Pablo Texón Castañón: “La poesía más profunda es una rara avis que no concuerda con los tiempos que vivimos”

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Pablo Texón Castañón, escritor
Pablo Texón Castañón / Foto: Henrique Facuriella
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El pasado mes de julio, Pablo Texón consiguió el Premio Xuan María Acebal con su poemario Cantar de ti mesma. Es la segunda vez que este asturiano une su nombre al del fallecido escritor ovetense por sus poemas en llingua asturiana.

De niño ya apuntaba maneras y era posible encontrarlo leyendo libros en los recreos. La fascinación por la poesía pudo nacer de aquella colección de poemas ‘para niños’ que encontró en la biblioteca escolar. Tal vez fue la rima y el ritmo de autores como Federico García Lorca o León Felipe los que prendieron una llama que lejos de apagarse ha crecido con los años. Por eso, este hombre de letras ha compaginado la docencia en lengua castellana y asturiana con una prolífica actividad literaria: una importante producción poética, artículos en prensa, antologías poéticas y narrativas, letras para músicos asturianos…

Los dos premios Xuan María Acebal, de 2018 y 2021, se añaden al Nené Losada de 2005 y al Teodoro Cuesta de 2007 de este allerano de Felechosa, que ha hecho de sus raíces una noble causa por la llingua.

Cantar de ti mesma es el poemario premiado recientemente por la Consejería de Cultura y Política Llinguística, ¿qué ha significado para ti esta obra?
-Como bien sabes, nació a raíz del fallecimiento de mi madre y fue una especie de terapia, de cura, y una manera de recordarla. Ella por su forma de ser querría probablemente un recuerdo alegre y nada grandilocuente, algo poco grave y más humorístico, por eso lo que hice fue adoptar una impostura, como refleja uno de mis alter ego en el poemario que es el Joker. Lo que hice fue de manera un poco artificial pintar en una cara una sonrisa para esconder el dolor y la pena. Es un homenaje a como yo creo que ella querría que fuera esto y todo se tiñe de optimismo, de vitalidad, y como dice uno de los poemas, de celebración con la idea de celebración de Walt Whitman. Es como trasladar su famoso poema Canto a ti mismo a la figura de mi madre.

-¿La impostura y la alegría son entonces herencia de tu madre?
-Sí, sin duda. La alegría y también la falta de grandilocuencia y saber adaptarse bien a lo concreto. Un elemento muy importante del poemario es la concreción del recuerdo y del dolor. De hecho hay un poema que se titula Método inductivo que empieza diciendo: “querete fo, al menos, saber facete concreta”. Y a partir de ahí se van intercalando cosas concretas suyas, como las pecas que tenía en la cara, el sombrero que solía llevar los domingos, el reloj y la pulsera que usaba. Son descripciones muy al detalle de cosas concretas que hacen que se evite la abstracción conceptual y se vaya siempre al recuerdo concreto individualizador.

“La literatura es poder emocionar sin vivir la experiencia, viviéndola a través del arte de otra persona”

-¿Qué tiene Cantar de ti mesma para haber sido distinguida entre otras obras?
-Lo de los premios siempre en difícil de predecir. Tanto este poema como el anterior, con el que también gané el Acebal, no me parecen poemarios de ganar un concurso, porque son de temas un tanto arriesgados en lo emocional, en lo sentimental y también en lo formal, sobre todo este último. Así que en parte fue una sorpresa, pero al final ese riesgo temático se valoró de forma positiva. Puede que también se haya valorado que mis poemas giran en torno a una idea, acontecimiento o hecho, no son una colección inconexa. Tienen una unidad temática que se compensa o se alivia con una diversidad formal muy grande, con estilos y métricas distintas. Supongo que les habrá gustado esa unidad temática y una cierta originalidad de afrontar un tema luctuoso desde un punto de vista tan luminoso, especialmente en literatura asturiana que suele estar anclada en la nostalgia, en la pérdida dolorosa que no se recupera. Aquí esta pérdida se asume como natural y se intenta caminar hacia delante.

Allumamientu, poemario de Pablo Texón Castañón-Tu hija, cuando todavía no había nacido, inspiró tu obra Allumamientu; tu madre esta obra premiada, tus abuelos en otro sentido. ¿Los lazos familiares son hilos conductores en tu trayectoria literaria?
-Sí, cuando empecé a escribir era bastante radical a la hora de separar la voz poética de la persona, del ser humano que escribe. Lo que pasa es que he tenido una evolución, tanto literaria como personal, y al final te influye tantísimo tu propia vida sentimental que se acaba colando en los versos. También hay que decir que esas emociones son una excusa para escribir pero lo importante es lo estético, lo literario y la emoción que puedas transmitir de forma universal. Con Allumamientu recibí muchas muestras de cariño de personas que se emocionaron sin ser padres ni madres, lo cual fue para mí un grandísimo orgullo, porque la literatura es eso: poder emocionar sin vivir la experiencia, viviéndola a través de la literatura, del arte de otra persona.

-El asturiano forjó un lazo especial con tu abuela, ¿cómo era esa conexión?
-Mi abuela paterna era una persona muy muy inteligente, aunque no pudo estudiar, y cuando pienso en ella veo que era genial. Tenía de manera extraña mucho orgullo por el asturiano, especialmente por la variante de Felechosa y siempre me ponía con ella a practicar sobre todo la «l.l» que es un sonido peculiar de esa zona y de otras de Asturias. En el colegio cuando decía el abecedario “x, y, z” yo siempre añadía la «l.l» al final… Tenía en mi cabeza que era un fonema que tenía que existir, mi abuela me inculcó ese amor por lo que ella hablaba.

-¿Tu abuelo también influyó en tu asturianismo?
-Aunque suene idealizador, mi abuelo paterno representa lo que fue Asturias porque era minero y madreñero. Trabajaba en la mina, hacía madreñas y en sus vacaciones iba a León a Castilla a segar; era una especie de esclavo. Tenía adoración por los nietos aunque le costaba expresarlo con palabras. Era muy sensible pero muy poco hablador, poco dado a expresar sus emociones y solo lo hacía cuando iba a vernos al Festival que hacíamos en el colegio, entonces no paraba de llorar. Realmente fue una grandísima persona.
Mi abuelo materno era piloto de aviones y vivió en Nueva York mucho tiempo y mi abuela materna era muy glamurosa; vivían en Sanxenxo, la tierra de mi abuela y eran como una pareja muy de cine. Siempre hubo una gran dicotomía y un gran elemento complementario con mi familia materna. Me encanta esa duplicidad de orígenes.

“La inspiración puede ser una parte, no la más importante, sin duda. En mi caso, más bien suele ser un golpe vital que me empuja hacia un tipo de estado mental”

-Las emociones pueden inspirar y ser un primer paso, pero ¿qué viene después de la inspiración?
-Supongo que esto dependerá de cada uno; en mi caso soy un obseso de la corrección lingüística y también del pulir estilísticamente los textos, que acaban reducidos a lo esencial, sin que sobre ninguna palabra. Prefiero que cada palabra esté ahí con algún sentido o significado y eliminar todo aquello que pueda ser más superficial.
La inspiración puede ser una parte, no la más importante, sin duda. En mi caso, más bien suele ser un golpe vital que me empuja hacia un tipo de estado mental, pero no es una cosa concreta. A partir de ahí llega el trabajo de artesano, para pulir y darle al texto mil millones de vueltas hasta que quede como yo quiero.

-¿Qué aporta la poesía a tu vida?
-Supongo que es una forma de conceptualizar unos sentimientos muy abstractos y de esa forma ordenarlos y entenderlos un poco mejor; consigues de alguna manera atrapar lo que está en tu alma durante un tiempo y transformarlo en palabras. En esa transformación creo que se pierden matices pero por lo menos consigues encerrar en unas hojas cosas que te pasan, que sientes; si son negativas, de alguna forma consigues sacarlas fuera y esto tiene un poder curador que va más allá de publicar o no. Cualquiera que consiga trasladar esas emociones a palabras en ese proceso habrá disfrutado y se habrá curado un poco, cualquiera puede tener esa experiencia exhortizadora.

-A través de tus textos ¿has obtenido una imagen diferente de ti mismo?
-Sí que resulta bastante interesante leer textos antiguos, por ejemplo de hace quince años, en ocasiones no me reconozco con el estilo literario y en ocasiones tampoco a la persona. Son quince años en los que hay una transformación personal y vital muy grande y es muy interesante como testimonio. Es cierto que a la hora de escribir uno asume un yo poético que no tiene que coincidir con tus pensamientos como ser humano, pero siempre se cuela mucho de ti. Asusta cómo puedes cambiar en menos de dos décadas.
También recuerdo que cuando tenía diez años metí en una caja fuerte una autodescripción, era muy naif, entrañable y muy infantil. La recuerdo pero me lo guardo, no lo voy a declarar.

Distintos poemarios de Pablo Texón Castañón

-¿Qué es escribir para ti? ¿Tal vez una necesidad, una terapia, una consecuencia natural de expresarse…?
-Siempre dije que escribir es bastante doloroso emocionalmente porque tienes que rebuscar en muchas cosas profundas y, al menos en mi caso, también es duro el proceso de pulir, de corregir porque lo hago millones de veces, aunque con el tiempo le cogí el gusto y cada vez me gusta más ese trabajo de orfebrería. En el fondo es una dulce condena.

-En comparación con otros, la poesía siempre ha sido un género incomprendido. Ahora que corren tiempos de redes sociales, en los que prima la inmediatez en detrimento de la profundidad ¿lo tiene todavía más difícil?
-Yo haría una pequeña distinción. Creo que la poesía más profunda o más compleja es absolutamente contracultural, una rara avis que no concuerda mucho con los tiempos que vivimos, pero al mismo tiempo, como ahora todo es tan inmediato y hay tendencia a lo breve, sí que hay cierto tipo de poesía que está triunfando. Es una poesía que sea fácilmente tuiteable, que se pueda poner en Instagram, en ocasiones de una calidad baja. Si hablamos de una poesía de calidad y profunda, efectivamente está un poco arrinconada por la forma en cómo vivimos hoy en día.

“Siempre dije que escribir es bastante doloroso emocionalmente porque tienes que rebuscar en muchas cosas profundas”

-Te hubiera gustado ser músico pero comprobaste que lo tuyo no era tocar un instrumento, así que te decantaste por hacer letras para canciones. ¿Cómo fue la primera vez y cómo ha de ser la conjunción con los músicos?
-La verdad es que intenté tocar, pero fui llamado para otras cosas. Más allá de la pericia instrumental, siempre fui muy seguidor de la música y pude ir a muchísimos conciertos de los 90. Tuve la suerte de que mi llegada a la música fue por petición de cada uno de los músicos con los que trabajé, y si te lo piden es porque tú les gustas y ellos te gustan a ti. Me gusta que una letra sea hecha para el músico y me adapto un poco a su estilo, su tema, su métrica… No tiene nada que ver, por ejemplo, lo que escribo para Dixebra que lo que hago para Silvia Quesada.
Una experiencia un poco distinta fue la del disco Dobleces, de Alfredo González. Normalmente me pasan una melodía y yo hago la música, pero en este caso, nos juntamos durante meses para sacar conjuntamente melodías y letras; fue una experiencia muy buena. Ahora, tengo la suerte de poder trabajar con Nacho Vegas, una persona que admiro muchísimo. Siempre he sido muy fan de él y de Manta Ray; estoy muy contento porque en su nuevo disco saldrán un par de letras mías.

-Poder cantar tus propias letras debe ser una experiencia muy bonita.
-Sí, la verdad es que sí. La poesía es algo muy individual a la hora de crearla y a la hora de recibirla y esto, de repente, la convierte en algo popular, coreable, colectiva; esto me maravilla, me parece increíble. Por eso siempre quise ser músico, porque tienes una relación mucho más cercana con el público. Hay una catarsis colectiva que es mucho más difícil de conseguir con la poesía, excepto en algún recital, pero para lo cual has de tener condiciones adecuadas y suele ser muy difícil.

“Mi llegada a la música fue por petición de cada uno de los músicos con los que trabajé, y si te lo piden es porque tú les gustas y ellos te gustan a ti”

-¿Qué es para Pablo Texón ser asturianista?
-Pues no lo sé. No es mejor ni peor nacer aquí que en otro sitio, pero no hay porque renegar de lo que te rodea: una cultura, un idioma en absoluto más importante o mejor que otros, pero es el que me tocó y parece lógico que intente preservarlo y estudiarlo.

-Tú mismo has comentado que venías equipado de serie con el asturiano por el tiempo que pasaste en Felechosa con tus abuelos, pero en un momento determinado, ya adulto, tomas una decisión y haces un compromiso con la llingua.
-Cuando empecé a escribir sentía que le debía algo a Felechosa y, aunque siempre viví en Oviedo, me decidí a ponerlo como mi lugar de nacimiento porque considero que vengo de allí. Pasaba todos mis días libres en Felechosa, tanto en verano como en fines de semana, y además estudiaba en el colegio de Morcín, donde mis padres daban clase. Entonces no tenía muy claro si sabía o no asturiano porque nunca lo tuve como asignatura. Fue después de acabar la carrera de Filología que hice el curso de Especialista universitario en Filoloxía asturiana, y ahí me di cuenta de todo lo que sabía, que era muchísimo. Hasta los veinticuatro años no tuve ni una sola clase de asturiano, así que fue un proceso casi de anagnórisis, de descubrir que tenía un idioma en la cabeza y no lo sabía. A partir de ahí, efectivamente, una cosa es el idioma y otra su defensa.

-Para muchos músicos y escritores elegir la llingua como medio de expresión no es precisamente una ventaja en lo comercial, sino más bien una devoción. ¿En tu caso es así?
-Sí, realmente estoy orgulloso de escribir en asturiano, no me arrepiento en absoluto y no estoy de acuerdo con los que creen que esto es una ventaja y que hay un interés personal. Se supone que con un idioma con más hablantes, el que tenga calidad tendrá más difusión, así que pensar en términos mezquinos es de mediocres. No creo que escribir en asturiano me suponga ningún tipo de ventaja, lo digo para contradecir ciertas teorías que hay por ahí. De hecho, hace quince años saqué mi plaza de profesor de lengua española porque no existía la de asturiano. El asturiano siempre fue una devoción pero nunca una cosa útil vitalmente, y no me arrepiento, es una decisión que volvería a tomar.

“Estoy orgulloso de escribir en asturiano, no me arrepiento en absoluto y no estoy de acuerdo con los que creen que esto es una ventaja y que hay un interés personal”

-Empezaste como becario y ahora eres miembro de la Academia de la Llingua Asturiana. ¿Qué supone para ti?
-Es un honor, es un orgullo y me gusta formar parte. Como dices, empecé siendo becario, luego seguí dando cursos de verano y sinceramente nada cambia en mi día a día o en mi percepción de las cosas.

-En tu discurso inaugural como miembro de la Academia de la Llingua dijiste que ‘el amor siempre gana’. ¿En qué medida lo has ido descubriendo?
-Visto desde fuera tenía algo de miedo porque esto pudiera sonar un poco naif, ya que realmente en la vida las cosas hay que lucharlas. Pero no se puede olvidar el componente humano y cuantos más géneros vas teniendo al final ves la importancia de cosas tan básicas como el amor, el amor familiar, de pareja, social si me apuras, y en relación a lo anterior hay un montón de personas que dedicaron su vida a defender el asturiano y realmente en contra de sus propios intereses personales. En ese sentido solo el amor a tu pasado, a tu tierra puede justificar esos sacrificios que muchísima gente está haciendo. Y a nivel personal también, creo que el amor al fin y al cabo es lo que nos salva.

-Las instituciones se construyen para obtener unos objetivos pero a veces no se mantienen cercanas a la población que representan. ¿Cómo lo vive la Academia?
-Si de mí dependiera, claramente uno de los objetivos principales sería ese: el que exista una conexión muy fluida y que no olvidemos que nos debemos a los hablantes de asturiano. Esto no es una crítica porque creo que la hay, pero me parece importantísimo que nunca nos olvidemos de sus hablantes, de sus opiniones y maneras de ver las cosas.

“Hay un montón de personas que dedicaron su vida a defender el asturiano y realmente en contra de sus propios intereses personales. En ese sentido, solo el amor a tu pasado, a tu tierra puede justificar esos sacrificios que muchísima gente está haciendo”

-La lucha por la oficialidad genera rechazo en algún sector de hablantes de asturiano ¿falta explicar mejor las cosas, conseguir más consenso?
-Sí que resulta paradójico que algunos hablantes de asturiano no estén a favor de la oficialidad aunque es algo que ocurre en cualquier parte del mundo que se dé una situación de diglosia, no es algo especial de aquí. Y efectivamente esa tarea de pedagogía es importantísima. Se lleva haciendo desde hace unos 40 años y muy bien, pero es una tarea que nunca finaliza. Incluso si se consigue la oficialidad, hay que continuar explicando a la gente que solo se trata de preservar los derechos de una serie de hablantes y no de imponer nada a nadie, todo lo contrario.

-Los idiomas están vivos y la sociedad los acompaña en el transcurso del tiempo, ¿cómo está creciendo el asturiano?
-Si hablamos de las generaciones jóvenes, creo que en cuanto a conciencia socio lingüística están muy avanzadas, pero no se puede negar que en las generaciones más jóvenes de tipo urbano el idioma se está perdiendo de manera dramática. Cada vez hay más respaldo social y cada vez hay menos hablantes como idioma materno, es una situación especialmente complicada.

-¿Tienes por delante algún proyecto que te ilusione?
-Ahora mismo las dos canciones con Nacho Vegas. También tengo un proyecto que saldrá antes de final de año, el libro Proust n’El Monte Alende. Cincuenta pieces de prosa miscelánea que reúne cincuenta textos de prosa: microrrelatos, relatos convencionales, artículos de prosa poética y más cosas. Cada texto lleva una especie de explicación de donde surgió, alguna anécdota, etc., la segunda parte se convierte en algo así como un diario. Aun siendo prosa, hay mucho de exposición de mi yo en esta publicación.


LLITERATURA UNIVERSAL

Alcuentro, ensin buscalo,
y, especialmente, ensin querelo
un papel de to
—una llista de la compra,
una carta, el reversu
escritu d’una semeya—
y reconozo
milímetru
a
milímetru
cada trazu, cada viraxe
de cada grafía.
Podría reescribir l’abecedariu
a la to manera, al to intresferible
xeitu, reescribir lo tallao,
lo inerte.
Y porque te pertenez,
dicísmoslo asina: la to lletra,
la to lletra que t’individualiza,
que te revive,
que te sobrevive,
y porque te pertenez paez
que la dexaras equí en prenda
—postrer llatíu de vida—
y porque te pertenez
podemos convertir la caligrafía
en Lliteratura Universal.

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