La fórmula de la Libertad Personal

Raquel Buznego. Psicóloga y psicoterapeuta. Especialista en psicología clínica
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Lp: libertad personal
S: salud mental y física
I: independencia y auto-dependencia
S: significado y sentido de la vida

Cuando la ficción nos hace repensar la realidad

A raíz de la situación de confinamiento, que, debido a la pandemia, me tocó, como a todos, vivir, me hallo en la necesidad y buena disposición para reflexionar acerca de esta pesadilla, que ya años atrás, el cine nos había adelantado a través de películas como Virus (Kim Sung-su, 2013) o Contagio (Steven Soderbergh, 2011) En su momento, parecían irrealidad, ficción y entretenimiento, pero, como en los cuentos, verdad y ficción se fundieron.

La imaginación siempre va por delante, ese es su cometido y, en ocasiones anticipa, incluso crea, realidades, y es por ello que necesito saber cómo es la imaginación, necesito ponerle rostro y forma…

En mi mente aparece como una hermosa dama, luciendo las mejores galas, orgullosa, altanera, pagada de sí misma, explorando nuevos horizontes, tras la utopía (o quizá tras la distopía) en busca de sueños.

Y en ese caminar gira sobre sus pasos y vuelve la vista atrás, para atraparnos bajo su manto y dejar constancia de que la ficción, en ocasiones, termina siendo realidad, como es el caso.
Y de repente, ella, nos arrebata la libertad, esa facultad humana que le permite al hombre actuar según su propia decisión, ser artífice del propio destino y el protagonista de su vida.

De todos es conocida aquella frase que dice, «El hombre es libre por naturaleza», sin embargo, es una verdad “a medias” ya que ese hombre se encuentra sujeto a una cultura, a una religión y a ideales de la sociedad en la que nace, que no le permiten actuar en completa libertad, en palabras del filósofo inglés Thomas Hobbes: “Podemos ser libres según el espacio que nos den”.

Entiéndase pues la libertad, o mejor el ejercicio de la libertad, dentro de un marco.

Tres factores para la libertad

Asumidos estos límites hablamos, por tanto, de libertad personal. Esa libertad debemos construirla sobre sólidos pilares, sin los cuales seríamos como un barco a la deriva, sin puerto al que dirigirnos.

Somos por tanto artífices y, por ello, responsables del grado de libertad personal que nos asignamos a nosotros mismos. Y en este punto, y tras muchos de años de estudio, investigación y atención a pacientes de diversa índole en consulta, llegue a la conclusión de que era necesaria una fórmula que indicase los mínimos necesarios de esa libertad personal, para toda persona en todo tiempo y lugar, dejando a un lado las matizaciones culturales, religiosas y sexuales o los diversos matices personales.

Debía como profesional hallar una fórmula que fuese la clave para encontrar el resultado pretendido.

He aquí dicha formulación:

Primer Factor, la Salud
La OMS define la Salud como “estado de perfecto bienestar físico, mental y social y no solo la ausencia de enfermedad”, y es que la salud es lo que importa, pero sólo somos conscientes de ese gran valor cuando nos vuelve la espalda; es entonces cuando “vendemos el Ferrari” como en el libro de Robin S. Sharma.

La ausencia de salud limita el libre movimiento y recorta nuestras oportunidades a la hora de desenvolvernos en nuestra vida diaria, personal y profesionalmente.

“Quien tiene salud mental y física, dispone de energía y fuerza para emprender un proyecto, afrontar una situación complicada y mantener la esperanza ante la adversidad, ingredientes necesarios de la libertad personal”

El Filósofo Arthur Schopenhauer dijo, “Al menos nueve décimas partes de nuestra felicidad se basan exclusivamente en la salud”, y efectivamente, vale el dicho para la libertad como para la felicidad, porque ambas, libertad y felicidad, se retroalimentan y tienen más que ver de lo que aparentan, aunque ese sería otro tema.

Quien tiene salud mental y física, dispone de energía y fuerza para emprender un proyecto, afrontar una situación complicada y mantener la esperanza ante la adversidad, ingredientes necesarios de la libertad personal.

Segundo Factor, la Independencia
Es aquella capacidad que una persona tiene y manifiesta en la libertad de pensar, de actuar y de elegir, sin depender de los demás, de su valoración o aprobación, o de las creencias irracionales, como los “debería” que nos asisten, en no pocas ocasiones.

Tanto para Platón como para Aristóteles el concepto de libertad está ligado a la idea de autonomía, auto-dirigirse y decidir por uno mismo. A lo largo de la historia, muchos otros pensadores han venido manteniendo la misma postura y, sin embargo, poco les hemos escuchado, pues vivir con independencia parece ser el privilegio de un puñado de “elegidos”.

La mayoría de la gente vive pendiente de la aprobación y adulación de los demás, vive, no como desearía vivir, sino como los demás le imponen. En palabras de Nietzsche: “ser una persona independiente es cosa de una pequeña minoría, el privilegio de los fuertes”.

Es, por ello, que debemos instruirnos en el camino de la Independencia. Valerse por uno mismo, confiar en uno mismo y tener una buena autoestima. Un pilar que debemos considerar fundamental y, por tanto, necesario.

Trabajemos en su construcción porque la Independencia es una conquista y no un regalo de los dioses.

“La mayoría de la gente vive pendiente de la aprobación y adulación de los demás, vive, no como desearía vivir, sino como los demás le imponen”

Tercer Factor, el significado y sentido de vida
El sentido de la vida, su significado propio y nuestro propósito individual es un factor determinante para encontrar la libertad personal del camino propio, Martín Seligman, psicólogo, profesor y escritor estadounidense dice al respecto: “Nunca he logrado creer que la vida tenga otro sentido que el que nosotros decidamos elegir”.

Por ello, debemos elegir nuestro camino y dirección de vida, porque es la forma de sentirnos conectados con algo más grande que nosotros mismos y ese algo puede ser Dios, la Filosofía, el Arte, la Educación, la Naturaleza, o lo que consideremos oportuno y central. ¡Lo que sea, pero que sea!

El propósito de vida hace las funciones de faro que ilumina el camino y es que la libertad sin propósito sirve de poco, incluso puede llegar a ser auto-destructiva.

El pensador ruso León Tolstoi expresó de forma contundente que “Si no se toma la vida como una misión dejaría de ser vida para convertirse en infierno».

Por ello, el propósito como objetivo vital, da significado y sentido a nuestra existencia y es un factor determinante de nuestra fórmula.

“Tolstoi expresó de forma contundente que ‘Si no se toma la vida como una misión dejaría de ser vida para convertirse en infierno'»

Si usted aún no lo ha encontrado, recuerde que el hombre, desde tiempos remotos, viene preguntándose por el sentido de la existencia y en ello seguimos y seguiremos todos…

Busque, pues, el que le apasione, le convenga, le enamore.

Quizá porque ese sea mi mejor consejo terapéutico y esta mi mejor lección aprendida: que en la vida, el sentido es la búsqueda de sentido.

Una fórmula para la vida cotidiana

Esta es la fórmula que propongo, para desarrollarla en nuestra vida diaria y conquistar nuestra Libertad Personal.

Recuerde, atienda su salud mental y física, fomente su independencia y busque el significado y sentido de su vida.

Y hágalo en cualquier situación, lugar y tiempo. Incluso en momentos de confinamiento, real o metafórico.