Esgrima antigua: espadachines en Asturias

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Pelayo Mejido, presidente y director de la Escuela Asturiana de Esgrima Antigua, en una exhibición de esgrima antigua
Pelayo Mejido, presidente y director de la Escuela Asturiana de Esgrima Antigua, en una exhibición / Foto: Kalendas Producciones
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La pasión por la espada ha llevado a Pelayo Mejido a crear la primera escuela asturiana de esgrima antigua, un arte marcial que, aunque de reciente factura, hunde sus raíces en la historia.

No hay nada mejor que trabajar en lo que a uno le gusta, sobre todo cuando da sentido a tus sueños infantiles, y el ovetense, desde muy pequeño, ya sentía fascinación por las espadas. Su interés le llevó a estudiar historia en la Universidad de Oviedo y a conocer artes marciales como el aikido, el kenjutsu o el kendo y la esgrima deportiva. Cuando descubrió que existía una esgrima diferente, que reproducía con fidelidad los conocimientos de épocas anteriores, decidió reorientar su trayectoria profesional. Le sedujo la visión del Maestro de Armas Alberto Bomprezzi que entiende la esgrima histórica o antigua, es decir el acto de luchar o de divertirse con espadas, desde una perspectiva marcial, como una forma de arte y no como deporte. Por eso, desde hace ocho años, todo ese conocimiento se ha implantado en Asturias a través de la Escuela Asturiana de Esgrima Antigua, que preside y dirige Pelayo Mejido Díaz.

-¿Cuándo y por qué nació la esgrima histórica?
-Esta práctica se inició a finales de los años 90 y principios del 2000. Es una práctica totalmente moderna aunque se llame antigua. La gente que practicaba la esgrima deportiva se fue dando cuenta que, al ir desarrollándose la normativa para poder competir y al ir evolucionando las espadas para el fin deportivo, la esgrima cada vez tenía menos que ver con la realidad histórica. Hubo gente que propuso volver al origen y por eso ahora existen estas dos vertientes.

Componentes de la Escuela Asturiana de Esgrima Antigua en el Cometcon de Gijón
Componentes de la Escuela en el Cometcon de Gijón / Foto: E.A. de Esgrima Antigua

-Se trata de un arte marcial, pero en este caso no llega de Oriente ¿de dónde proviene?
-La mayor parte de la gente que empieza se sorprende porque al referirnos a un arte marcial se suele pensar en algo de origen japonés o chino, no en algo europeo. Normalmente, se asocia la figura del samurái con alguien con conocimientos muy complejos de la lucha, mientras que al caballero medieval o a las versiones más bárbaras tipo vikingo se les tiene por alguien sin conocimientos. Nosotros utilizamos el sistema de la Verdadera Destreza que es como se llamaba la esgrima española del Siglo de Oro, la época de Cervantes y Lope de Vega. Y en realidad nuestros sistemas, que reconstruyen los utilizados en la Edad Media, tienen su base en las matemáticas, la física, la geometría y la trigonometría. Vamos a conceptos bastante complejos con sistemas teóricos bastante estructurados que la gente no se suele esperar cuando empieza. Como todo arte marcial, lleva años de práctica.

-¿A qué perfil de gente le engancha este modalidad de esgrima?
-La verdad es que a mucha gente, hay muchos perfiles, aunque siempre se repiten ciertos patrones. Suele ser gente aficionada a las espadas en general, algunos porque les interesa la historia, a otros les gusta el cine de aventuras o de fantasía, o también aficionados a juegos de roll. Tenemos un espectro generacional bastante amplio; la gente más mayor está por las películas de Errol Flynn o de los mosqueteros, luego hay otra generación que es de La Guerra de las Galaxias o de El Señor de los Anillos, cada uno en función de lo que le marcó en su infancia. Un arte marcial se basa en la autodefensa y hoy día, como no vamos con espadas por la calle, esto tiene un aire romántico que nos vuelve niños cuando cogemos la espada.

“La espada ante todo es un símbolo de ser un caballero, de estatus, de protección del débil. Es un símbolo de honor y de esa forma de luchar por un ideal, y esto, al mismo tiempo que te vuelve niño, te da este código de honor y valentía”

-¿Cuál es el equipo básico que se utiliza?
-Lo principal y característico es la careta o máscara de esgrima, la misma que se utiliza en la deportiva, solo que nosotros utilizamos la que se usa en alta competición porque ofrece más protección.
Luego usamos una chaquetilla que es acolchada y más resistente que la que se utiliza en la esgrima deportiva. Como pertenecemos a la Asociación Española de Esgrima Antigua, la nuestra es de color blanco, y de cintura para abajo vamos de negro. También llevamos coderas y rodilleras, y luego según la espada elegida usamos unos guantes u otros. Para la espada ropera basta con unos guantes de cuero normales porque la mano va más protegida, pero con las espadas medievales los guantes son más gordos.

-¿Qué tiene la espada como arma que no tiene un arma de fuego y que la hace tan atractiva?
-La espada ante todo es un símbolo. Es el símbolo de ser un caballero, de estatus, de protección del débil. En el imaginario popular ha tenido un calado muy importante. Es un símbolo de honor y de esa forma de luchar por un ideal, y esto, al mismo tiempo que te vuelve niño, te da este código de honor y valentía.
En la Edad Media estaba reservada a la nobleza, y ahora esa nobleza interior de buscar mejorar y ser un buen ejemplo para la comunidad es lo que suele llevar a la espada.
Hoy en día está fomentada, no solo por películas y libros, también por videojuegos; llama mucho la atención. Para nosotros, que somos completamente antibelicistas, es siempre un tema de autodefensa.

“Al final, con una espada en la mano aprendemos historia. A través de un objeto relativamente sencillo entendemos muchos aspectos de cómo ha ido cambiando la sociedad”

-Hay incluso espadas míticas.
-Claro, porque un fusil o un bosquete por ejemplo están más ligados a un ejército impersonal, pero la espada es de uno, es distinta de la del otro y te crea cierto apego material a esa herramienta. Al final, con una espada en la mano aprendemos historia. A través de un objeto relativamente sencillo entendemos muchos aspectos de cómo ha ido cambiando la sociedad; además de cambiar la forma de batirse, también por cuestiones sociales por ver quién podía llevar la espada y quién podía batirse en duelo.

-¿Se puede decir entonces que detrás de esta modalidad de esgrima hay valores reseñables?
-Sí, podría decirse eso, también depende cómo lo enfoque cada uno, pero de forma general, suele atraer una serie de valores y una búsqueda de conocimiento más allá de lo que es la espada en sí. Además, como arte marcial es muy similar al kárate, al judo. Los que estamos más acostumbrados a estas artes conocemos cosas como la disciplina, el no buscar competir para ganar sino para mejorar uno mismo, y toda la introspección que genera esa búsqueda de mejora personal.

-¿Es una práctica de riesgo?
-En cualquier deporte hay algo de riesgo, pero en nosotros prima la seguridad, invertimos mucho en esto y siempre anteponemos el respeto al compañero. Según el tipo de arma que llevamos utilizamos diferentes protecciones. Si son armas grandes medievales tenemos que llevar más protección que si son otras más delicadas. Las lesiones son muy escasas, no es que no existan porque las hay en cualquier cosa, pero nuestro índice es mucho más bajo que el que hay, por ejemplo, en el fútbol. A lo mejor en nuestros sesenta alumnos, hay un esguince al año, algo mínimo.

“La pasión por la espada nos une; consigue que gente de generaciones muy diferentes pueda llegar a tener muchos temas en común”

Niños de la Escuela Asturiana de Esgrima Antigua en la sala de Oviedo
Niños de la Escuela en la sala de Oviedo / Foto: E.A. de Esgrima Antigua

-He visto que los más pequeños practican con espadas de plástico.
-Sí, nosotros fuimos pioneros en la implantación de las artes marciales históricas para niños y buscamos cuáles eran las mejores opciones. A mí me tocó la labor de investigación y de ir probando distintos materiales. Las espadas, aunque tienen cierto realismo, son bastante blandas, de esta forma el niño no tiene que llevar un exceso de protecciones y no requiere un gasto grande en material. Nunca se nos ha lesionado ningún niño haciendo esgrima, si acaso calentando o jugando al pilla pilla, pero no con la esgrima.

-¿Cómo funciona la Escuela?
-Tenemos tres salas donde se hacen entrenamientos semanales, están en Oviedo, Avilés y Gijón. Para las clases nos dividimos en niños y adultos, normalmente los chavales de 13 o 14 años ya entran en el grupo de adultos. La de Oviedo es la sala más veterana y es nuestra sede central. Allí, además de las dos armas principales, la espada ropera del siglo XVII y la espada larga medieval de dos manos, también se practica con otras armas con las que sería inviable hacerlo en las otras salas. En Oviedo tenemos más disponibilidad de horarios e incluimos el sable militar, la espada curva de los piratas y la espada medieval de una mano y con broquel, que es un pequeño escudo.

-En la esgrima deportiva obtener buenos resultados en competición puede ser muy satisfactorio, ¿qué es lo que motiva de la antigua?
-La superación personal, el empezar a moverte y ver cómo puede llegar a hacerlo una persona incluso más veterana. Esto es un arte, es una forma de expresión corporal y el ver cómo a nivel biomecánico una persona es capaz de desenvolverse y moverse con el arma suele llenar. Esto no es una satisfacción tan inmediata como en la esgrima deportiva, pero por otra parte permite que más gente pueda optar a ello. Aquí lo importante es superarte a ti mismo, da igual desde que nivel empieces.

“En los últimos años ha ido tomando mucha fuerza entre las mujeres, y ahora en la escuela tenemos desde niñas a abuelas que la practican”

-Tradicionalmente, el de las armas ha sido un territorio masculino ¿hay mujeres interesadas en la esgrima histórica?
-La verdad es que siempre ha sido tradicionalmente de hombres. De hecho en la época antigua estaba prohibido que las mujeres, y también los zurdos, utilizasen las armas. En los últimos años ha ido tomando mucha fuerza entre ellas, y ahora en la escuela tenemos desde niñas a abuelas.

-¿Qué lleva a una abuela a blandir una espada?
-Las abuelas son de la época de Errol Flynn, y a veces llegan también a través de la literatura. Y como aquí no buscamos la competición si no el aprender, esto permite que una persona de 20 años con buena forma física pueda estar con una abuela sin ningún problema. La joven no va a luchar de la misma forma que lo haría con alguien de su edad, pero no impide que las dos puedan llegar a hacer bastantes cosas juntas, así que todo el mundo puede sentirse integrado.

-Al final, ¿sois como una pequeña gran familia?
-Sí, es un poco la idea. En otros lugares como Madrid o Barcelona a lo mejor es algo más impersonal, pero aquí somos cerca de sesenta e intentamos hacer muchos eventos en los que participar todos y donde nos hermanamos. La pasión por la espada nos une; consigue que gente de generaciones muy diferentes pueda llegar a tener muchos temas en común. Sin ir más lejos, hace poco estuvimos en la Cometcon de Gijón, pasamos el día juntos dando a conocer la esgrima histórica. El interés de la gente va a más pero mucha gente no sabe que existe esta práctica, por eso hacemos muchos eventos y actos públicos.

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