Lliga Celta D’Asturies. Guardianes de la identidad

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Componentes de la Lliga Celta D'Asturies en el Castro de Pendia (Boal) / Fotos cedidas por la Lliga Celta D'Asturies
Componentes de la Lliga Celta D'Asturies en el Castro de Pendia (Boal) / Fotos cedidas por la Lliga Celta D'Asturies
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Ahondar en su estudio y que no se pierdan las raíces celtas de la cultura asturiana es una de las señas de identidad que define el trabajo realizado por la Lliga Celta D’Asturies. La nuestra es una cultura milenaria que necesita un fuerte compromiso social para que no desaparezca olvidada por el paso del tiempo.

Fernán Morán, presidente de la Lliga
Fernán Morán

Como ellos mismos reconocen “un pueblo que no conoce su historia, no podrá reconocerse a sí mismo”. Preservar las tradiciones, conocer el pasado e identificar cuántas de las cosas que han llegado hasta nuestros días pertenecen a la cultura de nuestros ancestros, es una parte fundamental para conocer nuestra identidad. En ello se centra el trabajo de esta asociación pancéltica que realiza diversas acciones y actividades vinculada a otros grupos similares dispersos por el Arco Atlántico.
Hablamos con Fernán Morán, presidente de la Lliga.

-¿Cómo surgió la Liga Celta de Asturias?
-Durante la época de los 70-80, finalizando la dictadura franquista, empiezan a resurgir corrientes ideológicas centradas en la reafirmación de la identidad atlántica o celto-atlántica que se había perdido durante la dictadura. En Asturias, por su condición Pan céltica y Atlántica, empiezan a surgir colectivos y asociaciones que plantean este tipo de actividad y uno de los que nacen en el año 81, es la Liga Celta de Asturias que, en un principio, eran cinco personas que desarrollaron distintos proyectos. Por un lado, publican la revista ASTOR en la que se intenta, a través de diversas colaboraciones, ofrecer una visión pluridisciplinar de la cultura e identidad asturiana. Al mismo tiempo se hace un guiño a otras regiones/naciones del Arco Atlántico, con parámetros socioculturales análogos con Asturias como pueden ser Bretaña, Gales, Cornualles, Isla de Man, Escocia, Galicia o Irlanda y alguna otra zona de la península ibérica con la que existe cierta correlación cultural o lingüística. Se comienza con un proceso de inclusión de Asturias en la Celtic League que es una organización internacional que se encarga de homogenizar y/o coordinar y apoyar acciones, reivindicaciones socioculturales, políticas y económicas de todas las naciones celtas del Arco Atlántico.

“La Celtic League es una organización internacional que se encarga de homogenizar y/o coordinar y apoyar acciones, reivindicaciones socioculturales, políticas y económicas de todas las naciones celtas del Arco Atlántico”

-¿Cuál fue el resultado de ese trámite?
-En un primer momento se nos admitió junto con Galicia, aunque al final se nos excluyó parcialmente. No nos permitían ser miembros de pleno derecho ya que habíamos perdido nuestra lengua celta, el astúrico y en Galicia, el galaico. Hubo bastante controversia porque mucha gente estaba en desacuerdo. Nos parece bastante injusto porque, si nos ponemos a valorar porcentajes de conocimiento y uso de las lenguas celtas, tenemos a Irlanda donde solo lo habla un 1,5% de la población, así que el 98,5% de los irlandeses no serían celtas. En Escocia solo lo habla el 1,3% y en Isla de Man quedó extinto en el siglo XIX. En Cornualles se extinguió también, deben quedar cien hablantes de más de setenta años, en Bretaña solo un 6% y la única que goza de cierta salud lingüista es Gales que lo hablan un 20%. Con lo cual, argumentar eso, denota poco sentido, sobre todo, teniendo en cuenta que el concepto de celtismo ya no es considerado como algo puramente lingüístico si no que tiene una conceptualización de carácter etno-cultural. En otro tipo de organizaciones sí participó Asturias como en la European Pan-Keltic League, con sede en Edimburgo, donde nos aceptaron sin ningún problema como en otras de Europa y del mundo, por ejemplo, el mayor festival intercéltico del mundo celta que es el Festival Intercéltico de Lorient en Bretaña. Simplemente es que esa es una organización un poco elitista con muchos académicos lingüistas que tienen una visión del celtismo muy del siglo XIX. De cuando, en pleno romanticismo, se utilizaba la lengua como elemento diferenciador para sustentar procesos de independentismo y de fundamentación identitaria.

Encuentro de pueblos celtas de León, Asturias y Escocia. Teverga, 2019
Encuentro de pueblos celtas de León, Asturias y Escocia. Teverga, 2019

-¿A qué se le denomina celta?
-Durante los siglos XVIII y XIX surgió una corriente que sostenía que los celtas modernos son los que hablan una lengua celta, aunque a lo largo del siglo XX ese concepto se modifica porque es un concepto abierto. Me explico: la primera vez que un griego llama Keltoi a un individuo, obviamente no le hizo un análisis sociolingüístico de la legua que hablaba. Ese término significa extranjero y lo llamó así porque no tenía una identidad análoga a la griega. A lo largo de la historia el concepto se ha ido transformando. En el siglo XX adoptó una concepción mucho más arqueológica vinculada a la producción de la cultura material. Ya durante el XXI, se incluyeron parámetros del tipo genético para poder identificar migraciones de personas por áreas europeas y asiáticas, así como para analizar taxones de ganado doméstico que parece ser del mismo tronco entre algunos animales del Arco Atlántico como algunos caballos, algunas ovejas, con afinidad genética entre naciones de la Europa occidental. El último estudio genético que hizo la Universidad de Oxford junto con la de Santiago de Compostela, determinó que la región de la Península Ibérica que mayor correspondencia genética tiene con Gales e Irlanda, es la parte oriental de Asturias.

Presentación de la revista de la Lliga Celta D'Asturies 'Astor' en la Academia de la Llingua Asturiana, en 2020
Presentación de la revista de la Lliga Celta D’Asturies ‘Astor’ en la Academia de la Llingua Asturiana, en 2020

-¿El trabajo de la Liga se realizó de manera ininterrumpida hasta nuestros días?
-En los años 90 tuvo un parón porque muchos de sus miembros prefirieron seguir su actividad desde un punto de vista político. Y es en el 2015 cuando el que suscribe junto con algunas personas recibimos una sugerencia de una rama de la International Celtic Ligue de Cornualles, para que retomásemos el proceso que habíamos iniciado. Empezamos a sumar apoyos y plantearnos la posibilidad de volver a refundar todo otra vez, así que resurge la Liga Celta de Asturias y, en cierta medida, seguimos con los mismos planteamientos. Continuamos publicando la revista con la que gozamos de colaboraciones de gran prestigio como las de Ángel Villa Valdés, Jorge Camino Mayor, Bertu Peña, Gauson Fernande, Cristobo de Milio, Alfonso Fanjul, y muchas otras personas que me perdonen si no me acuerdo ahora… Como es digital, llegamos a tener hasta 18.000 descargas y solo hacemos un número al año porque la redactamos en tres idiomas: asturiano como lengua vehicular, español e inglés.
Por otro lado, también continuamos investigando y aportando evidencias de nuestra cultura desde diversas perspectivas: arqueología, historia, lingüística, antropología, etc., a través de nuestro blog que difundimos a través de las redes sociales en grupos de naturaleza pancéltica con el objeto de acercar nuestra cultura a nuestros hermanos y hermanas celtas del Arco Atlántico. Los resultados no son nada malos al respecto.

“En nuestra revista gozamos de colaboraciones de gran prestigio como las de Ángel Villa Valdés, Jorge Camino Mayor, Bertu Peña, Gauson Fernande, Cristobo de Milio, Alfonso Fanjul, y muchas otras personas”

-¿Organizáis actividades para todos los que quieran hacer un acercamiento a esta cultura?
-Sí, y para ello realizamos actividades guiadas a lugares y puntos de interés como pueden ser yacimientos arqueológicos, museos o lugares naturales, de este modo pretendemos difundir el conocimiento de este patrimonio entre la sociedad asturiana y generar vínculos emocionales con el mismo de modo que se genere conciencia social y se promueva su uso como ocio, estudio y se desarrollen tendencias favorables a su conservación y mantenimiento.
También organizamos seminarios, talleres, charlas, exposiciones, exhibiciones de deportes tradicionales… todo aquello que surja que sirva para la consecución de nuestros objetivos, la mayoría de las veces lo organizamos nosotros y otras veces nos llaman de otras asociaciones o instituciones para colaborar en algún proyecto de alguna manera. El caso es difundir.
No existe una cultura pura, lo que sí es cierto es que, cuando una persona se pone a trabajar en los aspectos socio culturales asturianos, se da cuenta de que suele haber una raíz céltica en la mayoría de las manifestaciones culturales. Sobre todo, a nivel folclórico, tradicional, mitológico o costumbrista. Hace falta esa pedagogía y nosotros pretendemos hacerla con el objetivo de promover el conocimiento de nuestra propia cultura y valorarla, lo que permite valorar a su vez otras culturas y nos convierte en mejores personas, en mejores ciudadanos, más plenos, respetuosos y tolerantes con la diversidad a la par que integramos y promovemos nuestra cultura milenaria.

-¿Qué te otorga la identidad?
-Identidad es un concepto muy complejo ya que cada uno de nosotros tiene varias identidades, una jurídica, otra geográfica, otra social, otra labora… etc. En cualquier caso, la identidad como pueblo, como comunidad la da la cosmovisión que tiene ese pueblo, la cultura material e inmaterial que produce esa comunidad en base a su cosmovisión y su lugar de ubicación, el nivel de integración de esos factores culturales creados y compartidos por esa comunidad y su percepción de quienes son y por qué.
En el caso de Asturias, la cosmovisión que tenemos es análoga a la de la mayoría de los pueblos celtas del Arco Atlántico lo que hace que nuestra mitología, folclore, tradiciones, ritos, festividades, construcciones, artesanía tradicional, simbología, etc., sea tan similar que en ocasiones es prácticamente igual. El sentimiento de los asturianos de sentirse como tales, el habitar el mismo territorio durante unos 3000 años, el tener una lengua propia, y que desde el exterior se nos identifica como tales, nos otorga nuestra identidad. Sintetizando, la identidad es un constructo que es asumido por la comunidad que lo construye y aceptado por esa comunidad y por las comunidades exógenas que lo identifican como tal.
Hoy en día es evidente que, pese a que Asturias tiene aportaciones de otras culturas: grecorromana, germánica, etc, conservamos nuestro acervo cultural, hemos mantenido factores culturales desde la Edad del Hierro vigentes hoy en día y cualquier antropólogo que investiga en la cultura asturiana acaba encontrando vínculos con las sociedades celtas primigenias de Asturias, hoy somos celtas del siglo XXI, sin duda, pero conservamos buena parte de esa cosmovisión, de esa cultura, que para nosotros es la nuestra, por tanto, es nuestra identidad.

“El último estudio genético que hizo la Universidad de Oxford junto con la de Santiago de Compostela, determinó que la región de la Península Ibérica que mayor correspondencia genética tiene con Gales e Irlanda, es la parte oriental de Asturias”

-¿Un pueblo que no conoce su historia, no puede reconocerse a sí mismo?
-La historia nos proporciona información de porque nuestra realidad es la que es. A través de ella podemos conocer nuestro presente y, una vez que lo haces, puedes proyectar tu futuro. En general, en los centros educativos asturianos, la historia propia se ve poco y mal. Por ejemplo, en el caso de la Edad del Hierro, pasamos del Neolítico directamente a la Edad Antigua, a los romanos y la romanización. Todos los siglos de la Edad del Bronce y de la Edad del Hierro los obviamos y no entiendo muy bien la razón ya que en ese periodo se genera nuestro gentilicio, buena parte de nuestra cultura, hubo un periodo de guerras con Roma digno de ser estudiado ya que fuimos el último pueblo celta de la península en ser sometido por Roma, está la cultura castreña desarrollada en esa época… etc. Éramos una sociedad matriarcal, mucho más socialmente equitativa que la romana, teníamos una tecnología metalúrgica y minera muy avanzada, un sistema económico sostenible… en fin, milenios de nuestra historia que se dejan de lado por algún interés que no logro entender.
En Asturias, como en cualquier otro lugar, se debería trabajar más nuestra propia historia ya que entiendo que, no solo es fundamental para crear conciencia histórica, si no que nos mejora como ciudadanos. Espero que poco a poco, los docentes vayan evidenciando esta necesidad de educación histórica y patrimonial y la vayan desarrollando en las aulas poco a poco, desde una perspectiva objetiva y basándose en metodologías basadas en aprendizaje por proyectos, que sean los alumnos los que investiguen sobre su propia historia y sean los responsables de su propio aprendizaje, con la guía y orientación de los docentes, por supuesto. Y que no duden que hay organizaciones especializadas que estaríamos encantadas de colaborar en proyectos similares.

-¿Estáis percibiendo un retorno en todo ese trabajo de divulgación?
-Yo creo que sí. Poco a poco, se está notando un incremento significativo en actividades como por ejemplo la participación de niños y adolescentes en las bandas de gaitas, o en las danzas, los instrumentos tradicionales y en todo el contexto sociocultural que se vincula a ellos. También los deportes tradicionales cada vez toman más relevancia. Vamos poco a poco, pero cuesta mucho porque tenemos una herencia arrastrada, ya de antiguo, que implica despreciar lo propio y valorar lo ajeno… Asturias estuvo mucho tiempo considerándose a sí misma “poca cosa y paleta” y eso afortunadamente está cambiando, los jóvenes muestran inquietud por su cultura y eso es patente en nuestras actividades abiertas en las que participan muchos niños o adolescentes, lo que nos encanta. ¡Los niños son el futuro!

“Realizamos actividades guiadas a lugares y puntos de interés como pueden ser yacimientos arqueológicos, museos o lugares naturales”

Visita al Castro de Alava (Salas) guiada por el arqueólogo Rubén Montes
Visita al Castro de Alava (Salas) guiada por el arqueólogo Rubén Montes

-¿Se deberían incluir actividades relacionadas con nuestra cultura en los centros escolares?
-Lo que queremos es, a través de los juegos tradicionales y de la lucha celta Valtu de Asturias, intentar captar población joven, pero es un proyecto a medio plazo porque tenemos que conseguir titulaciones oficiales para poder ofrecerla a los alumnos de primaria como actividad extraescolar y de esa manera, ir poniendo la simiente en los colegios. Es un tema complicado y como en la Asociación hay bastante gente del ramo de la educación y la docencia, somos conscientes de que son cuestiones que, para hacerlas bien, hay que planificarlas a conciencia.
Lo que nosotros queremos es acercar de una manera abierta y multi disciplinar aspectos de este tipo a la infancia y que ellos mismos sean los constructores de su conocimiento. En ningún caso nos gusta hacer una transmisión de forma direccional y con un carácter axiomático. Buscamos la inmersión sensorial y contextual. Nos gusta que aprendan pasándolo bien que es lo que tiene que ser, por eso nos gustaría poder realizar cada vez más actividades con escolares de primaria como: charlas, talleres, visitas… Esperamos que con el tiempo vayamos entrando en los colegios.

“Siempre digo que cuando estoy caminando, nunca voy solo, llevo a todos mis ancestros detrás. Esto me da una conciencia de mí mismo, me conecta a mi tierra y a mi cultura”

-¿Los más pequeños serán los que garanticen que toda la historia no se pierda?
-Sin duda, la infancia es el futuro y debemos fomentar el ocio en familia o a través de actividades escolares vinculado al patrimonio: castros, castillos, casonas, minería, museos, bosques, lagos, playas, etc… Tratamos de generar inmersiones y percepción sensorial. Que, por ejemplo, la gente esté en el Castro de Cabo Blanco y sienta el viento del mar, el ruido de las olas y se imagine cómo era la vida antes allí. Automáticamente comenzarán a hacerse preguntas y, si les acaba interesando mucho, acudirán a manuales o guías en las que ya profundizan en ese conocimiento. Pero de lo que se trata es de motivar y que llegue el fin de semana y, en vez de ir a Parque Principado -qué puede estar bien y no tenemos nada en contra-, se vayan a uno de estos lugares. Además, en Asturias tenemos la suerte de que la entrada a muchos museos es gratuita. Los guajes lo pasan pipa, los mayores aprenden cosas y todo con un gasto mínimo. Se trata de despertar la curiosidad de querer conocer y saber quién eres que es muy importante.

-¿Quien pierde su identidad pierde una parte importante de sí mismo?
-Viví en distintos lugares como Londres, París, Madrid y me di cuenta de que, la mayoría de la gente que vive en esas ciudades, perdió su identidad. No saben quiénes son y tampoco les importa. Son ciudadanos del mundo y yo puedo serlo igualmente, pero tengo una identidad, soy Fernán Morán, hijo de X e Y, nieto X y de Y, del clan Morán, de la tribu de los Luggoni, de etnia Astur, de la cultura celto-atlántica y asturiano; esa es mi identidad, no un número de DNI. Siempre digo que, cuando estoy caminando, nunca voy solo, llevo a todos mis ancestros detrás. Esto me da una conciencia de mí mismo, me conecta a mi tierra y a mi cultura. Puedes vivir, trabajar o desarrollar tu vida donde quieras, pero no pierdas de vista quién eres, tus raíces, porque en cuanto te despersonalizas, ya no eres nadie. En ese momento no solo pierdes cultura, también pierdes riqueza cultural e identidad.

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