Israel Blanco, deportista de parabobsleigh. “El bobsleigh engancha, te da la vida”

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Israel Blanco Amorín, deportista de parabobsleigh
Israel Blanco en un descenso en Lake Placid, EEUU / Foto: Girts Kehris
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No hace falta subir a un coche de carreras para experimentar la adrenalina que otorga la velocidad. Algunos como el corverano Israel Blanco lo consiguen practicando el bobsleigh, una disciplina considerada la Fórmula 1 de los deportes de invierno.

El asturiano regresó el pasado mes de febrero de Utah (Estados Unidos) como el sexto mejor europeo y con un octavo puesto en la Copa del Mundo en la modalidad de deporte adaptado. Esta disciplina tan desconocida, en la que los deportistas descienden con sus trineos por un tobogán de unos 1300-1800 metros a una velocidad cercana a los 130 kilómetros por hora, crece poco a poco en nuestro país. Blanco, que se inició en este deporte de la mano del atleta asturiano de bobsleigh Javier Pintado, compagina esta práctica deportiva con la de entrenador de balonmano en Corvera.

-La deportista Eva Fernández definió su primer descenso como una bajada en una montaña rusa al mismo tiempo que doscientos jugadores de rugby te dan una paliza… ¿cómo fue el tuyo?
-Fue algo parecido. Es como ir en una montaña rusa, pero todavía más rápida. La primera vez que bajé por el tubo no sabía muy bien cómo iba el tema, llevaba un casco que me había dejado un amigo y nada más empezar se me empañó la pantalla y no veía nada. No podía ver las curvas y volqué en la quinta o la sexta. Después le quité la pantalla al casco, me dejaron unas gafas de esquí y volví a subir.

«En el bobsleigh adaptado, salimos desde la posición de sentados y hay una máquina que nos empuja. Bajamos encintados para que al descender la inercia no nos introduzca en el trineo»

-¿Qué diferencias hay entre el bobsleigh y el parabosleigh?
-Respecto a la conducción del bobs -como también se denomina al trineo en el que se desciende- no hay ninguna porque los mandos son los mismos. El bobsleigh normal es de dos o de cuatro personas, ellos o ellas salen de pie y se suben al bobs mientras que el adaptado es individual, salimos desde la posición de sentados y hay una máquina que nos empuja. Nosotros bajamos encintados para que al descender la inercia no nos introduzca en el trineo, mientras que los de dos y cuatro participantes tienen unas pedalinas para apoyar los pies.
En nuestro caso la competición es mixta y tampoco hay diferentes categorías según grado de discapacidad. El bobs pesa alrededor de 195 kilos y se cuentan hasta 100 kilos para el atleta y los pesos complementarios. Por ejemplo, hay una atleta noruega que pesa 40 kilos y ella puede poner hasta 60 kilos de lastre para poder salir en las mismas condiciones. Sales con la misma velocidad y el mismo peso, lo que influye ya es la conducción del piloto.

-Es un deporte caro… ¿Cómo te las arreglas para poder competir?
-En el caso del adaptado, los bobs son de la Federación Internacional, que tiene veinticuatro en Europa y doce en América. Nosotros no tendríamos posibilidades de comprar uno. En el deporte no adaptado cada país se lleva sus trineos, aunque ahí hay muchas diferencias porque, por ejemplo, en Alemania se los hace la casa BMW y en Italia, Ferrari, y son cosas que no tienen precio.

Israel Blanco Amorín, deportista de parabobsleigh
Israel Blanco, de pie,  con su bronce obtenido en Lake Placid, en la entrega de premios el pasado mes de febrero / Foto: Girts Kehris

En mi caso, hasta hace poco la Federación Española me pagaba la inscripción a la carrera que son 300 euros y los viajes me los pagaba yo. Así que cuando tenía dinero iba y cuando no, me quedaba en casa. El año pasado, la Federación ya me pagó el viaje a EEUU para competir en el Mundial y este año me ha pagado todas las carreras de Copa del Mundo. En este aspecto no me quejo, se mejoró mucho.

A Noruega he ido dos veces con mi coche, haciendo paradas por el camino porque son doce horas de viaje y la verdad es que es una odisea. Ahora voy en avión y cuando llego tengo un coche de alquiler y un hotel cercano a la pista, no como antes que los buscaba yo y a veces lo encontraba a una hora de la pista.

-En el caso de los atletas españoles tenéis otra dificultad añadida: que España no cuenta con una pista de bobsleigh. ¿Cómo os las arregláis para entrenar?
-Las pistas más cercanas están en Igls en Austria o Sankt Moritz en Suiza. Yo entreno cuando voy a las competiciones porque tres días antes tienes entrenamientos oficiales en los que puedes realizar tres bajadas por día. En otras competiciones también puedes ir tres o cuatro o días antes, pero te pagas tú las bajadas.

En agosto, el comité paralímpico se reunirá de nuevo para ver si el bobsleigh es deporte paralímpico. Si entra en el programa imagino que el Comité español nos dará más ayudas y a lo mejor podemos salir a entrenar fuera durante más tiempo. Pero todo depende de que entre: la última vez no se cumplían todos los requisitos necesarios -atletas de más de 12 países y atletas de más de 3 continentes-. Este año sí se cumplen, con lo cual entiendo que entrará en el programa paralímpico. Además, la Federación Internacional ha metido bastante dinero para que este deporte salga adelante.

Israel Blanco Amorín, deportista de parabobsleigh
Descenso en Lake Placid, EEUU / Foto: Girts Kehris

-¿Es un deporte tan arriesgado como se aprecia por televisión?
-Parece más peligroso de lo que es. Algunos hemos volcado y hemos tenido algún accidente, de hecho, el año pasado en el Mundial rompí el casco y acabé en el hospital, pero también son peligrosas las motos o incluso el ciclismo. Son deportes en los que hay que tener un respeto y lo primero son las normas de seguridad. En la última prueba de Lake Placid se suspendió la segunda bajada porque una chica tuvo un accidente y se la llevó la ambulancia, y al no haber una segunda ambulancia en la pista no se pudo continuar.

-¿Qué se siente al volver a sentarse en el trineo tras haber tenido un accidente?
-El año pasado volqué en Lake Placid que es la pista más difícil en la que nosotros competimos, es bastante dura. Tuve una contusión y fui al hospital donde me hicieron pruebas. Cuando al día siguiente me subí al bobsleigh, mientras esperaba a que me metiesen en la pista para lanzarme pensaba de todo, la verdad es que lo pasas muy mal. Una vez que te empujan ya te olvidas y te centras en la pista, pero después de tener un accidente fuerte esos momentos previos son un horror.

“Este deporte parece más peligroso de lo que es, pero también son peligrosas las motos o incluso el ciclismo. Son deportes en los que hay que tener un respeto y lo primero son las normas de seguridad”

-¿Qué sensaciones te dejó la última Copa del Mundo?
-La Copa del Mundo es como una liga de diez carreras y para lo que he podido entrenar tengo que estar contento porque volví con medallas, pero me hubiera gustado quedar más arriba en la general, que fui octavo.

Las pruebas de Noruega y Alemania no me salieron bien. La de Noruega es una pista que me gusta, el año pasado había quedado segundo y tercero pero este año no fue bien. La de Alemania la odio con toda mi alma. Es la cuarta vez que voy y siempre pasa algo, me gustaría estar allí durante dos o tres semanas, hacer varias bajadas de continuo hasta poder arreglarlo.

-¿El bobsleigh requiere alguna preparación física determinada?
-No, porque al final lo que necesitas son tus manos y tu mente. Hay gente en silla de ruedas, algunos con discapacidad severa que también lo practican. Lo que sí requiere es fortaleza mental y mucha concentración. Tras ocurrir un accidente gordo he visto a gente llorar en el vestuario que decía que no bajaba, sobre todo los que son nuevos en esto. Los que tenemos experiencia ya lo llevamos mejor.

“Cuando tienes un accidente grave y vuelves a subirte al bobsleigh lo pasas muy mal, pero una vez que te empujan, te olvidas de todo y te centras en la pista”

-Como ocurre en los circuitos de Fórmula 1 ¿es importante estudiar la pista y sus características?
-Sí, si no es así no te dejan bajar. Tienes que saber el circuito de memoria, para eso se hace el trackwalk, que es caminar por la pista e ir viendo todas las curvas. Antes de descender, si cierro los ojos sé perfectamente las curvas que voy a tomar y cómo tomarlas.

-¿Cuál es la primera dificultad que te encuentras?
-Cuando pasan seis o siete meses sin bajar, la primera vez que lo haces tienes la sensación de tener el campo de visión cerrado, algo similar a lo que pueden experimentar los caballos con orejeras. Se trata de adaptar los ojos a la velocidad. Al principio solo ves la curva y poco más, según vas realizando bajadas vas ampliando el campo y puedes ir detectando más cosas, como la presencia de algún fotógrafo o entrenador.

Israel Blanco Amorín, deportista de parabobsleigh
Israel Blanco en la pista Lake Placid, EEUU / Foto: Girts Kehris

-Tenías veintiún años cuanto tuviste un accidente laboral por el cual te amputaron una pierna y te quedaron secuelas en un brazo. ¿Cómo se recupera uno de un trance como este?
-Fue un accidente gordo, me amputaron la pierna izquierda después de nueve operaciones, el brazo casi me lo amputan entero y en la pierna derecha me faltan la mayoría de las falanges. Te recuperas echándole narices, no te queda otra. Dependiendo de cada persona tardas más o tardas menos, pero es que no hay otra solución más que salir adelante.

-Tras una situación como esta ¿qué pasos hay que dar para engancharse al tren del deporte paralímpico?
-Lo primero es asumir lo que te ha pasado. Siempre es más fácil si tienes el apoyo de tu familia y de tus amigos, y en ese aspecto yo no tengo queja ninguna. Si ya has hecho deporte antes será más fácil la adaptación, puedes probar distintas disciplinas deportivas para ver cuál te gusta más a ti y cuál se adapta al tiempo que tienes. Luego ya está el reto personal de ir venciendo limitaciones.

“El deporte es fundamental, sobre todo para los niños”

-¿La actividad física actúa como una especie de salvavidas en estas ocasiones?
-Sí, además en mi caso mis amigos son todos aficionados al balonmano o a otros deportes. Además de que sienta bien practicarlo también es importante por la gente que conoces y los valores que aporta de compañerismo, de solidaridad. El deporte es fundamental, sobre todo para los niños.

-¿España reconoce suficientemente al deporte adaptado?
-Poco a poco vamos aproximándonos al que no es adaptado, pero todavía queda mucho. No ves pruebas de este tipo en la televisión porque no las ponen, pero es verdad que ha cambiado mucho desde los últimos quince años. Antes estábamos apartados para que no molestásemos y había una única Federación, ahora cada deporte adaptado depende de la suya. Poco a poco se va normalizando.

-En Asturias ¿crece también ese reconocimiento?
-Sí, falta sobre todo conseguir que haya más chicas que hagan deporte adaptado, porque si ya resulta difícil para los chicos para las mujeres todavía es más complicado.

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