí misma. Eso me encantó. Luego, me atrajo también el ambiente de familia que había en el gimnasio, siempre me hizo sentir muy cómoda.

-Cuando empezaste a practicarlo ¿había más chicas o eras la única?
-No, había más mujeres -tanto niñas como chicas más mayores que yo-, eso me hizo sentirme a gusto. Pensé, ¡pues esto no es tan raro como lo pintan!

-¿Cómo se tomaron tus padres esta decisión?
-Pues como en todas las casas cuando llega la nena y dice “oye, que me quiero poner unos guantes y subirme a un ring”. Pues… fue un poco chocante y más dentro de mi cultura. Luego vieron que era un deporte como otro cualquiera, que me gustaba, era lo que yo quería ser y terminaron apoyándome.

“Cuando me pongo los guantes siento que todo lo externo se desvanece, no hay preocupaciones, no hay nada, solo está el boxeo. Me aporta tranquilidad, autocontrol, disciplina, confianza en mí misma”

-¿A qué has tenido que renunciar en tu adolescencia por el boxeo?
-A la vida con mis amigos, que a esta edad parece que es lo que te tira… Pero luego cuando compruebas los resultados ves que todo ha merecido la pena.

-¿Qué valores hace aflorar el boxeo?
-Lo primero el respeto, tanto hacia uno mismo como hacia los demás. Disciplina, constancia, -en este deporte si no eres constante no llegas a nada-, seguridad, confianza en uno mismo… No sé, son muchas cosas.

-¿Qué peso tiene la preparación mental? ¿Cuánto hay de fuerza y cuánto de mente?
-Pues te diría que un 80% de mente y un 20% de físico. Si tu mente no está al cien por cien tu cuerpo no te va a responder. El peso mental es muy grande. No es como en un partido de fútbol o baloncesto donde juegas y tras unos minutos te sientas en el banquillo y descansas porque sale tu compañero a reemplazarte. Aquí eres tú quien está dentro del ring y quien tiene que dar la talla mientras la gente te mira y espera todo de ti. Tu oponente no está ahí sólo para que tú le des, te va a soltar también golpes; es tan importante saber encajar como saber golpear. Este deporte combina estrategia y técnica y en eso, la mente lo es todo. Y todo eso apoyado en una muy buena preparación física. Pero, como te decía, si la mente no la tienes bien, el resto no te sigue.

“El boxeo es un 80% de mente y un 20% de físico. Si tu mente no está al cien por cien tu cuerpo no te va a responder”

-¿Tu entrenador te prepara en ambos campos?
-Sí. De hecho, cuando teníamos un equipo de competición más grande, nos traían a un psicólogo deportivo para ayudarnos a preparar y gestionar las situaciones a las que nos enfrentamos en el ring. Y no sólo dentro del ring, si no también cosas que vivíamos fuera del ring y trasladábamos al cuadrilátero. Todo eso es vital. Tenemos la gran suerte de tener a Ruby García, un gran entrenador, que nos prepara tanto mental como físicamente. Es una persona que lo da todo por sus alumnos y que vive por y para el boxeo.

-¿En el ring duelen los golpes? ¿Cómo consigue una sobreponerse, no quedarse noqueada?
-En el ring notas el impacto, pero no el dolor. La adrenalina, serotonina, dopamina fluyen como un torrente en tu cerebro durante todo el tiempo. Luego, cuando todo esto comienza a bajar, te preguntas “¿qué ha pasado?”, porque sientes como si un tráiler te hubiera pasado por encima. Durante tres minutos tu cuerpo está a tope, luego le siguen otros tres y otros tres. Es como si estuvieras ‘naturalmente’ chutada, a veces, ni escuchas lo que ocurre fuera, te evades. Luego, desaparecen los dolores y vuelves al gimnasio.

“Tu oponente no está ahí sólo para que tú le des, te va a soltar golpes también. (…) Es un deporte que combina estrategia y técnica y en eso la mente lo es todo”

-¿Qué es lo más duro y lo más bonito de este deporte que no cambiarías por nada?
-Lo peor, la preparación. Cuando te vas a subir al ring la gente sólo ve ese momento, pero detrás hay un mes o mes y medio de trabajo muy duro, tanto físicamente como a nivel técnico, táctico… Aquí no se trata sólo de soltar golpes, es hacerlo en el momento adecuado, cuando hay hueco para hacerlo. Luego está también el tema de las dietas. Debes de dar cierto peso antes de la competición y has de seguir una dieta muy estricta si vas ajustada de peso. Y a eso hay que sumarle el cansancio, y a que has de seguir entrenando, estudiando o trabajando… Tienes que llevarlo todo en paralelo porque debes de seguir con tu vida y eso, te aseguro que es duro.
¿Lo mejor? Todo lo que rodea a ese mundo, la gente que conoces, tus compañeros, las sensaciones que tienes boxeando, la felicidad que te aporta…

-Llegaste a conseguir medalla de plata de España de Clubs. ¿Cómo fue tu trayectoria? ¿Cuándo decides saltar al ring?
-Yo llevaba un tiempo entrenando en el gimnasio. Al principio no tenía como objetivo pelear ni participar en competiciones. Pero allí había un equipo de competición muy grande al que yo siempre estaba atenta. Los escuchaba cuando acababan las peleas y decían lo duro que había sido toda la preparación, pero lo mucho que habían disfrutado y, sobre todo, veía la sonrisa que ponían cuando bajaban del ring. Y me dije, “quiero probar esa experiencia por mí misma, no quiero que me lo cuenten”. Hablé con mi entrenador, y dijo que adelante. Así que empezamos a prepararnos, a subir al ring, hicimos varias peleas, trabajamos fuerte y un día me dice que había un campeonato de clubes y si quería ir. Sabía que lo tenía muy difícil para llegar hasta allí, pero la verdad es que nos preparamos a fondo, llegamos al campeonato y conseguimos medalla.

“En el ring notas el impacto, pero no el dolor. La adrenalina, serotonina, dopamina fluyen como un torrente en tu cerebro. Durante ese tiempo tu cuerpo está a tope, es como si estuvieras ‘naturalmente’ chutada”

Sara Montoya durante un entrenamiento

-¿Cómo han afectado las lesiones a tu carrera?
-Después de ese campeonato hice la que fue mi última pelea, sin saber que iba a ser la última. Era aquí, en casa, en el Polideportivo Los Canapés (Avilés). Ambas nos enganchamos, quise sacar el brazo, no me dejaba y al forzar acabé con una lesión de codo algo complicada que me iba a requerir bastante tiempo de recuperación. Entre medias llega el COVID, todos los gimnasios se cierran, es imposible entrenar, y yo creo que ahí es cuando decido no seguir compitiendo, pero sí entrenando. Es cuando me pica el gusanillo para ser entrenadora, sacar el título con la Federación Española de Boxeo y empezar una nueva etapa. En aquel curso recuerdo que fui la única mujer. Pero me sentí muy cómoda con todos mis compañeros porque había muy buen ambiente.

-¿Crees que hay mucha diferencia en cómo entrenas tú ahora a cómo lo han hecho contigo?
-En este caso no, porque todo lo que a mí me ha ido bien, lo que he aprendido, ha sido gracias a mi entrenador, así que las pautas son las mismas. Estoy en el mismo gimnasio donde entrenaba hace años y doy clases con él.

-Hay machismo en el boxeo, ¿ser gitana ha sido un hándicap añadido?
-Por desgracia sigue habiendo machismo en el boxeo. Aunque no te lo digan a la cara las redes sociales están en plena ebullición y te llegan todo tipo de mensajes. Detrás de un ordenador o un teléfono móvil todos somos muy valientes a la hora de comentar cosas como “una mujer no debería estar haciendo un deporte de hombres”, “mejor estabais en la cocina” o cosas similares. Hemos demostrado que podemos estar ahí y ese sitio también es nuestro. ¿Qué pasa, que por ser mujer no voy a poder practicar el mismo deporte que haces tú?, soy libre y no sólo en el deporte sino en cualquier campo de la vida.

“Ante los comentarios machistas contesto: ‘¿Qué pasa, que por ser mujer no voy a poder practicar el mismo deporte que haces tú?’ Soy libre y no sólo en el deporte sino en cualquier campo de la vida”

-¿Qué les dirías a las personas que ven el boxeo como una práctica violenta?
-Pues que están equivocadas. La agresividad va con la persona no con el deporte. Todos mis compañeros y yo misma, no somos personas agresivas y en ningún caso queremos hacer daño a nuestro rival. El que está al otro lado es nuestro oponente, pero también es un compañero que está en tus mismas circunstancias. Cuando terminamos nos damos un abrazo y tenemos un amigo más. El boxeo es un noble arte en el que tú respetas ante todo al rival.

Sara Montoya, boxeadora

-“Las chicas que hacen boxeo no son tan femeninas…”, dicen. ¿Qué estereotipos sobre boxeadoras son los que más te molestan?
-Ese tópico me da mucha risa… Mira, hace poco me invitaron a una charla y cuando llegué me preguntaron si yo era la boxeadora. Cuando les dije que sí, me contestaron que esperaban a alguien más fuerte, más cuadrada… Eso de que no somos femeninas, que somos marimachos, está a la orden del día. Ante eso acabas haciendo oídos sordos porque al fin y al cabo como dejes entrar en tu cabeza los malos comentarios no vives, así que me intento quedar con lo bueno.

-Supongo que cuando te ven, cierras muchas bocas…
-Sí, claro. Es como con el tema de la agresividad. La gente piensa que porque practicas este deporte vas por la calle dando patadas y guantazos. En el gimnasio trabajamos con niños pequeños y adolescentes y hacemos mucho hincapié en que este deporte lo practicamos en el gimnasio, fuera de aquí eso no se hace, eso es algo sagrado para nosotros.

“La agresividad va con la persona, no con el deporte. Todos mis compañeros y yo misma no somos personas agresivas y en ningún caso queremos hacer daño a nuestro rival. Es un compañero que está en tus mismas circunstancias”

-Sara, dime un pensamiento inspirador que te haya animado en los malos momentos. ¿De qué sueles echar mano?
-Pues de todo, especialmente del esfuerzo que me ha costado llegar hasta allí. Si estaba en el ring y no podía más, mi mente repetía, “no puedes pararte ahora”, “ha sido más de un mes de entrenamiento muy duro, así que sigue y sigue”. Luego también te ayuda la gente que te ha estado apoyando y esas voces que escuchas y te gritan “¡vamos, Sara!, ¡sigue!”, eso hace que no pares.

-¿Qué has llevado o aplicado del boxeo a tu vida personal?
-La disciplina a la hora de hacer las cosas. Si me propongo algo, sé que tengo que hacerlo sí o sí, eso lo aprendí en el gimnasio. El autocontrol, aprender a controlar mi carácter me ha ayudado mucho en mi vida diaria. También la resistencia.

-Cuando estás en el ring parece que todo ocurre muy deprisa, no debes tener ni tiempo a pensar. ¿Cómo lo vives?
-Si desde fuera lo veis rápido desde dentro lo vives tres veces más rápido todavía. No, no te da tiempo a pensar. Sólo ves que tienes que actuar, ver si tienes ese hueco para lanzar ese golpe que has practicado, y hacerlo a toda velocidad. Debes tener pensamientos claros, seguridad, concentración porque todo ocurre a la velocidad del rayo.

“En el cuadrilátero debes tener pensamientos claros, seguridad, concentración porque todo ocurre a la velocidad del rayo”

-Trabajas en la Escuela de Boxeo que más niños tiene en Asturias. ¿Qué piensas cuando ves esto?
-Es un orgullo. Es algo que me nutre mucho y me anima a seguir. Ver la ilusión que tienen cuando acudimos a un campeonato o una exhibición, lo bien que lo pasan y lo que experimento con ellos, no se paga con nada. Lo disfruto y me encanta. Ahora tenemos unos treinta de niños/niñas entre 5 y 14 años que se encuentran en una categoría que se denomina Schoolboys. En competición tenemos dos que ya se suben al ring porque hasta los 11 años no pueden competir en lo que vosotros veis como boxeo oficial, y no nos va nada mal. Tenemos el subcampeonato de España y campeón de España de esa categoría.

Sara Montoya durante el curso de monitora de boxeo
Durante el curso de monitora de boxeo

-Os habéis convertido en una escuela de referencia en la región.
-Sí, en Asturias -aunque cada vez hay más- aún hay pocas escuelas de boxeo. En Avilés somos la única que hay.

-¿Has pensado que tú en eso has tenido mucho que ver?
-Acabo de llegar de Portugal de un torneo internacional con uno de mis alumnos que compite y hemos conseguido la medalla de plata. Ver su cara de felicidad para mí fue el mejor regalo. La compensación a todas esas horas de entrenamiento, el viaje, los nervios… todo había valido la pena.

“Es muy difícil vivir del boxeo, a no ser que estés en el Centro de Alto Rendimiento y seas un atleta de élite. Como entrenadora sí puedes vivir de ello porque las clases están en pleno auge”

-¿Se puede vivir del boxeo?
-Como entrenadora, sí. Como boxeadora en el campo amateur, no. Es muy difícil, a no ser que estés en el Centro de Alto Rendimiento y seas un atleta de élite. Como entrenadora sí puedes vivir de ello porque las clases están en pleno auge.

-¿Cómo es Sara Montoya cuando se quita los guantes y baja del ring? ¿Qué le gusta hacer?
-Pues una vida de lo más normal. Me gusta salir con mis amigas, divertirme con ellas. Disfrutar con mi familia, y me encanta ver boxeo.

-En todo este camino ¿has sentido y sientes el apoyo de la comunidad gitana?
-Sí, me han apoyado muchísimo, tanto el Secretariado Gitano de aquí de Asturias como cuando he ido ahora a Madrid que me apoyaron todos los de allí. Mi familia está conmigo de forma incondicional desde el principio.

“No soy la única, hay muchas mujeres gitanas que están rompiendo techos de cristal. Creo que todas somos referentes para niñas y niños, para que vean que no hay límites, que podemos hacer todo lo que nos propongamos; ser gitano no es ningún impedimento”

-Te has convertido en un referente no solo para las mujeres si no también para el pueblo gitano.
-No soy la única, hay muchas mujeres gitanas que están haciendo muchas cosas y rompiendo techos de cristal. Creo que todas somos referentes para niñas y niños, para que vean que no hay límites, que podemos hacer todo lo que nos propongamos; ser gitano no es ningún impedimento. Hay que luchar y cuando te digan un ‘no’, tu dices ‘sí, puedo hacerlo’. No hay más secretos.

-Hace poco, tuvimos ocasión de entrevistar a Adela Gabarri, presidenta de la Asociación Gitana de Gijón que acababa de publicar un libro sobre su vida. Escuchándote tengo la sensación de que compartís el mismo ADN de luchadoras, de guerreras.
-Sí, creo que eso lo traemos en el ADN. Es lo que hemos tenido que hacer toda la vida y seguiremos haciéndolo. Hemos hecho de esta lucha continua nuestra forma de vida.

-¿Cuál dirías que es tu lema, lo que marca tu norte cuando te levantas por la mañana?
-Pues lo que comentábamos antes… seguir luchando por lo que quieres y estar ahí. Mantener intactos tus sueños a pesar de las críticas. Sobreponerte a las dificultades y tirar para adelante.

“El peor momento como entrenadora fue cuando tuve que tirar la toalla porque un niño lo estaba pasando mal en el ring. Desearía ser yo la que estuviera recibiendo esos golpes. Lo paso fatal”

-¿Recuerdas cuál ha sido tu mejor y peor momento como entrenadora?
-El mejor, el último Campeonato de España donde uno de nuestros chicos, después de muchos intentos, lo consiguió. Para mí fue un orgullo. Cómo lo disfrutó, cómo boxeó, y cómo se alzó con el oro. ¡Parecía que el trofeo lo había ganado yo!
Y uno de los peores, creo que fue la primera competición que salimos con ellos y tuvimos que tirar la toalla porque el niño lo estaba pasando mal en el ring. Si los momentos buenos los disfruto, los malos los padezco el triple. Estoy en la esquina con ellos y parece que deseo que esos golpes me los den a mí. No paro en la silla, sufro muchísimo. Lo comentaba con mi entrenador el otro día, “lo paso peor cuando les acompaño a las competiciones que cuando yo me subo al ring”.

Sara Montoya con Ares Lois Castro, que acaba de ser Oro en el Campeonato de España de Boxeo en Edad Escolar
Sara Montoya con Ares Lois Castro, que acaba de ser Oro en el Campeonato de España

-¿Con qué sueñas?
-Seguir formando a mis pequeños y ayudarles a que cumplan todas sus metas. Uno de ellos tiene el sueño de llegar a la Selección y me gustaría poder acompañarle hasta allí.

-Aunque queda mucho por hacer ¿qué opinas de la creciente visibilidad que está consiguiendo el deporte femenino en España?
-La visibilidad del deporte femenino que estáis dando los medios era algo que necesitábamos. Por desgracia, la Selección Femenina de Fútbol fue casi más noticia por el incidente que allí se produjo que por lo que consiguieron, pero también es verdad -aunque sea una pena- que aquello dio más visibilidad y reconocimiento al trabajo que todas estamos realizando sea en el deporte que sea.

“Para practicar boxeo no hace falta que te pongas como un armario, puedes tener un cuerpo estilizado, bonito y boxear muy bien. La clave está más en la maña que la fuerza”

-¿Qué le dirías a un niño/a para animarle a que se adentre en el mundo de boxeo?
-Que lo prueben. Es un deporte muy bonito. No es llegar a un gimnasio y que te den golpes. Es estrategia, mente, te ayuda a desarrollar la confianza en ti mismo, a sentirte más seguro, especialmente a las chicas (tal y como ahora están las cosas). Es un deporte que se disfruta.

-Muchos hombres y mujeres ahora lo practican no con la intención de subirse a un ring sino para mantenerse en forma.
-Es un deporte duro pero muy completo ya que trabajas todo el cuerpo, todos los músculos. Físicamente te pone como un avión. Te ayuda a sentirte bien y en forma, a tonificar todos los músculos, a ganar fuerza. Para practicar boxeo no hace falta que te pongas como un armario, puedes tener un cuerpo estilizado, bonito y boxear muy bien. La clave está más en la maña que la fuerza.

-Has iniciado una pelea y el título que está en juego es el de campeona y mujer. Tu ejemplo es esa semilla que ha quedado plantada y ya nadie puede tapar. Sigue derribando barreras y estereotipos. En nombre de todas, gracias.

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