Dificultades de comunicación

Albert Einstein
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“El que pide con timidez invita a negar”
(Lucio Anneo Séneca)

Las dificultades de comunicación se pueden producir desde diversos frentes: timidez, fobia social, autismo, esquizotipia, etc.

La timidez es un rasgo de personalidad que hace que la persona se sienta mal en determinadas situaciones sociales, que no exprese sus opiniones por vergüenza y miedo al rechazo, a la crítica y que sus relaciones no sean gratificantes sino todo lo contrario.

La persona tímida se siente incómoda y ansiosa por lo que puede sufrir una serie de síntomas molestos: nerviosismo, sudoración, tensión muscular, dolor de cabeza, pero, sobre todo, ganas de huir de la situación. Es por ello que en ocasiones evita emprender proyectos que quisiera por temor a equivocarse, a fracasar.
Estos síntomas también ocurren en casos de fobia social lo cual invita a pensar que Fobia Social y Timidez tienen mucho en común, o un mismo tronco.

Así es a veces, pero no necesariamente.

“No dejemos que la patología campe a sus anchas en nuestro cerebro, en nuestro organismo, en nuestra vida porque si eso se produce será la patología quien guíe nuestras vidas y no nosotros”

Una persona con Fobia Social se siente insegura, acechada e incómoda, con sensaciones intensas y desagradables acerca de lo que pueden estar hablando de ella. Sufre un miedo irracional e injustificado (ya que el peligro que imagina no es real), desmesurado y muy invasivo que interfiere en su vida normal y limita sus actividades.

Timidez y Fobia Social como se ve, pueden a nivel sintomático, manifestarse de forma similar así que puede ocurrir que la persona no tenga claros los límites y ni siquiera se los plantee.

A grosso modo podemos decir que en la Timidez los síntomas ocurren en ambientes concretos, el malestar es más pasajero ya que la persona tímida puede sentirse incómoda y bloqueada en unas situaciones y en otras no, dependiendo del nivel de conocimiento y confianza de las personas con las que se está relacionando. En un ambiente controlado se puede sentir cómoda.

En cambio, la persona que sufre Fobia Social se sentirá mal durante todo el tiempo que permanezca expuesto a la situación temida. Los síntomas son muy intensos e incluso puede sufrir crisis ansiosas por lo que se irá retirando progresivamente y evitando las situaciones que teme; siempre que le sea posible se mantendrá en una “zona de confort “, que generalmente es su casa. En cambio, la persona tímida suele desarrollar, aunque con cierta incomodidad, una vida social más o menos normal.

Lo que sí es cierto es que la Timidez mal llevada podría desencadenar en una Fobia Social. Hablamos de un grado de timidez considerable en el que la persona evita situaciones y tiene pensamientos negativos. Esa es la alarma. En estos casos es conveniente que siga una terapia a fin de evitar el avance hacia una Fobia Social ya que una vez que esta se asienta en su mente será mucho más complicada la solución.

Traigo, a modo de ilustración algunos casos:

Fran Kafka (1.883-1.924). Escritor checo. Tenía rasgos de Fobia Social. Dijo de sí mismo: “Soy una persona retraída, tímida, insociable y descontenta. Vivo en medio de la familia, más extraño que un extraño. Me es imposible vivir una vida humana entre los hombres”.

Dicen que Kafka siempre miraba a las personas “desde abajo”. Su postura era muy extraña como si quisiera pedir disculpas solo por estar en la vida. Todo su cuerpo parecía querer decir: por favor me daría usted una gran alegría si no se fija en mí.

Otro rasgo de su carácter era la desconfianza y el miedo. Tenía miedo a que copiaran sus ideas, su obra, tanto es así que escribía para no ser entendido. Su voluntad era que sus escritos fueran destruidos a su muerte, sin embargo, su amigo Max Brod ignoró la intención de Kafka y publicó sus obras.

“Kafka tenía miedo a que copiaran sus ideas, su obra, tanto es así que escribía para no ser entendido. Sufría un trastorno de la Personalidad Esquizoide”

Estudiado el caso parece que Fran Kafka no era un tímido, al menos no un gran tímido, sino que sufría un trastorno de la Personalidad Esquizoide. De haber sido diagnosticado y tratado habría evitado mucha amargura y padecimiento. Su vida fue una lucha con su personalidad, una lucha que ni siquiera quería ganar.

Otro personaje con serias dificultades de comunicación fue Newton (1.643-1.727). Físico.

Era un tipo estrafalario, refractario a todas las alegrías de la vida, frío, sin ninguna aventura en su existencia, un hombre que no comió con placer ni una sola vez, sino obstinado mañana y noche en problemas cabalísticos (dicen que el 70% de su tiempo lo empleaba en calcular fechas de acontecimientos bíblicos). De los problemas científicos se ocupaba con menos continuidad, incluso dicen que esporádicamente, pero un genio es un genio. Y dicen, además que, de forma continuada, lo hizo durante 18 meses que pasó en el campo con su madre huyendo de la peste que había en Londres.

De joven era un muchacho serio, silencioso, pensativo y solitario, llevaba una vida lejos de todo contacto social y aunque de mayor ocupó distintos cargos, las invitaciones para asistir y colaborar con cuestiones científicas las recibía como una molestia.

No hay diagnóstico de su personalidad, pero se sospecha que, como Kafka sufría un Trastorno de la Personalidad Esquizoide.

Einstein (1.879-1.955). Físico. Introvertido y poco sociable, dijo de sí mismo: “Soy verdaderamente un viejo solitario y nunca he pertenecido en lo más profundo de mi corazón a nada ni a nadie, ni a mi país, ni a mi casa, ni a mis amigos y, ni siquiera, a mi familia”.

Cuenta la historia, o la leyenda, que un día se dirigía a una conferencia en coche con su chófer e iba todo el tiempo protestando, manifestando la incomodidad que le suponía el acto. Su chófer cansado de tanta protesta le dijo: “le he escuchado tantas veces que me sé su teoría de memoria, y podría impartir la conferencia”.

Einstein dijo de sí mismo: “soy verdaderamente un viejo solitario y nunca he pertenecido en lo más profundo de mi corazón a nada ni a nadie, ni a mi país, ni a mi casa, ni a mis amigos y, ni siquiera, a mi familia”

Einstein no lo pensó ni un momento (al lugar al que se dirigía no le conocían personalmente) así que intercambiaron las ropas y el chófer dio la conferencia. Todo discurrió bien hasta que alguien hizo una pregunta a la que el chófer no sabía responder. Dijo entonces: “la pregunta que me formula es tan fácil que se la responderá mi chofer”. Y así quedó la cosa. Se consideró una excentricidad propia de un genio al que se le perdona todo.

Dicen que Einstein sufría un Síndrome de Asperger. Personas con ceguera social que desconocen las conveniencias sociales adecuadas.
Por tanto, no dejemos que la patología campe a sus anchas en nuestro cerebro, en nuestro organismo, en nuestra vida porque si eso se produce será la patología quien guíe nuestras vidas y no nosotros.

Para la reflexión.

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