Tineo. El esplendor de los valles

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Tineo
Foto: Juanjo Arrojo
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Verde es el color con el que se identifica a Tineo, debido a sus frescas praderas, sus espesos bosques y sus productivas huertas. Un oasis surcado de ríos que se eleva formando brañas en las que pasta el ganado, actividad heredada de los vaqueiros de alzada.

Hoy el color verde es sinónimo de riqueza. La naturaleza y sus senderos ofrecen al caminante un tesoro de tranquilidad. Los productos de la tierra son un regalo que se convierte en deliciosos platos. La ganadería criada en libertad es fuente de economía. En Tineo no hay más que pedir, todo está a la vista para ser disfrutado con los cinco sentidos. Hay de todo y en cantidad. Cuando la crisis acecha, siempre se puede volver los ojos a la naturaleza, generosa, dispuesta a darnos más de lo que necesitamos. Aquí los valles regados por los ríos Narcea, Navelgas o Bárcena destacan por su fertilidad, y hay abundante caza y pesca. Así que quien viene a Tineo se siente agradecido de lo que ofrece esta tierra interior de gran belleza. Su aislamiento orográfico ha preservado tradiciones con sus múltiples matices, que hoy llegan hasta nosotros con pocas variaciones. Queda un rico legado arqueológico como el dolmen de Merillés, costumbres ancestrales como la organización y producción agroganaderas, y un extenso patrimonio arquitectónico repartido a lo largo de sus pueblos.
A través de fiestas multitudinarias recuerdan antiguas costumbres, en homenaje a quienes dejaron su huella en esta tierra, como la Vaqueirada. El último domingo de julio se sube a la Braña de Aristébano, donde tiene lugar una celebración declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. El punto álgido es la boda tradicional vaqueira, tal y como tenía lugar entre los vaqueiros de alzada que vivieron en este lugar.
Muchas otras gentes dejaron aquí su recuerdo, desde ilustres personajes nacidos en el concejo, hasta los miles de peregrinos que hollan estos senderos siguiendo el Camino Primitivo que conduce a Santiago de Compostela. Para los jacobeos, uno de los puntos fundamentales en su paso por Tineo es la ermita de San Roque, que se cree que fue fundada por un confesor francés que repartió su fortuna entre los pobres y luchó contra la peste.

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