Fue empresaria en el sector industrial cuando apenas había mujeres; presidenta de la Federación de Empresarias y Directivas de Asturias (FEDA) y ahora directora general de Fortia, empresa que nace en plena crisis para producir en grandes cantidades suministros sanitarios y laborales esenciales. Asegura que quedarse en casa nunca ha sido para ella una opción, menos en los tiempos que corren.
-¿Cómo ha afectado la cuarentena del Covid-19 a su empresa? ¿Han tenido que cerrar o han podido seguir trabajando bajo circunstancias especiales?
-La empresa que yo dirigía, Novatex, dedicada a la transformación, diseño, fabricación y comercialización de ropa de trabajo, EPIS y productos textiles de un solo uso, fue devorada por la crisis hace tres años. Posteriormente me puse a trabajar en otra empresa del ramo a la que ofrecí toda mi experiencia hasta el pasado lunes. Antes de marchar les ayudé a cambiar cinco talleres de confección que tenían en Toledo para reconvertirlos para poder fabricar artículos necesarios para el Covid-19. En medio de todo eso, desde la Dirección General de Industria, ministerio de Sanidad y el respaldo de tres empresarios asturianos, me proponen dirigir una empresa de esas características aquí en Asturias: Fortia (Fortaleza Industrial Asturiana). Con esta iniciativa se pretende recuperar la capacidad de producción de productos de primera necesidad que nunca debimos de perder, son errores que no podemos repetir.
-Una vez superada la cuarentena, ¿estiman que para reactivar la empresa tengan que crear nuevas iniciativas, poner en marcha nuevos métodos? ¿En qué consistiría esa reinvención?
-En Novatex trabajamos durante dieciocho años en la transformación de la fibra Sontara (material utilizado para la fabricación de útiles desechables), fuimos la primera empresa en Europa que consiguió la certificación europea, conocíamos a los proveedores… La intención en una primera etapa es empezar con la fabricación de mascarillas y luego seguir con batas, calzas y gorros. Ahora me estoy actualizando sobre la nueva normativa: hay una específica para el Covid-19 que se prolonga hasta septiembre. Pero nosotros queremos seguir produciendo después de la crisis y para ello existe otra normativa muy rigurosa que exige el mercado en cuanto a certificaciones, homologaciones y utilización de espacios para producir todo tipo de productos destinados al ámbito sanitario que hay que cumplir a rajatabla. Espero que Fortia sea ejemplo de buenas prácticas y de una forma de conseguir certificaciones y homologaciones.
«Hay que invertir fuertemente en investigación. Hay que buscar productos que se adelanten a los problemas que puedan surgir»
-La crisis financiera de 2008 puso a prueba la solidez y la flexibilidad de las empresas para poder seguir adelante. ¿Cree que estamos ante un escenario similar? ¿Servirán las mismas fórmulas que se emplearon entonces?
-No, habrá que buscar nuevas fórmulas. La crisis de 2008 fue financiera, económica pura y dura. Ahora esta crisis se suma a una sanitaria a nivel mundial y eso obliga a un cambio tanto a nivel económico como social. ¿Cómo? Poniendo a disposición de las empresarias y empresarios dinero y sobre todo mucho apoyo para hacer un cambio de estructura. Va a haber muchas empresas que desaparecerán porque no tienen mercado. Lo que ha hecho el Covid-19 es aflorar la debilidad estructural de nuestro tejido empresarial algo que no solo ocurre en Asturias sino también en España y Europa. Una de las claves será conseguir garantizar los productos de consumo propio. No podemos seguir queriendo comprar barato en China porque a la larga nos ha salido muy caro. En Alemania, por ejemplo, nunca han dejado de producir productos básicos. Se ha dado la paradoja de que tenemos una sanidad de las mejores de Europa y hemos fallado en lo más básico, en la protección de nuestros sanitarios porque dependíamos de terceros y coincidió que éstos estaban consumiendo todo lo que producían y más. No nos puede volver a pasar eso. No creo que vayamos a volver a la normalidad que conocimos antes de esta pandemia y sí, deberemos de adaptarnos a este nuevo escenario.
-A pesar de las consecuencias económicas nefastas de la pandemia, ¿cree que pueden surgir oportunidades nuevas? ¿Por dónde cree que irían?
-Hay que invertir fuertemente en investigación, es una deuda que tenemos todos con esta sociedad. Hay que buscar productos que se adelanten a los problemas que puedan surgir. Por otro lado, crece la desconfianza entre la gente, hay miedo al contagio, y eso afectará a la hora de ir a comprar ropa, por ejemplo. La gente está comprando por internet. Las grandes empresas van a sufrir lo que no está escrito porque han hecho inversiones millonarias, tendrán que diversificar, empezar a pensar que eso de fabricar en Malasia no es rentable porque la gente no confía en eso. Habrá que repensar muchas cosas como el modelo de residencias de ancianos o cómo vamos a afrontar los problemas tan grandes de salud mental que ya se está generando…