Pablo Rodríguez Calzado. Un poeta en Madrid

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Pablo Rodríguez Calzado,
Pablo Rodríguez Calzado, "juntador de palabras" / Fotos cedidas por Pablo R.C.
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“Madrid, color y dolores” es el título del primer libro de este poeta asturiano que decidió irse a vivir a Madrid con el sueño de encontrar en la capital mil historias que contar en forma de verso.
El año que viene verá la luz “Romancero Asturiano”, un libro inspirado en el Romancero Gitano de García Lorca pero que hundirá sus raíces en la cultura y mitología asturiana.

A Pablo Rodríguez Calzado le “mola mucho ser camarero”. Es un mirador privilegiado para un poeta de las cosas cotidianas. La reponedora del supermercado, el inmigrante que pasea por Tirso de Molina, el taxista, los balcones de Lavapiés… Todo es inspiración para este chico de provincias que bebe de los clásicos de todos los tiempos, desde Góngora hasta Pablo Und Destruktion. Se define a sí mismo como un juntador de palabras, lo de poeta le resulta un tanto pretencioso y en Instagram (@pablo_rodriguez_calzado) acompaña esas palabras con fotografías que refuerzan el poder de su mensaje.

-¿Cómo acaba un asturiano en Madrid?
-Me vine a Madrid siempre con esa cultura de los cantautores en mente. Serrat, Sabina, Silvio Rodríguez y también la poesía de Miguel Hernández, Lorca o Machado. Igual no es lo más contemporáneo en cuanto a la estructura porque tiene una métrica, pero tenía claro que quería escribir poesía como la que a mí me gustaba leer. Lo tuve muy fácil porque mi hermano Pelayo se vino a Madrid hace muchos años. Él estudió historia del arte y se dedica al mundo del teatro, con lo cual ya tenía algo a mi favor. Además, siempre tuve esa pasión por Madrid. La percibía como más pueblo y otros lugares como Barcelona los veía como demasiado europeos para mí. Había vivido en Londres y acabé harto. Cuando llegué es cierto que tenía muchos prejuicios, pero llevo aquí once años así que imagínate.

Madrid, color y dolores, primer libro de Pablo Rodríguez Calzado

-¿Algún planteamiento de volver a Asturias?
-Ahora mismo no me veo viviendo ahí. Soy muy friki de mi tierra, pero una cosa que me parece maravillosa de Asturias pero que a la vez la cargo como una losa, es el clima.

-¿Qué le debes a la poesía?
-Todo. Mi felicidad y mi vida. Me desarrollo solo pensando en ella. Igual soy un poco obsesivo, pero no tengo ni ganas de salir de aquí. Como mucho me voy de vacaciones de Malasaña a Lavapiés y de ahí a Vallecas. Es mi despertarme por la mañana y mi acostarme por la noche. No concibo mi vida sin ella y como ya he leído a los que me gustan, me ha enganchado. Podría vivir un día sin ella si no me quedan más narices, pero lo consideraría un día sin haber hecho algo productivo y eso me hace sentir mal. Así que, como son libros, los tengo a mano y me los puedo llevar a cualquier lado, me da seguridad y no me privo de ello.

“Podría vivir un día sin la poesía si no me quedan más narices, pero lo consideraría un día sin haber hecho algo productivo y eso me hace sentir mal”

-¿A qué se dedica un “juntador de palabras”?
-Lo de la poesía está muy democratizado y sin una perspectiva excesivamente intelectual o racional. El término se ha devaluado, lo cual no quiere decir que se haga mejor o peor poesía, pero yo quiero ser discreto. Poner poeta o artista me parecía un poco pretencioso y lo quise bajar para ponerlo al mismo nivel que el de mecánico, camarero o médico. Por eso soy un juntador de palabras.

-Hablamos de cantautores que han marcado a una generación como Aute, Sabina, Silvio Rodríguez o Serrat. Ahora se habla de Andrés Suárez, Marwan… ¿Hay un relevo a la altura de esta gente?
-Tiene que haberlo. Lo que no sé es si, en los tiempos que corren, se dan a conocer. Yo creo que cuando cantaba Aute, no existía la sociedad de consumo y el mercado con la misma fuerza que ahora. Antes, para destacar, tenías que tener una cierta calidad literaria y ahora esto se ha ido suprimiendo por otras alternativas de consumo más rápido y que requieren menos reflexión, pero esto no quiere decir que no la haya. Yo creo que hay gente lo que pasa es que, para meterse en el mercado y poder asomar, lo tienen más jodido. A Andrés Suárez lo he visto cantar con Pablo Milanés, a Marwan lo tuve de cliente una vez y es un tipo muy majo, también está Kike González, Ismael Serrano y tenemos en nuestra tierra a dos de los mejores letristas que hay ahora en nuestro país que son Nacho Vegas y Pablo Und Destruktion. Puede que empatices más o menos con ellos, pero se lo están currando. Son gente que se lo toma muy en serio y que tiene mucho talento.

“Soy un purista prejuicioso que pensaba que las redes sociales eran una cosa más simple. Uno se cree más guay por no tener Instagram y, resulta que, si no lo hubiese tenido, tú no me habrías conocido y no estaríamos hablando ahora mismo”

-Decía Elvira Sastre que “la poesía gusta a todo el mundo, pero mucha gente no lo sabe”. ¿Estás de acuerdo?
-Totalmente. Hay mucha gente a la que le gusta, pero le requiere un poco de esfuerzo entrar. También es cierto que, una vez que empiezas, te engancha. Si se empatiza con lo que cuenta un rapero es porque gusta lo que dice y por ese mismo planteamiento también podría hacerse lo mismo con Góngora, lo que pasa es que, como hay poco tiempo libre, no es fácil llegar a casa y abrir un libro de Quevedo o de Ángel González. Es más fácil darle al play y escuchar cosas más asequibles. No es que a la gente no le guste, y claro que hay capacidad para leer de todo, lo que creo es que no se tiene tiempo.

-¿Entiendes las palabras sin una vinculación social, humana o ideológica?
-No, ¡qué va! y además te digo una cosa, todos los grandes fueron poetas políticos más o menos explícitos. El otro día me decían que Lorca no tenía compromiso y yo pensaba en el Romancero Gitano que es un libro que habla de las clases populares andaluzas, o Poeta en Nueva York que es un libro que habla del auge del capitalismo. No te digo que sea explícito, pero tiene todo el compromiso del mundo y los textos de amor también, lo que pasa que a mí me cansa mucho ese tema y por eso no lo toco. Me da mucha pereza. En mis poemas, lo que me gusta es elevar las cosas normales a categoría artística mediante el verso. Me mola mucho coger una pijada de tema y a través de la rima hacer esto.

“Si se empatiza con lo que cuenta un rapero es porque gusta lo que dice y por ese mismo planteamiento también podría hacerse lo mismo con Góngora”

Pablo Rodríguez Calzado, "juntador de palabras"-Acompañas tus poemas de una fotografía. ¿Se reparten la importancia al 50%?
-Totalmente. Eso se lo debo a mi hermano Pelayo, porque yo soy un purista prejuicioso que pensaba que las redes sociales eran una cosa más simple. Uno se cree más guay por no tener Instagram y, resulta que, si no lo hubiese tenido, tú no me habrías conocido y no estaríamos hablando ahora mismo. Él me recomendó que pusiera una imagen junto al texto y ahora me lo estoy currando de esa manera.

-¿Y qué es lo que dispara la imaginación, la imagen o la palabra?
-Creo que las dos. Mi proceso creativo se inicia con una imagen mental, luego paso a escribirlo y después busco una imagen que le llame la atención a la gente porque tampoco me puedo olvidar que estoy en Instagram.

-¿Crees que la poesía puede ser el antídoto a toda la superficialidad social que existe?
-Creo que puede serlo si la poesía es buena. La propia superficialidad ha conseguido incluso hacer versos, y no digo que sean mejores o peores, pero como a todo en la vida le pides ciertas expectativas. A la poesía siempre se la ha metido en una élite intelectual y solo por denominarla así parece que ya es buena y no es así. Hay poesía igual de mala que el peor reguetón que hayas escuchado. Cada uno tiene que cribar, pero el hecho de que se lea ya es importante.

“A la poesía siempre se la ha metido en una élite intelectual y solo por denominarla así parece que ya es buena y no es así. Hay poesía igual de mala que el peor reguetón que hayas escuchado”

-El arte en sí mismo, ¿es lo que haría ir un poco más allá?
-Yo creo que sí. Primero porque requiere un esfuerzo de compresión y, al ejercitar el cerebro, ya estás abandonando la superficialidad. En el momento en el que tú ves un cuadro que te gusta pero que tienes que pensártelo, ya estás ahondando más. Si lees una metáfora que, para tener que entenderla, te hace pensar, ya te estas distanciando de la superficie y metiéndote hacia adentro.

-A través de la poesía, ¿entiendes las cosas que pasan y también te entiendes a ti mismo?
-Sí, sobre todo intento entenderme más a mí mismo porque he llegado a comprender que yo no importo o no tengo que importar nada, sino los otros. Delegar la visión a los terceros. Yo he tenido sufrimiento y una queja vital constante pero, por llamarla de alguna manera, era burguesa. Vivo en una casa en Lavapiés, tengo 31 años, me toco los huevos cuatro días a la semana y escribo sonetos. Quiero decir que, ahondar en mi propia personalidad tiene que ser, única y exclusivamente, para ver a otra peña que tiene necesidades. Yo no tengo nada que contar, salvo la visión de los que no tienen nada o los que sufren. He aprendido a conocerme a mí mismo y, sobre todo, a quitarme valor. A esto me ha ayudado mucho la poesía.

“He aprendido a conocerme a mí mismo y, sobre todo, a quitarme valor. A esto me ha ayudado mucho la poesía”

-¿Se escribe mejor desde la herida o desde la cicatriz?
-Creo que hay una mitificación y una romantización del sufrimiento. Se escribe mejor desde la cicatriz recordando la herida. Además, no es necesario. Siempre pienso que el sufrimiento ayuda a dejar de sufrir. Yo escribo mucho mejor cuanta menos cerveza bebo, cuanta menos resaca tengo y cuanto más concentrado estoy en lo mío. Creo que lo que al final tiene que llevarte a hacer las cosas es el amor profundo al arte. Muchas veces me he puesto a escribir algo viniendo de fiesta y, al día siguiente, da pena verlo. Las horas en el bar escribiendo, eso sí que lo valoro muchísimo por el esfuerzo que supone. Gente de la que hablábamos antes se lo curran mucho. El propio Sabina está en Tirso de Molina escribiendo doce horas al día. Que no se piense la gente que está por ahí de fiesta todo el día. El trabajo es lo que te conduce por el camino.

-Leí que decías que “un bar es una biblioteca con derecho a tomar café y hacer un poco de ruido”. ¿Tanta cultura hay en un bar?
-Hay mucha. Yo soy camarero y no hay cosa que más me mole porque me parece una oportunidad impresionante. Muchas veces pienso en Miguel Hernández cuando le decían que era el niño cabrero y hablaba de las cosas que pasaban en la agricultura y la ganadería de su época. La mejor perspectiva para hacer poesía ahora mismo es ser camarero. En el bar está todo: lo mismo el abogado que sale de haber ganado un juicio que el médico que se toma un café antes de ir a operar… Son lugares fundamentales, lo cual no quiere decir que escribir estando ciego sea lo mejor. Todo pasa por un bar y por los ojos de un camarero. Mola contarlo cuando ves a la gente en su momento de relax, porque el bar es un encuentro de libertad. Cuando estás currando en Duro Felguera o en Asturiana de Zinc, eres libre relativamente. Pero cuando sales de ahí y te vas a tomar las cañas es cuando te explayas del todo y ahí es donde te das cuenta de lo que le preocupa a la gente, de lo que hablan, sus problemas.

“En el bar está todo: lo mismo el abogado que sale de haber ganado un juicio que el médico que se toma un café antes de ir a operar… Son lugares fundamentales”

-¿La poesía tiene la capacidad de transformar?
-Sí, y lo ha hecho toda la vida. Yo digo que ha transformado mi vida estando en el 2021 y estoy leyendo a Góngora. Si es capaz de transformar la vida de un chaval asturianín que vive en Lavapiés, ¿cómo no lo va a hacer a nivel más general? Lo que pasa es que tarda más en hacerlo que otras artes porque hay que leer y eso cuesta más. Un cantante la puede transformar mucho más rápido que Lorca porque es más accesible.

Poesía "Llegar a casa" de Pablo Rodríguez Calzado

-¿Existe alguna palabra que sea especial para ti?
-El propio concepto: poesía. Metáfora y rima también me gustan mucho, pero me quedaría con metáfora. Eso de contar las cosas que ves de otra manera me gusta mucho porque es una forma de transformarlas.

-¿Seguirías escribiendo aunque nadie te leyese?
-Lo estoy haciendo porque no sé si me lee mucha gente. Además lo tengo muy fácil porque, como me gusta tanto, lo hago por vocación más que por necesidad material. Es el resultado de una pasión.

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