Jóvenes negacionistas de la violencia de género

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Imagen de mujer reprimida por un hombre
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Las posturas negacionistas de la violencia de género se extienden entre jóvenes y adolescentes españoles a gran velocidad. En vez de avanzar en la concienciación sobre la gravedad de estos hechos, en estos últimos cuatro años se ha ido hacia atrás. La fiscal superior del Principado María Esther Fernández alertaba, en la presentación de su memoria anual, del aumento de la violencia de género y agresiones sexuales entre los jóvenes: “Habría que estudiar este problema en profundidad y ver qué está pasando”.

La fiscalía cree que hay una banalización de la intimidad, del propio cuerpo y de las relaciones sexuales, y hay que reeducar. “Hay casos donde la víctima se siente orgullosísima de que su pareja sea tan posesiva con ella… a lo mejor también hay que reeducar a esa niña”, reflexionaba María Esther Fernández ante los medios.
En el III Macroestudio sobre Violencia de Género-Tolerancia Cero realizado por Mutua Madrileña y Atresmedia, resulta preocupante que la mayor tolerancia hacia este tipo de agresiones sea entre jóvenes de 18 a 21 años.

Pareja joven

¿Qué consideran violencia de género? Obligar a mantener relaciones sexuales, empujar o golpear, amenazar verbalmente, insultar y despreciar a la pareja. Lo que ya no se percibe como violencia de género entre los encuestados es, por ejemplo, el controlar la forma de vestir, el teléfono móvil, las redes sociales, los horarios, o poner dificultades para que la mujer pueda ir a trabajar o estudiar. Es decir, se asocia la violencia de género a situaciones extremas o graves mientras que las violencias cotidianas se normalizan, no se consideran importantes. En este sentido llama la atención que sea precisamente más el colectivo femenino (90%) el que no percibe esos actos como violencia de género frente al masculino (81%). De ahí que en la mayoría de los casos sean ellas mismas las que no se den cuenta de que están siendo maltratadas.

Pero vayamos más allá. Los argumentos más utilizados que banalizan o minimizan el problema, según el estudio realizado por el Centro Reina Sofía de FAD Juventud (“Percepciones y discursos de adolescentes españoles sobre masculinidad y violencia de género”), son “que la violencia de género está mal definida; que las medidas que se toman no son las adecuadas; que muchas de esas cosas han pasado siempre y no es para tanto; que son cosas que ocurren en otros países o son de otra época; que en el fondo son cosas inevitables y no se pueden erradicar; que la víctima tiene la culpa; que las mujeres también lo hacen con los hombres y que está magnificado el problema mediáticamente”.

Lo que ya no se percibe como violencia de género entre los encuestados es, por ejemplo, el controlar la forma de vestir, el teléfono móvil, las redes sociales, los horarios, o poner dificultades para que la mujer pueda ir a trabajar o estudiar.

https://fusionasturias.com/especial-mujer/jovenes-negacionistas-de-la-violencia-de-genero.htm Jóvenes negacionistas de la violencia de género

La normalización, banalización y negacionismo no se detienen pese a que en lo que llevamos de año los casos de violencia extrema hayan aumentado hasta el punto de que hay 52 mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, dos más que en 2022 y aún no hemos terminado el año.

El negacionismo sigue creciendo, según el estudio de FAD Juventud, a pesar de que 9 de cada 10 jóvenes reconoce haber oído o vivido alguna situación de violencia de control, física, psicológica o sexual. “Revisar el móvil de la chica” es el acto más común, así lo identifica el 45% de los jóvenes (54% mujeres y 35% hombres). “Insultar y humillar”, “hacer sentir miedo” o “decir que no vale nada”, son situaciones presenciadas o conocidas por un 32,6%, 29,2% y un 28,7%, respectivamente.

La normalización, banalización y negacionismo no se detienen pese a que en lo que llevamos de año los casos de violencia extrema hayan aumentado.

¿Qué factores o circunstancias alimentan esta tendencia que los expertos entienden como un claro retroceso social? Para algunos expertos, el clima de crispación que hay en España ha calado claramente en la juventud, a la que ven fuertemente polarizada respecto al feminismo y la violencia machista. El auge de los discursos de odio, de las posturas extremistas y la difusión mediática de un mensaje político que desprecia el feminismo, son factores que alimentan esta tendencia. Partidos de ultraderecha como Vox, que tiene entre sus filas a un condenado por maltrato a su exmujer, sostienen abiertamente que la violencia de género no existe. De hecho, es el único partido que no está en el Pacto de Estado contra la Violencia Machista y aún así, sigue recabando votos, muchos entre la población joven.
Además, el hecho de que muchos jóvenes, especialmente los de menos edad, se encuentren alejados de los canales tradicionales de información y que su principal fuente para conocer lo que ocurre por el mundo sean las redes sociales, les convierte -según los expertos- en una población diana para los interesados en promover los mensajes negacionistas. El cóctel formado por la desinformación y la dificultad para filtrar lo que es veraz de lo que no lo es, está detrás de un porcentaje elevado de negacionismo juvenil.

Otra circunstancia que también puede influir, según estas mismas fuentes, es que las chicas cada vez se consideran más feministas o cada vez toleran menos los comportamientos machistas que antes estaban muy aceptados socialmente y eso hace que surjan discursos reactivos. Los chicos se sienten “atacados” y dicen que las cosas no son así. Buscan discursos que niegan la violencia y la desigualdad, hasta el punto de decir que la violencia de género la sufren tanto las mujeres como los hombres.

El auge de los discursos de odio, de las posturas extremistas y la difusión mediática de un mensaje político que desprecia el feminismo, son factores que alimentan esta tendencia.

Mujer recibe amenazas físicasReproducción de estereotipos. La influencia de la pornografía, de la que los varones jóvenes son unos grandes consumidores, junto con la moda de, por ejemplo, el reguetón que en algunas canciones llevan mensajes altamente violentos donde el hombre es el centro de todo, -señalan algunos sociólogos-, llega a calar en la juventud a la hora de normalizar la violencia contra las mujeres, sexualización y cosificación. También contribuyen programas de televisión donde se potencia el culto a la belleza hipersexualizada.

Educación, educación, educación. Estas tendencias responden a un fenómeno que como vemos es muy complejo y además tiene muchas aristas. Estudios hay, ahora toca considerar los datos, entenderlos en contexto y saber que responden a una realidad que está en la calle y a la que hay que enfrentarse. ¿Cómo? Con educación, eso salva vidas y es el primer paso para caminar hacia una sociedad más justa.

El cóctel formado por la desinformación y la dificultad para filtrar lo que es veraz de lo que no lo es, está detrás de un porcentaje elevado de negacionismo juvenil.

Desde ONU Mujeres recomiendan que la prevención es la única manera de detener la violencia antes incluso de que ocurra. Eso requiere compromiso político, aplicar leyes que fomenten la igualdad de género, invertir en organizaciones de mujeres y abordar las múltiples formas de discriminación a las que se enfrentan las mujeres a diario. Eso incluye el desarrollar programas y campañas para fomentar las relaciones saludables y respetuosas. Como la campaña de sensibilización “Seamos más hombres. Seamos más, hombres” que ha lanzado FAD Juventud en el marco del 25 N, con la que invita a los más jóvenes a que se sumen a un movimiento de promoción de la masculinidad igualitaria. Recuerdan que la igualdad no es sólo una reivindicación femenina, sino que no puede llevarse a cabo sin la participación masculina. Se espera que esta iniciativa -vídeo y formatos digitales- llegue en 2024 a más de un millón de jóvenes.

También el promover la educación sobre igualdad de género desde los centros educativos y en edades tempranas, así como impartir programas específicos en las universidades para formar a futuros profesionales conscientes de la realidad social actual y sus implicaciones para el conjunto de la sociedad (Máster Violencia de Género).

Educar en la igualdad

Desde ONU Mujeres recomiendan promover la educación sobre igualdad de género desde los centros educativos y en edades tempranas, así como impartir programas específicos en las universidades para formar a futuros profesionales conscientes de la realidad social actual y sus implicaciones para el conjunto de la sociedad.

En cualquier caso, la prevención de la violencia de género es un tema que requiere de un esfuerzo conjunto, es decir, de la participación de toda la sociedad, cada uno desde el lugar que ocupa, desde la población en general hasta las instituciones y los gobiernos.
Desde el periodismo, como es nuestro caso, ayudando a los lectores a entender cómo funciona y cómo puede prevenirse la violencia de género; dejando que sean las personas especializadas las que nos den las claves para analizar esta realidad porque, no todo el mundo puede opinar sobre violencia de género; visibilizando también programas e iniciativas que se están llevando a cabo en este sentido y que son positivas; llamando a las cosas por su nombre; dejando claro que la violencia de género es un problema estructural de nuestra sociedad que atenta contra los derechos humanos y, por último, no minimizar ni reducir esta lucha a unas fechas concretas del año. Creemos que todo esto puede suponer un refuerzo para las víctimas a la hora de sentirse comprendidas y se animen a denunciar. También pensamos que puede influir en el desarrollo de nuevas políticas públicas.

Algo estamos haciendo mal como sociedad cuando una sola persona, tenga la edad que tenga, considera que golpear, insultar o amenazar a su pareja no es maltrato. Hay que extremar las alertas. Es cosa de todos.

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