Las leyes de violencia de género vistas por las víctimas

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Cristina Ruiz López, profesora de Derecho procesal en la Universidad de Extremadura
Cristina Ruiz López con la estatua de La Carbonera en Sama de Langreo / Foto: Miguel Ángel Fernández
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“No había solicitado orden de alejamiento”. “¿Por qué no denunció?” “¿Por qué le dejó entrar en casa?” “¿Por qué retiró la denuncia?” Son comentarios habituales, interrogaciones que se hacen cuando la prensa informa acerca de un suceso de violencia de género con resultados trágicos para la mujer.

Libro Violencia de Género desde la Victimología. Libro de Cristina RuizEn el marco de la IV Fiesta del Libro de Langreo, organizada por la Tertulia Encuentros con la colaboración del Ayuntamiento y otras asociaciones, hemos podido charlar con la doctora Cristina Ruiz López, profesora de Derecho procesal en la Universidad de Extremadura; autora de numerosos artículos, presentaba su segunda monografía, derivada de su tesis doctoral, multipremiada.

En “Violencia de género desde la Victimología: de la autopercepción a la heterodesignación” analiza los factores que influyen en que las mujeres víctimas de violencia de género se reconozcan como víctimas y qué incidencia tiene en el proceso penal. Por ello, el subtítulo de este libro recoge dos términos esenciales: “autopercepción” y “heterodesignación”.

-Esta obra pone el foco en las víctimas, ¿por qué no se reconocen a sí mismas como tales?
-Cuando reflexionamos sobre la “autopercepción” nos detenemos en cómo “reconocerse como víctima” implica un proceso personal en el que también influye el aspecto social. De hecho, se exponen dos teorías psicológicas y sociológicas denominadas “la creencia en un mundo justo” y la “disonancia cognoscitiva”. La primera explica las reacciones que provoca la victimización desde la consideración de que las personas pensamos que existe una correspondencia racional entre lo que hacemos/lo que somos y lo que nos sucede. Nos la encontramos en frases del tipo “se lo merece, ella se lo ha buscado”. Esta percepción social de la victimización incide en cómo se autopercibe la víctima. En 2018 el Ministerio de Igualdad presentaba un informe sobre la percepción social de la violencia sexual y algunos resultados mostraban cierta culpabilización a las víctimas por su comportamiento.

“En 2018 el Ministerio de Igualdad presentaba un informe sobre la percepción social de la violencia sexual y algunos resultados mostraban cierta culpabilización a las víctimas por su comportamiento”

-Hay una tradición secular de decir “ella se lo ha buscado”. Recientemente me contaba una amiga que, ante una denuncia a un compañero por comportamiento inadecuado, una concejala le había dicho, “claro, con esas minifaldas que traes”.
-La sociedad utiliza marcos interpretativos y el de la “víctima ideal” que esbozaba Nils Christie, desde luego no es favorable a considerar víctimas a mujeres jóvenes victimizadas por personas con quienes tengan relación y en contextos no “rutinarios” (como de noche, en una discoteca). Otro factor lo encontramos en lo que denominó “la marca de Eva”. Esa consideración de las mujeres que ha dejado la tradición judeocristiana como pecadoras, seductoras que llevan a la perdición y las culpables de la expulsión del paraíso. Lo que además se relaciona con los estereotipos de la “buena madre”, “la buena esposa” y “el amor cortés”.

-Aparte del miedo físico a represalias del agresor, o los comentarios del entorno social, ¿qué otros factores disuaden de denunciar?
-Las macroencuestas a nivel europeo y español también muestran otros factores importantes como no tener vivienda en propiedad, la dependencia económica o la discapacidad. En esta línea, se identifican 48 factores que obstaculizan que las mujeres víctimas verbalicen los hechos o los denuncien. Por ejemplo, el miedo a dejar de ver a las mascotas o a que éstas puedan sufrir lesiones aparece como factor. De hecho, desde el Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030 se ha articulado el proyecto VIOPET para acoger a los perros de las mujeres víctimas pues no pueden acceder a las casas de acogida.

“Estamos en un momento de reformas penales y el debate político y mediático se centra en las penas. Nos están privando de que la ciudadanía conozca y reclame mejoras en la Administración de Justicia que de verdad incidirían en un mejor cuidado de las víctimas en el proceso penal”

-Hemos tenido los últimos meses un agrio debate sobre las reformas penales en este terreno, con falacias e instrumentalización política en ocasiones, apórtenos una visión más técnica, por favor.
-Estamos en un momento de reformas penales constantes en el ámbito penal y el debate político y mediático se centra en las penas. Nos están privando de que la ciudadanía conozca y reclame mejoras en la Administración de Justicia que de verdad incidirían en un mejor cuidado de las víctimas en el proceso penal. Como la utilización de la prueba preconstituida con todas las garantías de la declaración de las mujeres víctimas, la mejora de los espacios judiciales acabando con medidas de protección inútiles como el uso de “biombos” para evitar la confrontación visual, la implantación de las cámaras Gessel de forma generalizada en declaraciones de menores y de víctimas cuyo estado psicológico impida afrontar un interrogatorio directo por un/a juez/a, la financiación de la mejora de la dotación audiovisual de los juzgados, la formación en perspectiva feminista y de infancia así como de conceptos victimológicos de los y las profesionales que tengan contacto con las mujeres víctimas (desde la policía, traductores/as, al personal de las Administración de Justicia), para entender cómo operan los roles de género y los sesgos en cuanto al proceso de victimización. El proceso penal es necesario en tanto que, en términos jurídicos, la condición de víctima se “heterodesigna” a través de una resolución judicial. Por ello, el proceso penal no puede estar ciego a cómo nos socializamos en roles de género ni desentenderse del proceso de victimización que sufren las mujeres.

-Ha sido éste un libro muy viajero: Lo escribe una cordobesa que enseña en Extremadura, partiendo de un premio en la Universidad de Burgos, editado por la Universidad de les Illes Balears, en una colección que dirige una asturiana, y se viene a hacer la primera presentación en Sama de Langreo. Largo periplo, deseamos que provechoso.
-Decía una canción del “El último de la fila” que la patria está en los zapatos. Y efectivamente, en mi caso, la vida está siendo un viaje apasionante. En Sama de Langreo he vivido mi primera experiencia presentando un libro. Jamás lo olvidaré. Acepté inmediatamente la invitación de la Tertulia Encuentros para participar en la Feria del Libro. Estaré eternamente agradecida a esta Asociación y sobre todo a su presidente por su trato, su acogida, su tiempo y por enseñarme Langreo con esa mirada delicada y personal que deriva del sentimiento de arraigo.

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