Una visión de futuro

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La Espada, por MAK
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He tenido un sueño. En él he visto a la Diosa Madre, a la Tierra, tocar con su mágico y poderoso dedo a la mujer, a todas las mujeres del planeta, en la frente. He visto cómo una corriente de energía eléctrica penetraba en ellas y recorría sus cuerpos desnudos impregnándolos de fuerza y despertando en ellas la sabiduría dormida, herencia de la Madre, y el poder oculto, herencia del Padre, y cómo con la combinación de ambas cosas surgía el arma símbolo ancestral del guerrero, una espada que se materializaba en sus manos y brillaba con luz propia, como si un nuevo Sol hubiera despertado de un largo letargo y llenara con su luz todos los rincones del Planeta.

En el sueño he visto a las mujeres levantarse con la espada en la mano. En sus ojos brillaba una extraña luz que parecía fuego. Sus cuerpos desnudos mostraban la belleza más absoluta, con altivez, desafiantes, como vengándose de tantos siglos de represión, de ocultar con vergüenza aquello que habían catalogado como prohibido, como símbolo del pecado y del mal.
Un aura de libertad las envolvía y su decisión era tan firme que todos se apartaban a su paso.

Un aura de libertad las envolvía y su decisión era tan firme que todos se apartaban a su paso.

Una visión de futuro
Ilustración: @arabesko3

Era evidente que nada podría detenerlas, que no existía fuerza en el planeta capaz de frenar tanto poder, de evitar las consecuencias de su despertar.
Las mujeres, todas, como respondiendo a un impulso común, a una fuerza que las dirigía desde algún nivel mental interno, se dirigieron a los hombres y les ofrecieron dos caminos, dos posibilidades. La primera consistía en establecer un pacto mediante el cual el planeta pasaría a ser gobernado íntegramente por ellas. Así comenzaría un proceso durante el cual ellas mostrarían al hombre el verdadero poder, su correcto manejo, para que los que así lo desearan pudieran compartir el futuro junto a ellas en igualdad de condiciones, con absoluto respeto y reconocimiento hacia las cualidades de ambos sexos, con la sabiduría heredada de la Madre y con el poder heredado del Padre. Y así, en un futuro cercano, ambos gobernarían en igualdad de condiciones.

La segunda opción consistía únicamente en una declaración de guerra sin condiciones. El bando que venciera heredaría el planeta.
Los hombres callaron ante las dos propuestas y se retiraron a debatir. Pasaron mucho tiempo discutiendo, enredados en polémicas, con la férrea oposición de los que ostentaban el poder y de los líderes religiosos.
Mientras, las mujeres esperaban sin moverse, en silencio, con la decisión brillando en sus ojos, con su espada en la mano y sus cuerpos desnudos.
Poco a poco, algunos hombres fueron abandonando la reunión y en silencio se fueron situando entre las mujeres, su actitud mostraba claramente que habían aceptado la primera opción. A medida que pasaba el tiempo más hombres se iban sumando a ese movimiento, hasta que sólo quedó en el debate un reducido grupo que representaba a los poderosos y a las religiones. Ellos nunca claudicarían, ellos consideraban a la mujer como un ser inferior, como a una criatura que tenía que servir al hombre, que por el hecho de haber sido creada partiendo de “una costilla de Adán” nunca estaría a la altura del hombre. Pero eso formaba parte de la gran mentira, de lo que los hombres habían inventado para someter y esclavizar a la mujer, algo que ya se estaba derrumbando y, con ello, la liberación de la mujer se expandía por todo el planeta.

A medida que pasaba el tiempo más hombres se iban sumando a ese movimiento.

Pasó un tiempo y las mujeres, algunas mujeres, rodearon el lugar formando un círculo que separaba totalmente a los que negaban y se oponían al pacto que las mujeres habían propuesto.
Entonces levantaron sus espadas y poderosos rayos surgieron de sus puntas formando un círculo de energía eléctrica que creó una especie de jaula eléctrica que aisló el lugar del resto del planeta.
Luego se retiraron y dejaron allí aislados y solos a los que no habían aceptado su oferta.

A continuación se dirigieron a los hombres, les cogieron de la mano y se los llevaron con ellas para comenzar a enseñarles los secretos del poder, el manejo de la espada, las claves de la sabiduría, los misterios ocultos del amor, la magia ancestral del sexo, la perfecta relación entre los sexos, entre los dos polos, y así, juntos en mente y cuerpo, poder comenzar a diseñar el futuro, una nueva humanidad en una nueva Tierra.
Y antes de que el sueño se desvaneciese se me permitió ver un poco de ese futuro, y sólo había luz, y sólo había poder, y sólo había alegría, y sólo había belleza.

Y entonces comprendí que la clave de este presente para que ese futuro sea posible está en la naturaleza oculta de la mujer, en lo femenino, en su despertar, en su decisión, en su reconocimiento como Hija de la Madre Tierra y del Padre, del Soñador.

Y entonces comprendí que la clave de este presente para que ese futuro sea posible está en la naturaleza oculta de la mujer, en lo femenino, en su despertar, en su decisión, en su reconocimiento como Hija de la Madre Tierra y del Padre, del Soñador.
Y supe que no solo era posible, sino que era real, era una visión de futuro, era un sueño dentro del Sueño.
Y vi que el Sueño era una creación que no estaba sujeta al tiempo, que existía más allá de la comprensión que el hombre tenía y tiene del tiempo, porque lo que veía en mi sueño ya estaba sucediendo, y en la Mente del Soñador ya había ocurrido.
Ahora sólo quedaba “desmontar” todo lo creado por aquellos que tenían miedo del poder de la mujer, y se desmontaría en la medida en que más y más mujeres se reconocieran, activaran su poder y se negaran definitivamente a seguir siendo esclavas, porque su lugar en la Creación es el de ser “Reinas” al lado del hombre, libres y creadoras de un futuro que depende de ellas y que sólo ellas pueden visualizar y diseñar.
Y gritar a todo el planeta que ellas no surgieron de ninguna “costilla”, sino que fueron ellas las que “parieron” al hombre, las que gestaron a la nueva criatura, única en todo el Cosmos, que estaba destinada a transformar la Creación para ejecutar el Sueño del Soñador, que comenzaba liberando para luego otorgar el Poder, todo el Poder, porque así había sido creado en la Mente del Creador.
Y así fue, así está siendo y así será. Y nada ni nadie podrá impedirlo, porque está impregnado de la Energía del Padre y de la Madre.

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