Responsables, sostenibles y competitivas

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Conseguir objetivos y beneficios no está reñido con comprometerse con la sociedad y el entorno en el que vives. Al mismo tiempo que deja un impacto positivo, la Responsabilidad Social muestra el camino para lograr mejores resultados económicos.

En estos tiempos convulsos en los que los telediarios abren sus espacios mostrando la presión que la especie humana ejerce sobre este planeta, con una sobreexplotación de los recursos naturales y una desigualdad alarmante en la distribución de la riqueza, realizar una gestión sostenible se presenta como la única opción alternativa si no queremos comprometer las necesidades de futuras generaciones. Las empresas no son ajenas a esta realidad global y para contribuir a un desarrollo sostenible empiezan a abrazar conceptos como la Responsabilidad Social, la herramienta de gestión que cambia su modo de relacionarse con el entorno.

El Observatorio de Responsabilidad Social Corporativa, una organización sin ánimo de lucro y de ámbito nacional integrada por sindicatos, ONG y asociaciones de consumo, define la RSC (Responsabilidad Social Corporativa) o RSE (Responsabilidad Social Empresarial) como la forma de dirigir las empresas basada en la gestión de los impactos que su actividad genera sobre sus clientes, empleados, accionistas, comunidades locales, medioambiente y sobre la sociedad. El término de RSC tiene su origen en el libro The living Company de Arie de Geus de finales del siglo XX y su aplicación está creciendo en las corporaciones, que ven cómo además de poner su granito de arena en el compromiso social o medioambiental mejoran su imagen pública y ganan en competitividad.

Aunque en Asturias todavía son pocas las empresas con departamentos orientados a la RS, sí es verdad que crece la tendencia a desarrollar políticas de mejora social o medioambiental

De una forma sencilla podría decirse que la RSC es el camino que utilizan las empresas para llegar a la sostenibilidad, concepto con el que está íntimamente relacionado.
Para el doctor en Psicología Social y director de la Fundación Alimerka, Antonio Blanco Prieto, lo primero que debe hacer una empresa que quiera asumir la RSC es asegurar la sostenibilidad en sus tres dimensiones. “Por un lado en la dimensión económica porque si no hay una rentabilidad, desaparece. En su dimensión social tiene que asegurar una sostenibilidad tanto a nivel de empleo como de contribución con su entorno, es decir, a nivel interno y externo. Y en tercer lugar, tiene que mostrar una sostenibilidad ambiental con un uso adecuado de los recursos que asegure que va a tener un impacto positivo en el medioambiente. Una vez aseguradas las tres, la segunda fase es pensar que estamos dentro de un sistema en el que hay muchos agentes, hay que identificarlos y detectar qué expectativas pueden tener ellos sobre mis acciones de sostenibilidad, qué esperan de mí todos mis públicos. Con este resultado hay que hacer una tabla y encajar las expectativas en las tres dimensiones anteriores. Si analizamos con detenimiento el cuadrante será posible ver la estrategia de sostenibilidad que debemos seguir”.

Vaca con ternero mamando

El resultado puede dar respuesta a muchas preguntas que surgen cuando decidimos ser socialmente responsables: ¿qué impacto quiero conseguir? ¿Qué actividades emprendo? ¿A quien van dirigidas? ¿Toda mi cadena de valor es sostenible?…

La implementación de una estrategia de RSC no solo mejorará la marca de la empresa, esta puede ser una de las consecuencias más visibles pero hay otras muchas ventajas como la mayor motivación y compromiso de los empleados que se sienten identificados con las acciones emprendidas, el fomento de la innovación para desarrollar productos más sostenibles, la mejora en la calidad de los mismos al orientarse hacia productos más naturales y eficientes y las facilidades en la financiación, ya que las empresas socialmente responsables inspiran mayor confianza y credibilidad.

“Un caso de responsabilidad social digno de ser nombrado es el de la I.G.P. Ternera Asturiana, la unión de muchos pequeños ganaderos que contribuye a la fijación de la población en el campo asturiano”

Antonio Blanco Prieto, director de la Fundación Alimerka

Aunque en Asturias todavía son pocas las empresas con departamentos orientados a la RS, -estos empiezan a consolidarse en grandes compañías y multinacionales-, sí es verdad que crece la tendencia a desarrollar políticas de mejora social o medioambiental. Las corporaciones están comprometidas con su entorno y realizan acciones que bien podrían encuadrarse en la línea de la RSC, aunque en ocasiones desconozcan este ámbito de gestión.

El también profesor de Sociología en la Universidad de Oviedo, valora positivamente el nivel de compromiso de la empresa asturiana. “El hecho de que estemos en un entorno muy natural propicia que la sensibilización forme parte de nuestro ADN. En el ámbito alimentario se ve claramente porque muchos de los proveedores son de nuestro entorno cercano. Por ejemplo, nosotros en Alimerka tenemos alrededor de 1.500 proveedores asturianos, entre los que también se incluyen de otros sectores”.

Entrega de los diplomas a los nuevos miembros de la Red de Empresas Saludables, en noviembre de 2019
Entrega de los diplomas a los nuevos miembros de la Red de Empresas Saludables, en noviembre de 2019

Las compañías certifican su compromiso con la sostenibilidad a través de diferentes acreditaciones y sellos

La existencia de un emergente sector de empresas lideradas por jóvenes altamente sensibilizados en materia medioambiental y social también está dando lugar a una empresa respetuosa con el entorno, que apuesta por soluciones innovadoras y que no duda en establecer sinergias con otras compañías para lograr sus objetivos. Además, las compañías certifican su responsabilidad a través de distintas acreditaciones. La diferenciación a través de sellos y marcas llega a todos los ámbitos: movilidad sostenible, excelencia empresarial, garantía alimentaria, prevención de riesgos laborales, etc. A la hora de señalar un caso de RS digno de ser nombrado, Prieto no duda en señalar uno bien conocido en la región: la unión de muchos pequeños ganaderos bajo la I.G.P. Ternera Asturiana. “La unión de productores de carne asegura la fijación de la población en el campo y además en este proyecto el papel de la mujer ganadera está creciendo. Ya que atravesamos un momento de demonización de la carne, hay que ver esta parte tan positiva de mantenimiento de la ruralidad gracias a la cría de ternera con unas condiciones determinadas”.

Cuando la sostenibilidad manda

La Feria de Muestras de Gijón volvió a ser este año escenario de las diferentes apuestas empresariales por la calidad y la sostenibilidad. Acogió entre otras cosas la presentación del modelo sostenible de última generación de la empresa Autocares Cabranes. El autobús de 72 plazas venía equipado con un sistema denominado ‘eco-conducción’ que incorpora un modelo de telemetría que monitoriza los datos de emisiones y del consumo realizado. El vehículo incorpora también un sistema wifi y de geolocalización, aunque en palabras de sus impulsores “su principal valor está en que permite una conducción más responsable, eficiente y respetuosa con el medioambiente”. Fernando Álvarez Neira, tercera generación de la empresa familiar que lleva en el mundo del transporte de pasajeros desde hace 75 años, es el director del Departamento de Desarrollo Corporativo y la persona encargada de preparar a la empresa para los nuevos tiempos y para que dé los saltos oportunos en materia tecnológica. “Hace dos años en Fidma quisimos orientarnos hacia la accesibilidad, mostramos el equipamiento que tenía la flota en este sentido. En 2018 mostramos un salto tecnológico importante al incorporar el primer panel de control totalmente digital (probablemente también del mercado español) y este año fue el compromiso con el medioambiente y la sostenibilidad”, explica.

Autocares Cabranes presentó en Fidma su nuevo autocar sostenible equipado con un sistema denominado
eco-conducción

La empresa consiguió la pasada primavera el sello compromiso Biosphere dentro del destino turístico de Gijón, un sello de excelencia y sostenibilidad turística. “Somos una de las 24 empresas de destino, la 3ª empresa de movilidad en España y la 1ª en Asturias que lo tiene”, sostiene orgulloso Álvarez Neira, quien considera que la calidad hay que enfocarla desde un punto de vista integral. La empresa, cuyos humildes orígenes se remontan al transporte de viajeros en el concejo de Cabranes, es ahora una importante compañía que quiere mejorar en todos los aspectos y su interés le ha llevado a conquistar diferentes reconocimientos. Resumiendo este capítulo, el empresario valora especialmente algunos de ellos: el premio Empresa del Año que les concedió a nivel nacional la Revista de Autobuses y Autocares en 2007, el concedido por ASPAYM en materia de accesibilidad en 2017 y el compromiso Biosphere y la última certificación en seguridad vial, recientemente conseguida, el sello ISO 39001.

“La RSC en una pyme familiar como la nuestra -añade Neira- no es muy elaborada, pero hemos dado pasos en dos direcciones. En el ámbito ambiental tenemos un compromiso con el entorno e intentamos cumplirlo ofreciendo unas soluciones de movilidad lo más respetuosas y lo más eficientes posibles. Una de las traducciones más directas es el presentar una flota que en más del 75% de la misma cumple con la normativa Euro 6 y Euro 6 C sobre emisiones. En el ámbito social participamos humildemente en aquellas iniciativas de patrocinio y sponsor con nuestros clientes y entorno y también en otros referentes al emprendimiento como es el programa START Innova de El Comercio y la Universidad de Oviedo. Es un proyecto loable que intenta promover las buenas prácticas, el emprendimiento y el crecimiento formativo de los jóvenes a través de una iniciativa que les ayuda a mejorar sus proyectos“.

En el rural y para el rural

Cooperativismo y RSC van siempre de la mano, ya que las cooperativas por definición son organizaciones de propiedad conjunta y gestión democrática en las que se prioriza el interés de las personas, de sus socios, siendo estos muchas veces clientes y proveedores. De esta forma se obtiene un preciado equilibrio entre los intereses de los grupos de interés.
La Cooperativa Campoastur también suma a este enunciado su compromiso con el entorno rural, en el que desarrolla su actividad y del que se nutre. Cuco Nieto, director comercial, explica que son 6.700 socios de los cuales 2.500 son profesionales agrícolas y ganaderos. “Básicamente trabajamos la ganadería convencional de leche y carne, también algo de Pitu Caleya. Y uno de nuestros puntos fuertes es la fabricación de piensos, alrededor de 70.000 toneladas de los cuales 15.000 son ecológicos”.

Operario del servicio de sustitución en una explotación ganadera
Operario del servicio de sustitución en una explotación ganadera / Foto: Campoastur

También comercializan faba y sidra asturiana con denominación de origen, y Nieto apunta que son los mayores comercializadores de manzana asturiana dentro de la DOP. Atentos a las necesidades que plantean sus socios en el ámbito laboral, la cooperativa desarrolla programas de asistencia a ganaderos y agricultores, facilita parques de maquinaria para la obtención de forrajes…“Tenemos un servicio de sustitución con dieciocho personas contratadas para el ordeño, la alimentación y la limpieza del ganado, principalmente para las cabañas de leche. Vamos a las granjas de los socios cuando estos no pueden atenderlas”.

Entre los programas habilitados se encuentra también el de Más que un respiro, en este caso enfocado a ayudar a la mujer rural en las tareas domésticas y asistenciales. “En muchas ocasiones, en las granjas hay personas mayores en situación de dependencia y cuando coinciden épocas de ensilado u otras tareas de envergadura resulta difícil compatibilizar todo con el cuidado del ganado”, añade el director comercial de la cooperativa.

La investigación como fuente de compromiso

La implicación y el compromiso territorial lleva a entidades públicas y privadas a diseñar obras sociales encaminadas a promover cambios y mejoras en el entorno en el que se desarrollan. En el caso de la entidad bancaria Caja Rural de Asturias, con 50 años de trayectoria, la decisión se articula a través de una Fundación gestada en los años 80. Entre los diferentes sectores por los que apuesta el banco asturiano destaca el apoyo a la investigación orientada a la sanidad, con proyectos de largo recorrido y cuyos beneficiarios son, según apunta el ‘Informe – Memoria de la Fundación’ correspondiente al año 2018, “todos los agricultores y ganaderos, y en general, cualquier persona física o jurídica, cuyas actividades estén relacionadas con el agro, dentro de la Comunidad Autónoma del Principado de Asturias”.

La colaboración con el Laboratorio de Oncología Molecular del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA) es una de las actividades de mayor trayectoria, son ya diez años promoviendo la investigación aplicada en la lucha contra el cáncer a través de la búsqueda de nuevas técnicas de detección de esta enfermedad y la investigación en su genética. Los investigadores han logrado detectar hasta ocho mutaciones genéticas relacionadas con el cáncer de mama y ovarios propias de Asturias, descubriendo zonas donde estas inciden especialmente, como ocurre en la comarca de Oscos-Eo, en la comarca vaqueira y en la zona del Camín Real de la Mesa. El informe explica el porqué de esta incidencia geográfica, “la falta de comunicaciones que mantuvo aisladas estas comarcas ayudaría a concentrar las mutaciones en un espacio geográfico específico”. Para Milagros Balbín, doctora en biología por la Universidad de Oviedo y jefa de servicio en el laboratorio, este valioso conocimiento permitirá la detección precoz de determinados tipos de cáncer en la comarca.

Entre los diferentes sectores por los que apuesta Caja Rural de Asturias destaca el apoyo a la investigación orientada a la sanidad

La Fundación para la Investigación e Innovación Biosanitaria de Asturias (FINBA), una organización sin ánimo de lucro que persigue fines de interés general, tiene un fuerte respaldo empresarial, en el que se incluye Caja Rural desde hace cinco años. Creada por iniciativa de la Consejería de Sanidad cuenta con la participación de la Universidad y el Ayuntamiento de Oviedo, y está integrada en el Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA). Su trabajo está dirigido a la mejora de la asistencia sanitaria, los pacientes y la salud de la población en general.

En la misma línea de apoyo a la investigación, el Informe cita también “el convenio de colaboración que se inició en el año 2010 y que se ha prolongado hasta la actualidad con el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega”. El proyecto apoyado, que tiene como investigador principal al Dr. Ignacio Alcalde, se centra en el estudio de los procesos degenerativos que afectan a la inervación sensorial de la córnea y a los mecanismos de regeneración de la misma.


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