Los primeros pobladores de Leeds eran de Lada

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El Rincón de Teobaldo
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El plan era otro, había pensado en relatar una serie sobre el periplo de verano, unos miles de kilómetros por climas y costumbres diferentes, pero un hecho me ha obligado a cambiar el orden: el fallecimiento, a los 96 años, de la señora a quien en la Casa Real española se referían como “la tía Lilly”. Me quejaba de que no podía enviar a las amistades filatélicas más sellos que los que ponían su cara; un aburrimiento, aunque me imagino que ahora subirán de valor.

Por aquellas tierras anduvimos entre finales de agosto y principios de septiembre, pero declaro por mi honor de caballero que no tenemos nada que ver ni con el óbito de la Queen, ni con la designación de la primera ministra, ni siquiera con el nombramiento del nuevo rey, que no sé si le merece la pena, después de tanta espera, subir al trono con nombre de coñac.

Volamos desde una ciudad del Levante español; antes quise, como tengo por costumbre, leer la prensa del sitio de destino, -aeropuerto de Bradford-; ésta es la imagen de una portada en el puesto de periódicos.

El donante de Carlos
Traduzco el grandísimo titular: “Donante de Carlos: Me han robado 200.000 libras”. La historia no tiene desperdicio. Un banquero ruso se queja de que regaló 300.000 libras esterlinas (360.000 €) a una de las instituciones benéficas del todavía Príncipe de Gales; como el sujeto había estado preso en Rusia por lavar dinero negro, el Comité de Ética no consideró oportuno que figurase en la relación de benefactores, de modo que rechazaron el filantrópico gesto. Ahora bien, en vez de la cantidad recibida, solamente devolvieron 100.000 libras.
Aprieta el periódico: “La denuncia del banquero presiona al Príncipe y su problemática caridad”. Ya se sabe que las monarquías tienen muchos gastos y sufren, las pobres cabezas coronadas, para llegar a fin de mes y se ven en el brete de andar mendigando por los sitios donde el dinero “empieza a retiñir”, que decía Quevedo.

Bueno, estábamos con lo del viaje: El destino final era Leeds; si bien llevábamos el acompañamiento de FMorales Tour Operator, procuramos instruirnos de la historia de la ciudad. Para ello llevamos a mano “La condición de la clase obrera inglesa” de Don Friedrich Engels, que retrata una situación paralela a la que vivimos hoy, y recurrimos a datos más generales de la Red. Fue ahí donde encontramos la relación con Lada. Etimológica, por ahora.
Claro que en este terreno hay que andar con pies de plomo, porque hace un siglo alguien puso por escrito que el nombre de Langreo procedía del griego; “Lagueyo”, aseguraba, aunque ya he olvidado que quería decir la palabra. Debo aclarar que ni en los derribos para levantar el llamado Nuevo Langreo, ni en el derribo de la térmica de Lada, ni mucho menos en el eterno soterramiento de las vías, han aparecido vestigios helénicos.

No es menos arriesgada la afirmación que aparece en Wikipedia de que el nombre del distrito de Lada procede del latín; “Aqua Latam”, dicen. Me viene a la memoria otra broma que se puede leer en Lope de Vega; en “El castigo sin venganza” interroga un personaje por qué el Guadalete sea río más famoso que el Manzanares: “…me dijo que los antiguos pusieron allí el Leteo. Que eso es Lethe, porque Guada es río, nombre arábigo”.
En la mitología latina, era el Leteo la transición al mundo de los muertos; se ponían dos monedas sobre los ojos de los fallecidos para que pudieran pagar al barquero que los transportaba en el último viaje. No hay datos de que estuviera en el sur de Hispania.
Advertidos de que no es prudente jugar con la Etimología, ponemos a continuación la explicación de por qué razón nos encontramos en Leeds como en casa: sus primeros pobladores eran de Lada.
Landenses

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