Algunos ayuntamientos han tenido que cambiar las ordenanzas para evitar que se esparzan cenizas de difuntos por cualquier parte, aunque quizá la prevención tenga que ver con que después de los polvillos la gente tira las urnas y eso ya contamina más. Las urnas funerarias, quiero decir, que las otras no originan polución en sí mismas, sino sus agentes. En la campaña electoral que volvemos a sufrir, un partido de cuyo nombre acordarme no quiero culpa de todos los males patrios a los inmigrantes; dicen que se ríen de las leyes y se llevan nuestros dineros. No les falta razón: Messi, Ronaldo y otros sacan de aquí los euros que no nos sobran y delinquen defraudando a Hacienda, sin que cumplan las penas de cárcel.
(Cuando estaba redactando este párrafo me avisan que ese partido no se refiere a estos señores, ¡pues vaya!) Hay mucho cinismo en estas apreciaciones sobre inmigrantes; no dejamos pasar a los pobres que vienen en patera a trabajar pero abrimos las puertas de par en par a los que llegan en yate. Mariano Rajoy elevó las vallas de Melilla a la par que regalaba la nacionalidad a quien comprara un chalé en Marbella. Le podría contar las largas colas que cada mañana se ven en la Oficina de Inmigración en Oviedo; no porque haya muchos, sino porque atienden poco. Recientemente un atleta de origen magrebí que gana todas las carreras de Asturias se quejaba de que lleva tres años sin conseguir solucionar sus papeles cuando a un tal Ansu Fati, futbolista del Barça, le dieron la nacionalidad en quince días y ya ha debutado con una selección nacional.
Hay que escuchar a África. Apenas empezado este verano tan prolongado, participamos con la Tertulia Encuentros de Langreo en la presentación del libro “Revelaciones”, de Prince Kenendy Iyoha, un extenso recorrido por la historia del continente negro y la narración de su experiencia como inmigrante. Libro denso, pero interesante. Haciendo honor al tono habitual de esta página, hablemos de erratas: cuenta, en la página 198, el nigeriano Prince, que llegados a Pola de Siero, un chef amable les explica las características de la cocina española, “hay platos que se pueden encontrar en todo el país; uno de ellos es la tortilla, que es un amuleto hecho con patatas y huevos, fácil de preparar”. Ni editor ni autor saben explicar esto del amuleto.
Ya que hemos citado más arriba a un balompédico guineano, no podemos pasar página sin señalar alguna metedura de pata deportiva. Se alegraba un comentarista de la felicitación, con prueba fotográfica incluida, del equipo de fútbol de Las Palmas al de Fuenlabrada por cómo había quedado la caseta, en perfecto estado de revista tras ducharse, cosa que no suele suceder entre estos señoritos. Decía el locutor que “habían dejado el vestuario impóluto”.
Realmente, si uno visita hogar ajeno debe dejarlo impoluto; dificultad que habrá tenido Rafa Nadal, aquejado de problemas estomacales en su partido contra Tsonga en París. En casa nos reímos, “¡claro, la fartura de la boda!” Aumentó el jolgorio cuando la comentarista de TVE afirmó, toda seria, que “había hecho de tripas corazón”.
De lo que por allí vimos iremos informando sucesivamente; de momento señalar la observación de una tienda, mejor dicho, casi un complejo de varias unidades en la calle Wozna de Poznan próxima a Stary Rinek, (o sea la Plaza Mayor). Allí se encuentra uno con el escaparate de los vestidos de viuda, convenientemente teñidos de luto, junto a velas y otros adornos fúnebres; inmediatamente a continuación la oficina, y después una amplia cristalera permite ver los que los modernos llaman “show room”, -o sea la sala de exposiciones-, con todos los modelos de ataúdes, para que en su paseo dominical pueda ir viendo los estilos más de moda o clásicos, según su gusto. No he preguntado si se pueden probar.
Notas bastante necesarias:
(1). Retiñir. Verbo aprendido de Quevedo. “retinnire=resonar”
(2). Foto difundida por Faemino&Cansado de la que hemos tachado el nombre de la titular para que no nos demande por la Ley de Protección de Datos.