Inaugurada en Asturias una delegación de la Fundación Ambulancia del Deseo

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Fundación Ambulancia del Deseo con 'Mario', la mascota de la Fundación
Fundación Ambulancia del Deseo con 'Mario', la mascota de la Fundación / Foto cedida por Transinsa
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El pasado mes de octubre se presentó en la sede de Transinsa, Transportes Integrales Sanitarios de Ambulancias de Asturias, la delegación norte de la Fundación Ambulancia del Deseo. Una entidad que ayuda a personas enfermas, hospitalizadas, ingresadas en una residencia o en fase terminal a cumplir sus deseos y sus sueños.

Cumplir un deseo. Algo sencillo, sin más pretensión que sentirse bien. Sin otro ánimo que conseguir una sonrisa o que, por un momento, el recuerdo vuelva a una mente desconectada del presente.

En el año 2006 el holandés Kees Veldboer, conductor de ambulancias y técnico en emergencias, llevó a un paciente aquejado de una enfermedad terminal a un hospital para hacerse una prueba. Les informaron que iban con retraso y, en vez de esperar allí, Kees le preguntó qué le gustaría hacer. Mario, un marinero retirado, no lo dudó mucho: ir al puerto de Rotterdam. Tras más de una hora de emociones y recuerdos, le preguntó a Mario si no le gustaría volver a navegar. La respuesta fue la más lógica posible: “es imposible, estoy en camilla”. Tal vez ese “imposible” fue lo que encendió la mecha, pero este técnico en emergencias contactó con su jefe, con un amigo y con una empresa que hacía tours por el puerto y, al cabo de unos días, Mario estaba navegando de nuevo. De esta manera nació en Holanda la Stiching Ambulance Wens (Fundación Ambulancia del Deseo).

A través del Foro URUGE, Raquel Villa Posada conoció el proyecto Fundación Ambulancia del Deseo y le gustó tanto que quiso traerlo a Asturias.

Juanín González Camblor, responsable de formación en Transinsa y director del Instituto de Emergencias (IEDUCAE)
Juanín González Camblor / Foto cedida por Transinsa

Años más tarde a través del Proyecto HURGE, un Foro de Humanización en Urgencias, Emergencias y Catástrofes, la idea llega a nuestro país, concretamente a Murcia donde se establece la sede central de la Fundación en España.
“En abril del 2018 fue cuando se realizó el primer Congreso de Humanización en Urgencias, Emergencias y Catástrofes del Foro HURGE en Murcia -comenta Juanín González Camblor, responsable de formación en Transinsa y director del Instituto de Emergencias (IEDUCAE)-. La que por aquel entonces era nuestra directora de Recursos Humanos, Raquel Villa Posada, se enteró de que lo iban a celebrar y quiso acudir porque, entre otras cosas, había visto que venía Kees a presentar lo que estaba haciendo en Holanda. Volvió súper ilusionada y me acuerdo que lo primero que dijo nada más reunirnos fue que lo de la Ambulancia del Deseo había que traerlo a Asturias como fuera. A partir de ahí mantuvimos mucho contacto con ellos hasta este momento, que hemos inaugurado aquí la sede de la zona norte”.

Juanín está emocionado con el proyecto, se le nota en la voz y en la ilusión que le hace poder ayudar a la gente, más en estos tiempos que nos está tocando vivir. Dice que es lo más guapo de todo lo que está haciendo actualmente a pesar de que todavía, desde que pusieron esto en marcha en Asturias, no ha llamado nadie pidiendo un deseo. “Creo que influye que la gente tiene miedo -resume- y les asusta meterse en una ambulancia, pero yo estoy totalmente confiado en que esto va a tener una repercusión importante. Es un proyecto precioso”.

“Una palabra, que te llamen por tu nombre, una sonrisa, un gesto… No hay nada más sencillo ni tan curativo”

La llegada de la pandemia trastocó los planes iniciales. La idea era organizar en Oviedo el III Congreso de Humanización del Foro HURGE en el mes de mayo y presentar ahí a Transinsa como sede norte, pero todo se fue al traste. Dejar pasar más tiempo no era un argumento que aplacase la ganas de poner en marcha el proyecto, así que en octubre parte del equipo de Murcia se trasladó a Oviedo e hicieron la presentación oficial. “La verdad es que la empresa ha realizado un esfuerzo económico importante porque aquí tiraron a lo grande -comenta Juanín-. Han puesto al servicio de la Fundación una ambulancia de soporte vital avanzado, es una UVI Móvil que puede hacer todo tipo de traslados y ofrece un montón de posibilidades. Es un vehículo de cajón que facilita mucho las cosas porque tiene un montón de espacio en el interior. Desde el primer momento, todos los socios de la empresa apoyaron esta iniciativa y me han dado todas las facilidades”.

Ambulancia del Deseo
Ambulancia del Deseo / Foto cedida por Transinsa

“Transinsa ha puesto al servicio de la Fundación una ambulancia de soporte vital avanzado, es una UVI Móvil que puede hacer todo tipo de traslados y ofrece un montón de posibilidades”

Humanización. Es raro que este concepto entre a formar parte de una ecuación en la que las personas, la enfermedad y el sufrimiento son los denominadores comunes. Juanín comenta que una vez escuchó a Joan Elías una reflexión que le hizo pensar. El término “vacalización” no existe. Las vacas, siempre son lo que son. ¿Por qué los humanos tenemos que hablar de humanización cuando realmente es lo que somos? Una palabra, que te llamen por tu nombre, una sonrisa, un gesto… No hay nada más sencillo ni tan curativo.

Seguramente nadie sabe en qué punto las cosas comenzaron a desnortarse, pero ahora que la pandemia está devolviendo el valor a las cosas que realmente siempre lo han tenido, puede ser un buen momento para colocar las cosas en su sitio. “Muchas veces, cuando la gente piensa en las ambulancias, piensa en traslados de gente que está grave -comenta Juanín-. Pero no es así. Por ejemplo, en Asturias, del 100% de los servicios que se realizan a diario, que son miles, solo el 30% son urgencias. El 70% restante son traslados programados. Muchas ambulancias mueven a personas a diálisis y son gente que tiene que ir al hospital día sí y día no durante toda su vida. Ellos no necesitan que corras, ni que les hagas ninguna técnica, sino que les trates bien, que les digas una palabra, que les escuches si te quieren contar algo o que guardes silencio cuando tienes que guardarlo. Son situaciones en las que todos somos especialmente vulnerables y esto no se debería estar poniendo como si fuese algo que nosotros hacemos por demás, sino todo lo contrario. Es algo que nunca deberíamos haber perdido”.

Poder realizar sueños, ver a las personas felices, devolver la ilusión… Cosas sencillas y cotidianas que se hacen inconscientemente y que no se valoran hasta que se pierden.

Hasta el momento y antes de inaugurar la sede, en Asturias la Fundación solo cumplió el deseo de Julio. Un quirosano de 96 años cuya cabeza dejó de recordar, estaba encamado y no hablaba. El deseo no era especialmente difícil. Montse, su hija, quería que volviese a Tene, su pueblo natal, a visitar los lugares que para él habían sido importantes y que ese día comiese con parte de su familia. La logística era algo más complicada. Hicieron falta dos ambulancias, una de ellas todoterreno para poder cumplir este sueño y que Julio disfrutase no solo de su familia y del pueblo, sino también de las vistas del Parque Natural de las Ubiñas-La Mesa desde La Mortera. “Tuve la suerte de participar junto con mi compañero Borja de este deseo y te puedo asegurar que me quedó un recuerdo de ese día que no lo olvidaré nunca. Cuando llegamos de vuelta a la residencia nos dijo: ‘hoy fue uno de los mejores días de mi vida’. Que te diga eso alguien que lleva desconectado de su entorno más de dos años te da la muestra de lo que sintió. No caminaba e intentó ponerse de pie para dar unos pasos, reconoció la puerta de la iglesia que había hecho él hacía más de treinta años, vio a sus hermanos… La familia no daba crédito. Es una pena no poder trasladar a palabras lo que sientes cuando vives una experiencia de estas características. Es una satisfacción difícil de explicar. Tengo muy claro que recibo más de lo que doy. Es mucho más lo que te aporta que el esfuerzo que tú tienes que hacer”.

Poder realizar sueños, ver a las personas felices, devolver la ilusión. Esto es lo que más engancha de esta idea. “Date cuenta de que es alguien que piensa que nunca más va a poder hacer una determinada actividad -reflexiona Juanín-. Además, no hace falta nada complicado, son cosas tan sencillas como ir a comer con la familia, dar un paseo, ver un partido de fútbol o ir a la playa. Cosas cotidianas que todos hacemos de manera inconsciente y que no valoramos hasta que perdemos”. Desde que hicieron la presentación todavía no han recibido ninguna llamada, pero todo es cuestión de tiempo, de que la gente conozca la idea y de que esta red solidaria de ayuda se extienda y llegue a todos los rincones. El lema de la Fundación Ambulancia del Deseo es: “Donde lo imposible se hace realidad”. El de Transinsa: “Personas que ayudan a personas”. Las personas que ayudan a personas, consiguen hacer realidad lo imposible. Tal vez por esto tengan tanto futuro juntos.

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