¿Es posible una Personalidad Ideal?

La danza de la Vida, de Edvard Munch
La danza de la Vida, de Edvard Munch
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Todo ser humano, si se lo propone, puede ser escultor de su propio cerebro
(Santiago Ramón y Cajal)

La personalidad es la tarjeta de presentación de cada uno de nosotros; es el conjunto de elementos físicos, psicológicos, sociales, culturales y espirituales que conforman un estilo propio, una manera de ser, una manera de actuar.

Pero ¿existe una personalidad ideal?, una personalidad beneficiosa para nuestra relación con el mundo, con nosotros mismos, con nuestra vida.

Enrique Rojas propone unos rasgos que nos aproximan a esta “personalidad ideal”, rasgos en los que podemos trabajar si así lo deseamos a fin de establecer una relación más cómoda con nuestra existencia.

Conócete a ti mismo: Enseñanza que, a modo de advertencia, viene de “tiempos pasados”, al menos desde el S. IV a.C, escrita en el pronaos del templo de Apolo en Delfos. Fue Platón quien dio mayor valor a la frase por considerarla de gran valor ético y reflexivo. Han pasado los siglos y gran parte de las personas siguen inhabilitadas en esta materia básica que es el autoconocimiento. Somos una sociedad que sigue actuando sin reflexionar, una sociedad que se conforma a sí misma culpabilizando a otros de sus fracasos.
El autoconocimiento es difícil pero hay un conocimiento básico de nosotros mismos que es de “obligado cumplimiento”, ese conocimiento tiene que ver con el conocimiento de nuestras limitaciones, de nuestros puntos fuertes, de nuestras debilidades y fortalezas; conocimiento fácil de adquirir si en ello hay interés.

Las “corazonadas” son la intuición y la intuición cada vez está más estudiada y valorada; es un conocimiento inconsciente que se abre paso para alertar de algo o para señalar algún tipo de conocimiento.

Tener un modelo de identidad: El modelado social (Albert Bandura. 1.925) es un tipo de aprendizaje que se basa en la imitación de la conducta ejecutada por un modelo; alguien considerado un ejemplo, por las razones que sea, un familiar, un amigo, un maestro, un líder, etc.

Naturalidad y Sencillez: La sencillez en el pensamiento es lo que generalmente llamamos sentido común. Ver la realidad sin complicarla, sin enredarla. Aceptar que hay otros puntos de vista. Una mente sencilla se expresa con naturalidad, no hay nada que demostrar, ni imponer. Se trata de mostrar cómo es y cómo piensa pero corrigiendo aquellos aspectos de la personalidad que no sean positivos ni adecuados para la convivencia.

Tener un proyecto de vida: Enrique Rojas lo describe como un esquema previo de lo que queremos hacer, hacia dónde dirigirnos porque quien no sabe a dónde se dirige cualquier viento le es desfavorable.
El proyecto debe ser acorde con nuestra personalidad, de ahí la necesidad de “conócete a ti mismo”.

– Correcto equilibrio entre corazón y cabeza: entre intuición y razón. Las decisiones deben tomarse contemplando ambas variables de forma que se equilibre, de la mejor forma posible, la vida afectiva y la intelectual.
Las “corazonadas” son la intuición y la intuición cada vez está más estudiada y valorada; es un conocimiento inconsciente que se abre paso para alertar de algo o para señalar algún tipo de conocimiento.
Se manifiesta de forma inmediata y directa, en cuya manifestación no media ningún razonamiento, ninguna deducción y ningún acto consciente, pero de sabios es prestarle atención. La pauta es: “No tome decisiones precipitadas en función de la intuición pero no la desoiga”.
Howard Gardner, profesor de la Universidad de Harvard, psicólogo e investigador formuló la teoría de las inteligencias múltiples (Premio Príncipe de Asturias de Ciencias Sociales. 2011), defiende la utilidad de la intuición y dice que confiar en la misma nos ayuda a tomar mejores decisiones, considera la necesidad de desarrollar un tipo de inteligencia intuitiva.
En la misma línea se manifiesta Daniel Goleman, investigador de la Inteligencia Emocional. Años atrás Albert Einstein dijo lo siguiente: “La intuición es lo único verdaderamente importante”.
Dícese que ningún marinero consulta un libro para saber afrontar un mar revuelto, se deja llevar por esa voz interior que sabe leer los peligros y prever la mejor ruta, la mejor estrategia.

Debemos vivir el presente sin ataduras, de forma confortable y productiva para poder pensar y diseñar un futuro con ilusión. El día de hoy solo se vive una vez, se va y no regresa jamás.

– Tener una organización temporal sana: Vivir el presente habiendo asumido el pasado. Asumido quiere decir aceptado o saneado si fuera necesario. Debemos vivir el presente sin ataduras, de forma confortable y productiva para poder pensar y diseñar un futuro con ilusión. El día de hoy solo se vive una vez, se va y no regresa jamás. Mañana será un nuevo día que, asimismo, solo llega una vez.
“Vivimos nuestros días hermosos sin apenas advertirlo; solo luego, cuando llegan los días aciagos nos gustaría recobrarlos… con rostro avinagrado dejamos transcurrir miles de horas jubilosas… y después llegados los tiempos oscuros suspiramos en vano por ellos embriagados de nostalgia” (Shopenhauer).

– Finalmente, dice Enrique Rojas: Tener una sana constitución corporal y fisiológica. No padecer ninguna enfermedad grave, severa.

La respuesta a la pregunta inicial sobre si cabe o es posible una “personalidad ideal” queda expuesta en los rasgos mencionados.

La pelota está en su tejado.

Honre su propio hacer, su propia palabra, su personalidad, en definitiva.

Y construya el ideal.

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