Mayores, pero activos

0
387
Mayores, pero activos
Foto: Serpentino
[Total: 0   Promedio: 0/5]

En abril de 2014, se hizo viral un vídeo de una anciana de 80 años que ejecutaba magistralmente una pieza de salsa dejando asombrado al público asistente a un plató de televisión. Si bien es cierto que no es una imagen habitual, sí demuestra que a la hora de envejecer no hay nada escrito. La última etapa de la vida presenta nuevas dificultades pero también abre la puerta a oportunidades.

.

El caso de la británica Paddy Jones, es el de una mujer que de joven no pudo realizar uno de sus sueños y ahora aprovecha esta etapa de su vida para retomarlos en la medida de sus posibilidades. Esta filosofía es la que lleva a muchos de nuestros mayores a vivir la tercera edad de una forma más activa. Ya no se trata sólo de sobrellevar de la mejor manera posible el deterioro al que se ve sometido nuestro organismo con el paso del tiempo, sino de aprovechar este periodo para una realización personal y una contribución a la sociedad.

El envejecimiento activo, es ahora uno de los mayores objetivos de las sociedades desarrolladas, un concepto acuñado en 1999 por las OMS (Organización Mundial de la Salud) que hace referencia ‘al proceso de optimización de las oportunidades de salud, participación y seguridad con el fin de mejorar la calidad de vida a medida que las personas envejecen’. En el año 2002 tuvo lugar en Madrid la II Asamblea Mundial sobre el envejecimiento, y el pasado mes de julio se presentó en Naciones Unidas un nuevo informe: “Envejecimiento activo: un marco político en respuesta a la revolución de la longevidad”. En suma, ya que vivimos más años queremos vivir mejor.

Asturias es una de las comunidades autónomas con índices de envejecimiento más elevados, más del 23% de la población supera los 65 años.

Y eso implica proporcionar a los mayores oportunidades para ser independientes, productivos y que puedan disfrutar de una buena salud, evitando o retrasando la situación de dependencia. También crear espacios de participación social que faciliten su implicación en proyectos culturales y educativos, de forma que puedan aportar sus conocimientos, participar en tomas de decisiones o simplemente disfrutar en compañía de su red de amigos y familiares.

Y las cifras hablan por sí solas. España sigue un proceso de envejecimiento progresivo. Si en enero de 2014 la población mayor de 65 años superaba el 18% del total de la población, se espera que para 2061 la cifra se aproxime al 39%. Las causas son variadas. Por un lado el aumento de esperanza de vida conseguido tras los avances en el campo de la medicina, a esto se suma el descenso en picado de la natalidad, todo un seísmo demográfico que apunta a que en el año 2017 España entre en saldo vegetativo negativo. Y aunque nuestro país es uno de los más envejecidos de Europa, el resto de países desarrollados no se escapan a esta tendencia. Cada vez somos más y más mayores.

Asturias es además una de las comunidades autónomas con índices de envejecimiento más elevados, más del 23% de la población supera los 65 años. Así que aquí el reto es mayúsculo. Y para solventar este gran desafío la región cuenta con una importante red de asistencia y apoya a un extenso tejido asociativo, integrada por los equipos de servicios sociales, centros rurales de atención diurna, centros de día, establecimientos residenciales para ancianos, etc. La red de atención socio-sanitaria diversifica los servicios de atención y apoyo al anciano en su propio domicilio, al mismo tiempo que articula una red de servicios externos.

Con todo ello se trata de dar los recursos necesarios para que los mayores puedan ver esta etapa de la vida como un ciclo más de crecimiento personal, y como puntualizaba recientemente la consejera de Servicios y Derechos Sociales, Pilar Varela “añadiendo vida a los años y no sólo años a la vida”.

El reto consiste en envejecer lo más jóvenes posible, y para ello los profesionales de la salud coinciden en apuntar ciertos hábitos como alimentarse bien, hacer ejercicio y dormir al menos siete horas al día.

El reto consiste en envejecer lo más jóvenes posible, y para ello los profesionales de la salud coinciden en apuntar ciertos hábitos como alimentarse bien especialmente a partir de los 50 años, evitando un exceso de alimentos y en concreto los muy procesados ricos en grasas, sal, azúcar y grasas trans.

El ejercicio diario es otra pauta importante, no hace falta ser un super atleta pero sí al menos, huir de una vida sedentaria. Con sólo 30 minutos al día caminando o realizando alguna actividad física es suficiente. Por supuesto, una de las primeras recomendaciones es dejar de fumar, ya que es la primera causa de muerte por cáncer además de contribuir a las muertes por enfermedades del corazón. Dormir bien, al menos siete horas al día fortalece el sistema inmunitario y aleja el estrés.

Mantener una afición u otra ocupación como puede ser la jardinería, cantar en un coro, o asesorar a jóvenes emprendedores también contribuye a retrasar los efectos del envejecimiento, o al menos, ésas son las conclusiones a las que ha llegado un equipo de investigación en la universidad japonesa de Sapporo, tras estudiar una muestra de población de 2.000 personas entre 65 y 84 años. A estas indicaciones hay que añadir lo que afirmaba el profesor de física y científico alemán Georg Christoph que “nada nos hace envejecer con más rapidez que el pensar incesantemente en que nos hacemos viejos”.

Nuevas fórmulas para la vida
A la oferta habitual de centros residenciales y centros de día en Asturias, hay que sumar una nueva iniciativa que, imitando fórmulas existentes en otras provincias y países, permite envejecer de una manera activa.
La iniciativa, que gestionan Francisco Fernández y Fernando Villa y que ya funciona en otras ciudades españolas como Málaga y Cáceres, se basa en la construcción de un complejo residencial de viviendas colaborativas en las que poder envejecer de manera activa, sostenible y en comunidad. La idea contempla también recrear el estilo de vida tradicional asturiano incluyendo un área agropecuaria con huertos, invernaderos o gallinero y poder vender los alimentos que se produzcan en ellos.

Aunque la idea se encuentra en la fase inicial de su desarrollo, Aldea Astur se levantaría en una parcela de ocho hectáreas en el concejo de Llanera. En esta superficie se levantarían viviendas y varias zonas agropecuarias. En la parcela existe actualmente un palacete que tras ser rehabilitado, podría alquilarse como alojamiento rural, consiguiendo así financiación para hacer rentable la cooperativa.
De las viviendas construidas, un tercio de las casas se reservarían para personas jóvenes que estuviesen interesadas en participar de manera activa en este proyecto. Sumando así un valor añadido a esta idea pionera en Asturias: el intercambio generacional.


Asociación de Centros de Día de Asturias

“La labor principal del centro de día es la rehabilitación”

Maribel Jardón preside desde sus inicios la Asociación de Centros de Día de Asturias (ACEDIA), un colectivo que aúna a nueve centros de día privados, distribuidos en Avilés, Oviedo y Gijón.

-¿Cuál es el papel de un centro de día?
-Es algo que ha cambiado mucho durante los últimos años. Al principio los centros de día eran lugares de descanso que ofrecían un respiro a las familias y en los que se hacía rehabilitación, ahora esta última es su labor fundamental. Puede venir desde una persona que necesite una atención muy completa durante varias horas al día, hasta el usuario que acude durante una hora dos días a la semana para realizar un programa de geronto gimnasia o de rehabilitación. Los centros privados ofrecemos una gran libertad horaria, incluso en el servicio de transporte cuando este es necesario.

-Por lo que comenta cada vez tienen un carácter más sanitario.
-Sí, es verdad, pero no podemos perder el carácter social porque lo que nos distingue de un centro sanitario es que nosotros nos dirigimos exclusivamente a personas mayores y estamos especializados en ellos. Tenemos una serie de recursos como trabajadores sociales y auxiliares de geriatría para complementar los cuidados que les ofrecen el resto de profesionales que intervienen con ellos.

-El ictus es una dolencia que se ha disparado en el sector de la tercera edad. ¿Se refleja en los centros de día?
-Sí, viene mucha gente con esta dolencia y a los que les han quedado secuelas. De ahí que, por ejemplo, en el centro que yo regento, hayamos incorporado la figura del neuropsicólogo y una fisioterapeuta especializada en esa materia. Lo ideal en estos casos es que, en cuanto reciben el alta hospitalaria, se empiece a trabajar con ellos, siempre bajo el pronóstico médico. En esta situación algunos usuarios no quieren acudir al centro, pero es cierto que cuando empiezan con la rehabilitación y ven que avanzan y que mejora su nivel de comunicación, entonces continúan y se vinculan más al centro.


El abc de la adaptación

Salir del hogar para ir a vivir a una residencia es una de las decisiones más difíciles que afrontan las personas de avanzada edad o en situación de dependencia. Para que el tránsito a una nueva forma de vida sea lo más satisfactorio posible hay que tener en cuenta ciertas indicaciones:
.
1. Tomar la decisión con la certeza de que es la mejor de las soluciones.
2. Elegir el centro que reúne las mejores condiciones, tras varias visitas previas y procurando que esté lo más cerca posible de su vivienda habitual.
3. Crear tu propio espacio, personalizando en la medida de lo posible la habitación con objetos personales, fotografías, etc.
4. Mantener un estrecho contacto con los familiares, de forma que estos sean partícipes también del cambio y creando nuevas rutinas con ellos.
5. Seguir realizando, siempre que sea posible, las actividades que mantenía anteriormente: aficiones, contacto con amigos y vecinos, etc.
6. Participar activamente en las propuestas de actividades y servicios que recomienden los profesionales del centro, al tiempo que expresa sus opiniones y necesidades.
7. Realizando sugerencias y comunicando aquellos problemas o incomodidades que pueda experimentar para que puedan ser solucionados y hagan de su estancia una experiencia más agradable.
8. Probablemente, tras seguir estos pasos habrá conseguido ampliar su red de amigos y adaptarse a su nuevo hogar, pero si transcurrido un tiempo sigue sin adaptarse, comuníquelo a sus familiares, amigos o profesionales. El ingreso en un alojamiento residencial nunca es una decisión irreversible o definitiva y será posible buscar otras opciones más acordes a sus necesidades.


Programa Rompiendo Distancias

Cuentacuentos para niños

En Asturias, una iniciativa muy popular y extendida encaminada al fomento del envejecimiento activo es el Programa Rompiendo Distancias. Creado en el año 2001 se inició como un programa piloto en zonas del medio rural dirigido especialmente a romper el aislamiento que sufre la población mayor que vive en zonas rurales dispersas. Las zonas elegidas para desarrollarlo fueron la Mancomunidad de Cangas de Onís, Onís, Amieva y Ponga, la Comarca de la Sidra y el concejo de Taramundi. El sistema elegido: proporcionar una amplia diversidad de servicios y oportunidades adaptados a sus necesidades. Los responsables de las diferentes áreas no dudan en manifestar el éxito de esta experiencia que contribuye a que los mayores puedan permanecer en sus hogares disfrutando de una elevada calidad de vida, y que ya se ha extendido por muchas zonas rurales de Asturias. Afirman que entre los servicios más valorados se encuentran el servicio de transporte adaptado, el servicio de comida a domicilio, los encuentros de participación social, así como actividades de mantenimiento físico y mental. Eventos como los encuentros intergeneracionales, la biblioteca móvil o el fomento de las nuevas tecnologías son también muy valorados. En total, 14 personas a tiempo completo, y 200 profesionales movilizados dirigiendo talleres y organizando actividades conforman la red de Rompiendo Distancias.

DEJA UNA RESPUESTA

¡Por favor, introduce tu comentario!
Por favor, introduce tu nombre aquí