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Arte y Museos Sonidos de otros tiempos. Carlos Ardura

Sonidos de otros tiempos. Carlos Ardura

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Escrito por L.G.   
Viernes, 31 de Enero de 2014 09:36
A Carlos Ardura no le gusta mucho la palabra luthier -'se usa para definir al constructor de cualquier tipo de instrumentos'- y prefiere definirse como violero, que se refiere específicamente a los instrumentos de cuerda pulsada. Lo suyo, en cualquier caso, son las guitarras, las vihuelas, las cítolas, los laúdes... desde la Edad Media hasta finales del siglo XIX, es capaz de reproducir la técnica y el sonido de cualquier instrumento de la familia.
Carlos Ardura. Artesano violero.
-¿Cómo termina uno dedicándose a algo tan específico?
-Yo siempre he estado muy vinculado a la música, empecé a tocar el piano con ocho años y la guitarra con unos quince. Un día, cuando ya estaba estudiando en serio, me dio por meter la mano en la caja de la guitarra y empezar a palpar, ver que aquello tenía refuerzos... me llamaba mucho la atención la estructura interna, las tensiones de las cuerdas, pero no tenía ni idea, nunca había trabajado la madera ni sabía lo que era un formón. Me enteré de que había un curso de construcción dentro del Festival de Música Antigua de Gijón, impartido por Carlos González, que es un gran maestro. Aquello me atrajo tanto que seguí formándome y en 2002 instalé mi propio taller.
-¿Cuál es su instrumento favorito?
-Yo cubro unos doce instrumentos desde la Edad Media hasta el Romanticismo, aproximadamente. No me he especializado en ninguno, pero sí hay instrumentos con los que tienes más afinidad a la hora de construir o de conseguir un sonido: para mí, la familia de las guitarras, especialmente las vihuelas.
"En España no hay una escuela de luthería, ni siquiera una de guitarrería, lo cual es curioso si pensamos que la guitarra es una creación española"
-¿Qué precios se manejan?
-En mi caso hay cuatro gamas diferentes. La más barata es de iniciación, pensada para los niños que quieren aprender. El precio se abarata porque se reducen las horas de mano de obra: igual que antes había aprendices que hacían los trabajos más mecánicos, ahora hay máquinas que lo hacen, aunque el montaje es siempre a mano. En esta gama sólo puedo construir vihuelas o guitarras barrocas, que cuestan 690 euros.
Luego pasamos a una gama enfocada a alumnos de conservatorio de grado medio, que ya están orientados al estudio profesional del instrumento. Ahí el precio ronda entre los 1.400 y los 1.600 euros, un poco mas en el caso de los laúdes.
Después la gama media, que es la que más éxito tiene, ronda los dos mil euros, con maderas seleccionadas, más decoraciones y más horas de trabajo. Esto está pensado para músicos profesionales, para conciertos y grabaciones. Y por último está la gama superior, normalmente reproducciones de iconografías que se conservan en pinturas o esculturas, instrumentos hechos por encargo en los que el precio varía muchísimo en función de lo que pida el cliente, pero pueden llegar tranquilamente a los cinco mil euros.
-¿Cuál es el mercado de este tipo de instrumentos?
-El cliente potencial es el que estudia el instrumento desde un enfoque profesional, tanto en grado medio como superior. Dedicarse a esto es complicado, porque hay poca gente que interpreta y además se exige una calidad muy alta. Y también compites contra profesionales muy buenos, que normalmente llevan mucho tiempo en esto. Por eso hay que buscar el nicho de mercado, en mi caso ofreciendo diferentes gamas para diferentes clientes, y buscando ofrecer una buena relación calidad-precio, que en el fondo es lo que mira cualquiera a la hora de comprar algo.
-Éste es un campo artesano bastante desconocido. ¿Cómo está el panorama en España?
-Yo pertenezco a la Sociedad de la vihuela, el laúd y la guitarra española, que está constituida en España desde 2004, y está abierta a todos los interesados en la música antigua. Hacemos un encuentro anual y ahí, por ejemplo, en la última edición nos juntamos ocho constructores. Lo que no hay en España es una escuela de luthería, ni siquiera una de guitarrería, lo cual es curioso si pensamos que la guitarra es una creación española.
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