Resuenan en los paisajes y construcciones arquitectónicas las voces de un rico pasado. Hoy se puede recrear a través del senderismo, el turismo rural y la visita a palacios y casas campesinas.
Cuchillos y navajas facilitaron la vida en los hogares taramundeses, pero también lo hicieron molinos, batanes y otros inventos en los que el agua les ayudaba con su fuerza en las labores cotidianas. A todo ello rinde homenaje Taramundi.
Tras una intensa campaña de excavaciones en Os Castros de Taramundi, se prevé que en Semana Santa el público pueda visitar el lugar, con el apoyo de paneles explicativos y audioguías. El trabajo lo está coordinando Alfonso Menéndez Granda, director técnico de las excavaciones arqueológicas.
Los antiguos caminos conforman una telaraña de sendas, que sirven de guías silenciosas al caminante que desea conocer San Tirso de Abres sin intermediarios.
Sus manos son el instrumento que consigue que la madera adopte volúmenes y formas, antes inexistentes. Talla imágenes religiosas a partir de una pieza de madera de castaño.
Animan las noches celtas emblemáticas del occidente con su folk único, en el que combinan las bases de la música tradicional con las peculiaridades de esta zona asturiana. Actualmente se encuentran en plena grabación de su segundo disco.
Declarada por la UNESCO como Reserva de la Biosfera, la Comarca Oscos-Eo suma costa, ría, valles fluviales y montañas en un todo dominado por la naturaleza virgen. Entremezcladas, las construcciones tradicionales de sólida piedra ponen el contrapunto humano.
Para muchos el paso del tiempo lo borra todo. Para los taramundeses, realza sus tradiciones, su entorno y su modo de vida. Esa es la razón de que cada año nuevas iniciativas vean la luz.
El atardecer pintado en las hojas de los árboles, la esponjosa hierba salpicada de gotas de rocío, las construcciones de piedra camufladas en el entorno, el olor a pan recién hecho. En Villanueva de Oscos conocen la importancia de los placeres sencillos.