Una de las más bellas postales tapiegas es ver cómo la procesión de la Virgen del Carmen camina sobre vistosas alfombras de sal teñida, realizadas a mano por los vecinos con mucha entrega y esfuerzo.
Toda la villa de Tapia de Casariego se viste de gala para recibir la música folk del momento. De día, mercado medieval, talleres infantiles y bandas de gaitas. De noche, la Playa del Murallón se convierte en el escenario donde tocan los grupos folk.
El surf es una de las señas de identidad del concejo, desde que a finales de 1968 dos hermanos australianos mostraron a los tapiegos cómo cabalgar sus olas.
Gijonés afincado en Tapia de Casariego, aprendió la técnica y el arte de la fotografía de mano de Suso Peña. Actualmente suma a sus encargos profesionales, una exposición titulada “Los Surcos de la Felicidad”, que muestra retratos de los miembros de la Asociación Fraternidad.
A los bellos encantos de Tapia, encabezados por sus playas, se suman nuevas infraestructuras, como la esperada piscina de agua salada. El verano es buen momento para descubrir la villa, coincidiendo con sus múltiples fiestas.
En julio y agosto Tapia se viste de fiesta, ya que tienen lugar las celebraciones en honor a Nuestra Señora del Carmen, el Festival Folclórico Internacional de Baile, el Festival de Habaneras, el Festival Intercéltico y la Feria Campomar.
La nueva directiva de la asociación toma el relevo con energías renovadas. Su principal objetivo es unificar a toda la hostelería tapiega, y convertir la villa en un referente turístico para el Occidente asturiano.
Son míticas las playas doradas de Tapia, sus pueblos entre praderas, el mar que se pierde en el horizonte y su gastronomía basada en pescados del Cantábrico y carnes exquisitas. Porque Tapia es campo y mar, es pesquera y ganadera, pero también turística y cultural. Música, deportes, fiestas, talleres y actividades le dan una nueva dimensión artística.